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Cruzando los límites

Un an√°lisis sobre las enfermedades del trigo en el contexto de la crisis del COVID-19.

Disclaimer: Las opiniones expresadas en este artículo son las de los autores y no reflejan necesariamente la política oficial o la posición del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).

La vida cotidiana, tal como la conocemos, se ha detenido y los científicos de cultivos están reflexionando sobre los siguientes pasos a tomar frente a la crisis global del COVID-19. Hans Braun, Director del Programa Global de Trigo en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y del Programa de Investigación de Trigo del CGIAR (WHEAT), se une a nosotros en una charla virtual para discutir la necesidad de una mayor inversión en la investigación de enfermedades de los cultivos, ya que el mundo corre el riesgo de una crisis de seguridad alimentaria.

¬ŅQu√© ha aprendido de su trabajo con diversas enfermedades del trigo que podemos tomar como aprendizaje en estos momentos?

Las epidemias del trigo se remontan a los tiempos b√≠blicos. Los cient√≠ficos del trigo ahora creen que los “siete malos a√Īos” de cosecha de Egipto a los que se hace referencia en la Biblia se debieron a un brote de roya del tallo.

Sabemos lo que sucede cuando tenemos una epidemia de cultivos: las enfermedades pueden acabar por completo con la cosecha. He visto a agricultores pararse frente a sus campos de trigo, pero no hay un solo grano dentro de las espigas. Todo debido al brusone del trigo.

Hay muchos problemas paralelos que veo con el brote de COVID-19.

Los modelos epidemiol√≥gicos para humanos que vemos hoy en d√≠a tienen mucho en com√ļn con la epidemiolog√≠a vegetal. Por ejemplo, si tenemos un campo de trigo sembrado con una variedad que es resistente a la roya y despu√©s se obtiene una espora que muta y vence la resistencia ‚ÄĒcomo el COVID-19 vence el sistema inmunol√≥gico humano‚ÄĒ toma alrededor de dos semanas para que esporule de nuevo y produzca millones de mutaciones. Esporulan una vez m√°s y obtenemos miles de millones y billones de esporas. Posteriormente, los campos de trigo a nivel local, nacional y, en el peor de los casos, regional se da√Īan gravemente y en el peor de los casos van a morir.

El problema es que, dado que no podemos poner en cuarentena al trigo, si el clima es favorable, estas esporas volar√°n a todas partes y ‚ÄĒal igual que con el COVID-19‚ÄĒ no necesitan pasaporte para viajar.

¬ŅPodr√≠a darnos m√°s detalles al respecto? ¬ŅC√≥mo pueden globalizarse las enfermedades del trigo?

Por lo general, toma alrededor de 5 a√Īos, a veces menos, que una mutaci√≥n en una espora de roya supere la resistencia de una variedad de trigo. De vez en cuando, vemos epidemias de roya que cubren toda una regi√≥n. Para monitorear este movimiento, la Iniciativa Mundial Borlaug Contra la Roya de la Universidad de Cornell y el CIMMYT, financiada por la Fundaci√≥n Bill & Melinda Gates y el Ministerio de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID, en ingl√©s), estableci√≥ un sistema global de monitoreo de roya que proporciona datos en tiempo real sobre los movimientos de las esporas.

Por ejemplo, si hay una nueva raza de roya del tallo en Yemen, y en Yemen el trigo madura de manera temprana, y posteriormente, los agricultores queman la paja, su acci√≥n “empuja” las esporas hacia el aire, lo que les permite ingresar y cubrir de 2 000 a 5 000 kil√≥metros en muy poco tiempo. Las personas que ingresaron a un campo de trigo infectado tambi√©n pueden llevar consigo esporas en la ropa o en los zapatos. Tomemos a Australia, por ejemplo, que tiene leyes de cuarentena muy estrictas. Est√° rodeado por el mar y, aun as√≠, eventualmente, obtienen las nuevas razas de roya que vuelan alrededor o vienen con los viajeros. Uno simplemente no puede evitarlo.

Stem rust resistant (left) and susceptible (right) wheat plants at the stem rust phenotyping facility in Njoro, Nakuru County in Kenya. (Photo: Joshua Masinde/CIMMYT)
Plantas de trigo resistentes a la roya del tallo (izquierda) y susceptibles (derecha) en la instalación de fenotipado de roya del tallo en Njoro, condado de Nakuru en Kenia. (Foto: Joshua Masinde/CIMMYT)

¬ŅEl cambio clim√°tico podr√≠a exacerbar la propagaci√≥n de las enfermedades de los cultivos?

Sí, el clima y su variabilidad tienen mucho que ver con eso. Por ejemplo, en el caso de la roya amarilla, lo que es extremadamente importante es el tiempo que transcurre de esporulación a esporulación. Tomemos una espora de roya. Germina, crece, se multiplica y posteriormente, una vez que está lista, se dispersa para infectar las plantas. De una dispersión a la siguiente, se necesitan aproximadamente dos semanas.

