Fortalecer e invertir en esta ciencia requiere alianzas: gobiernos, sector público y privado y organismos internacionales pueden sumar esfuerzos para escalar impactos en el Sur Global.

Texcoco, México. 2 de diciembre de 2025.
Un reciente artículo publicado por The New York Times puso en el centro del debate internacional el papel estratégico de la ciencia agrícola para garantizar el suministro mundial de alimentos. El análisis subraya que la investigación en agricultura es una inversión de largo plazo cuyos beneficios se materializan durante décadas y que su interrupción puede comprometer la estabilidad de los sistemas agroalimentarios, afectando de manera desproporcionada a las comunidades agrícolas del Sur Global.
En este contexto, CIMMYT reafirma que la ciencia agrícola no puede detenerse. Con más de 80 años de presencia en México, CIMMYT ha colaborado estrechamente con el Gobierno de México y con diversos actores del sector público y privado, trabajando hombro a hombro con las comunidades agrícolas para codiseñar soluciones basadas en la ciencia que permitan enfrentar desafíos como el cambio climático, la degradación de los suelos y la aparición de plagas y enfermedades.
El artículo de The New York Times advierte que la reducción o interrupción del financiamiento a la investigación agrícola limita el desarrollo de cultivos más resilientes y la capacidad de anticipar riesgos, con efectos duraderos sobre la seguridad alimentaria futura. Estas reflexiones refuerzan la relevancia de instituciones como CIMMYT, que operan como bienes públicos globales y aseguran la continuidad de capacidades científicas esenciales, como la conservación de recursos genéticos, el mejoramiento de cultivos y los sistemas de alerta temprana frente a amenazas emergentes.
El impacto de esta ciencia se traduce en resultados concretos. Innovaciones como variedades de maíz tolerantes a la sequía han beneficiado a millones de pequeños productores, fortaleciendo la productividad, la resiliencia y los medios de vida rurales. La investigación abierta impulsada por CIMMYT ha contribuido tanto a sistemas agroalimentarios del Sur Global como de países de ingresos medios y altos, demostrando que la ciencia agrícola es un pilar del bienestar colectivo y de la estabilidad social.
En México, la experiencia científica de CIMMYT ya forma parte de la política pública. En Oaxaca, el trabajo conjunto con la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (SEFADER) ha permitido establecer seis plataformas de investigación agronómica que generan evidencia para fortalecer el programa estatal Abasto Seguro de Maíz. Estas plataformas apoyan la toma de decisiones orientadas a incrementar la autosuficiencia alimentaria, mejorar la productividad y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos locales frente a la variabilidad climática.
En Quintana Roo, CIMMYT colabora con comunidades rurales en el marco del proyecto Seguridad Alimentaria para Comunidades Rurales, integrando ciencia y conocimiento tradicional para conservar, adaptar y revalorizar semillas nativas, ademas de procesos formativos de inclusión financiera, talleres agronómicos especializados, formación de líderes comunitarios. Este trabajo contribuye a proteger la biodiversidad y la identidad cultural, al tiempo que fortalece la productividad de los sistemas de milpa, la resiliencia frente al cambio climático y la seguridad alimentaria a nivel comunitario.

Estos ejemplos muestran cómo la ciencia codiseñada con las comunidades y las autoridades puede traducirse en políticas públicas más sólidas y soluciones adaptadas a los territorios. Desde México, CIMMYT acompaña procesos similares en África, Asia y América Latina, promoviendo la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios a partir de evidencia científica y alianzas locales.
El análisis de The New York Times también pone de relieve la necesidad de fortalecer la cooperación internacional y diversificar las fuentes de financiamiento para la ciencia agrícola. Frente a desafíos globales como el cambio climático y el crecimiento de la población, ningún actor puede responder de manera aislada. Sumar inversiones del sector público y privado es fundamental para sostener y escalar soluciones basadas en ciencia que respondan a las necesidades de las comunidades agrícolas.
En este escenario, CIMMYT se consolida como un socio científico y un espacio de confluencia donde la ciencia conecta la voluntad y la visión de actores comprometidos con el futuro con seguridad alimentaria y nutricional. Además, pone a disposición su infraestructura, capacidades científicas y experiencia para cocrear soluciones que respondan a los desafíos alimentarios actuales y futuros.
La ciencia agrícola es una inversión en el bienestar de las personas, en la estabilidad de los sistemas agroalimentarios y en la resiliencia de las comunidades que producen los alimentos y en la paz. Fortalecerla e invertir en ella hoy es una responsabilidad compartida y una condición indispensable para garantizar la seguridad alimentaria de las próximas generaciones.
👉 Lee la nota completa en The New York Times:
https://www.nytimes.com/2026/01/15/science/agriculture-science-usaid-global-food.html
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