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Abriendo Camino: Fátima Camarillo invierte en la educación

La educadora e investigadora capacita a socios de todo el mundo en un curso único de mejoramiento de trigo del CIMMYT.

Fátima Camarillo Castillo tuvo claro desde muy joven que su futuro estaba en la agricultura. Creció en una granja en un pequeño pueblo de Zacatecas, México, y recuerda haber trabajado en el campo junto a su padre y sus hermanos, ayudando en las cosechas y ordeñando las vacas. Todos los años, su familia se encontraba con el mismo problema en sus cultivos:

“A veces la cosecha estaba bien, pero a veces no cosechábamos nada”, dice Camarillo. “Para nosotros eso significaba que, si no teníamos suficiente cosecha, durante todo el año mi madre y mi padre luchaban por enviarnos a la escuela”.

Sin embargo, la enviaron a la escuela, y en lugar de escapar de los persistentes desafíos que la agricultura había presentado a su familia en su joven vida, estaba decidida a resolverlos. “Después de la escuela primaria tuvimos que dejar la granja para continuar nuestra educación”, explica. “Conocía todos los retos a los que se enfrentan los pequeños agricultores y quería influir en ellos”.

Hasta hoy, Camarillo cree en el poder de la educación. Sus estudios la llevaron hasta el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), donde ahora no sólo es investigadora, sino también educadora. Tras sus extensos estudios de fitomejoramiento, genética y fisiología del trigo, Camarillo obtuvo un máster en la Universidad de Massachusetts, Amherst, y un doctorado en la Universidad de Texas A+M.

Formó parte del programa de becas del CIMMYT mientras realizaba su doctorado, y poco después se incorporó al equipo de mejoramiento de trigo de la organización. En la actualidad, Camarillo reparte su tiempo entre la investigación sobre el trigo y la organización de las actividades de capacitación del curso de mejoramiento de trigo del Programa Global del Trigo del CIMMYT.

Fátima Camarillo analiza el trigo duro en el campo en la estación de investigación experimental del CIMMYT en Ciudad Obregón, México. (Foto: CIMMYT)

Un legado especial

El curso de mejoramiento de trigo del CIMMYT es un programa reconocido internacionalmente en el que científicos de programas nacionales de investigación agrícola de todo el mundo viajan a la sede del CIMMYT en Texcoco, México, y posteriormente a Ciudad Obregón, para recibir una capacitación de 16 semanas. Los participantes observan un ciclo completo de mejoramiento y aprenden sobre las últimas tecnologías y sistemas de mejoramiento.

 

“Un componente crucial para tener un impacto en los agricultores es establecer buenas relaciones con los programas nacionales, donde va a parar todo el germoplasma que desarrolla el CIMMYT”, dice Camarillo. “Pero al mismo tiempo, estos socios necesitan capacitación. Necesitan saber qué hay detrás de estas variedades y el proceso para desarrollarlas, y nosotros tratamos de mantenerlos al día con la visión, las tecnologías actuales y el proceso de mejoramiento.”

Los programas de capacitación de la organización centrados en la universidad también son especiales para Camarillo por muchas razones, ya que ella misma participó en uno de ellos. De hecho, su primer contacto con el CIMMYT fue a través de la jornada anual de Puertas Abiertas a la que asistió durante su primer año de universidad, viendo a los mejoradores y científicos que acabarían siendo sus colegas dar charlas sobre desarrollo y distribución de germoplasma.

Los cursos también dan a los estudiantes la oportunidad de ver cómo su capacitación teórica puede aplicarse en el mundo real. “Cuando estás en la escuela de posgrado te preocupas mucho por el análisis de datos y las herramientas moleculares más recientes”, dice Camarillo. “Pero hay algo más ahí fuera, los verdaderos problemas del exterior. Al hacer el curso del programa de mejoramiento entiendes estos retos y situaciones”.

Camarillo recuerda que le llamó la atención pensar que algo que sucede en una estación de investigación en México puede tener un impacto en todo el mundo. “El CIMMYT se preocupa por cómo otros países adoptarán nuevas variedades, no se trata sólo de desarrollar germoplasma porque sí”, explica. “Nos interesa cómo van a llegar las nuevas variedades a los agricultores que las necesitan, y para eso la capacitación es fundamental”.

“A fin de cuentas, estos investigadores son los que nos ayudarán a evaluar el germoplasma. Si están bien capacitados, la eficacia de todo el proceso aumentará”.

Fátima Camarillo con los participantes en el programa de capacitación del Programa Global de Trigo de 2019 en Ciudad Obregón, México. (Foto: CIMMYT)

Vigilando el proceso de mejoramiento genético

Con un pie en la educación y otro en la investigación, Camarillo tiene una perspectiva única sobre la estrategia del CIMMYT para sacar las herramientas y los descubrimientos del laboratorio y llevarlos al siguiente paso en la vía del impacto. Una parte clave de su trabajo consiste en ayudar a investigar los rasgos fisiológicos mediante el desarrollo de nuevas herramientas para aumentar la eficiencia del fenotipado en el proceso de mejora.

En particular, está trabajando en un proyecto para desarrollar herramientas de fenotipado de alto rendimiento, que utilizan sensores y cámaras hiperespectrales para medir varios rasgos en las plantas. Esto puede ayudar a reflejar cómo responde la planta a diferentes tensiones internas, y ayuda a los fisiólogos y mejoradores a entender cómo se comporta la planta en un entorno específico, y posteriormente integrar estos rasgos en el proceso de mejoramiento.

“En general, aumenta la eficiencia de la selección, por lo que los agricultores dispondrán de mejores materiales, mejor germoplasma y un rendimiento más fiable en todos los entornos en un periodo de tiempo más corto”, afirma Camarillo.

Compartiendo la receta del éxito

El papel de Camarillo, tanto en el mejoramiento como en la capacitación, se inscribe en la estrategia histórica y probada del CIMMYT de colaborar con los programas nacionales para suministrar eficazmente semillas mejoradas a los agricultores que las necesitan. Además de entablar amistad con alumnos de todo el mundo, está ayudando al CIMMYT a ampliar su red mundial de profesionales de la investigación y la agricultura.

Como producto y proveedora de una gran educación agrícola, Camarillo se dedica a transmitirla. “Creo que tenemos que invertir en educación”, dice. “Es el único camino para resolver los problemas actuales a los que nos enfrentamos, no sólo en la agricultura, sino en todas las disciplinas”.

“Si no invertimos y dedicamos tiempo a la educación, nuestro futuro es muy incierto”.