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Reconocen a México en el ‘Simposio internacional sobre innovación agrícola en favor de los agricultores familiares’ de la FAO

Bram Govaerts participó en el panel que discutió acerca de cómo involucrar al sector privado para acelerar la innovación agrícola.

Por: Andrea Carvajal.

23 de noviembre de 2018.


Roma, Italia.- El encuentro tuvo lugar del 21 al 23 de noviembre en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, para hablar sobre cómo liberar el potencial de la innovación agrícola para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se dieron cita cerca de 500 representantes del sector privado, la sociedad civil, la academia, las asociaciones de productores, las delegaciones de gobiernos de países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) e, incluso, chefs de talla internacional.

El CIMMYT asistió para presentar la colaboración con el sector privado en México. Un tema en el que, por fortuna, la experiencia de la intensificación sustentable que se ha vivido en los campos mexicanos cuenta con aprendizajes construidos a partir del trabajo hecho hombro a hombro con los pequeños productores que le han dado una oportunidad al Centro y a sus socios y colaboradores para practicar una agricultura diferente.

Bram Govaerts, director global de Innovación Estratégica y representante regional para las Américas del CIMMYT, participó este 22 de noviembre como uno de los integrantes invitados por la FAO al panel que durante más de una hora discutió acerca de cómo involucrar al sector privado para acelerar la innovación agrícola. Allí habló especialmente acerca de la espiral dinamizadora que traen las alianzas sustentables, como las establecidas entre la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y el CIMMYT y entre este Centro y actores privados de las cadenas, desde el productor, sus asociaciones y grandes compañías procesadoras de comida hasta el consumidor. Estas alianzas son claves para innovar, para practicar una Agricultura Sustentable por contrato que sea rentable y que en verdad beneficie la agricultura familiar mexicana.

Govaerts destacó la estratégica decisión tomada por el gobierno mexicano de invertir en la innovación agrícola en favor de los productores familiares a través de proyectos como MasAgro y Acompañamiento Técnico PROAGRO Productivo, que han generado una red de investigación que va más allá de aumentar la producción, buscando poner en práctica una estrategia para cubrir la brecha que existe entre los que tienen potencial, tomar los datos para transformarlos en decisiones y pasar de las decisiones a la implementación. “Es clave desarrollar nuevos modelos de negocios que generen continuidad para todos, incluyendo los productores, y allí es crucial la trazabilidad, para cultivar un maíz que añada valor a nuestros productos. Hay que pensar en los resultados de las decisiones que se tomen en toda la cadena”, puntualizó.

Y continuó diciendo que se debe partir “de la base de que hay que comenzar por acordar encontrar en las afinidades las oportunidades para que entre todos abran sus horizontes a modelos de negocio diferentes, donde diversifiquen el tipo de productores a los que les compran sus granos los actores privados. En México estamos teniendo experiencias muy prometedoras con Bimbo, Nestlé y Kellogg, que están conscientes de la importancia de esos otros dividendos, beneficios y ganancias que se generan cuando construimos un valor compartido en el sistema agroalimentario. Todos ellos están cada vez más conectados con la importancia de integrar los conocimientos tradicionales a la innovación, como la clave para cocrear tecnologías y prácticas que sean verdaderamente adoptadas y adaptadas por los productores”.

Durante el diálogo en el panel hubo espacio para destacar cómo en otros países de América Latina poco a poco se abre paso y echa raíces la semilla de la agricultura y la intensificación sustentables, replicando las experiencias. Este es el caso del Proyecto Buena Milpa Guatemala, donde —gracias al apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) Guatemala y la iniciativa del Gobierno estadounidense Feed the Future, en estrecha colaboración con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA)— se están promoviendo tecnologías sustentables para el manejo poscosecha del maíz, con miras a reducir las pérdidas y garantizar alimento de buena calidad para las comunidades de pequeños productores que se benefician de este proyecto que también se enfoca en la revalorización de los conocimientos ancestrales del maíz.

También es el caso de la iniciativa Maíz para Colombia (MpCol), fruto del camino recorrido hasta ahora con Maíz para México y coliderada con el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), que se ha formulado y pulido mediante un valioso ejercicio de trabajo en equipo en el que participan actores claves del agro colombiano como Agrosavia; la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce); HarvestPlus, programa liderado entre el CIAT y el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI, por sus siglas en inglés); la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA); y la industria productora de alimentos balanceados. Todo con miras a hacer del maíz un cultivo competitivo y de Colombia, un país autosuficiente en este importante cereal.

“Infortunadamente, el tiempo corre a prisa cuando se habla de lo que tanto nos apasiona, que es la innovación al servicio de nuestros principales motores, beneficiarios y jueces: los pequeños productores que con sus familias se atreven a sembrar una agricultura diferente. Son ellos los que nos permiten estar hoy aquí”, destacó Govaerts. También enfatizó que su participación en este evento de talla mundial es resultado del trabajo de más de 300,000 productores mexicanos, que hicieron merecedores a todos los que se unieron en el esfuerzo del CIMMYT en México de la primera de 10 menciones honoríficas, tras su participación en la convocatoria ‘10 iniciativas innovadoras y escalables para el desarrollo rural sostenible en América Latina y el Caribe 2018’ de la FAO, a la que se postularon más de 200 iniciativas.

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