En las √ļltimas d√©cadas, en particular para la roya amarilla, las nuevas razas est√°n mejor adaptadas a las altas temperaturas y se multiplican m√°s r√°pido. En un art√≠culo de Nature, mostramos que hace 30 a√Īos la roya amarilla no estaba presente en las Grandes Llanuras de los Estados Unidos. Hoy, es la enfermedad de trigo m√°s importante en la zona. Entonces, realmente hay algo que est√° sucediendo y cambiando y es por eso que estamos tan preocupados por las nuevas razas de enfermedades del trigo cuando surgen.

¬ŅQu√© podr√≠a tomar de esto un epidemi√≥logo especializado en virus humanos?

Bueno, creo que los epidemiólogos saben muy bien lo que sucede en un caso como el del virus del COVID-19. Los ciudadanos comunes ahora también comienzan a comprender qué es una pandemia y qué significa su crecimiento exponencial.

Tal vez deberíamos preguntarnos qué pueden aprender los responsables políticos sobre el COVID-19 para prevenir epidemias de plantas. Cuando se trata de epidemias, lo que se aplica a los humanos se aplica a las plantas. Si hay una nueva raza de una determinada enfermedad en un cultivo, en ese momento, la planta no tiene un mecanismo de defensa, como los humanos en el caso del COVID-19, porque no hemos desarrollado ninguna inmunidad. Mientras que en los países desarrollados los agricultores pueden usar productos químicos para controlar las enfermedades de las plantas, los agricultores de escasos recursos no tienen esta opción, debido a la falta de acceso o porque la protección de las plantas no se ha registrado en su país.

Adem√°s de esto, nuestras l√≠neas de trabajo comparten un sentido de urgencia. Si ocurre el “d√≠a del juicio final”, ser√° demasiado tarde para reaccionar. En la actualidad, con una pandemia humana, las personas est√°n preocupadas por la cadena de suministro desde el procesamiento de alimentos hasta el supermercado. Pero si tenemos una epidemia en las plantas, entonces no tenemos la cadena de suministro desde el campo hasta la industria de procesamiento de alimentos. Y si la gente no tiene nada para comer, saldr√°n a las calles y veremos violencia. Simplemente, no podemos dejar esto de lado.

¬ŅQu√© otras lecciones pueden tomar los responsables pol√≠ticos y otras partes interesadas de la crisis actual?

El mundo necesita aprender que no podemos usar la economía como base para la investigación de enfermedades. Necesitamos prever mejor lo que podría suceder.

Tomemos el ejemplo del brusone del trigo, una enfermedad devastadora que puede destruir la espiga de trigo y que inicialmente se limit√≥ a Am√©rica del Sur. La enfermedad lleg√≥ a Bangladesh en 2016 y caus√≥ un peque√Īo da√Īo econ√≥mico, tal vez una p√©rdida de 30 000 toneladas en un √°rea geogr√°fica peque√Īa, una peque√Īa fracci√≥n de la producci√≥n nacional pero un desastre para el peque√Īo agricultor, que por lo tanto habr√≠a perdido toda su cosecha de trigo. La enfermedad ahora se controla con productos qu√≠micos. Pero, ¬Ņqu√© pasa si se desarrolla resistencia qu√≠mica y la enfermedad se propaga a los 10 millones de hect√°reas en las llanuras indogang√©ticas de la India y el sur de Pakist√°n. Improbable, pero, ¬Ņy si sucede?

La agricultura representa el 30% del PIB mundial y el dinero de la investigaci√≥n [destinado a la agricultura] y en comparaci√≥n con otras √°reas es peque√Īo. A nivel mundial, solo el 5% de la I+D se invierte en investigaci√≥n para el desarrollo relacionado con la agricultura. ¬°Qu√© discrepancia! Un mill√≥n de d√≥lares estadounidenses invertidos en investigaci√≥n sobre el brusone del trigo es muy √ļtil y, si no se hace, se corre el riesgo de un desastre.

Si el desastre del COVID-19 tiene alg√ļn lado negativo, es de esperar que nuestros gobiernos se den cuenta de que tienen que desempe√Īar un papel mucho m√°s serio en muchas √°reas, en particular la salud p√ļblica y el control de enfermedades en humanos, pero tambi√©n en plantas.

Un informe de Lloyd concluy√≥ que una crisis alimentaria global podr√≠a ser causada por los gobiernos que toman medidas de aislamiento para proteger a sus propios pa√≠ses. Me preocupa que a medida que la crisis del COVID-19 contin√ļe, los gobiernos detendr√°n las exportaciones como lo hicieron algunos durante la crisis de precios de los alimentos de 2008, y despu√©s, incluso si hay suficiente comida, el escenario de 2008 podr√≠a volver a ocurrir y los precios de los alimentos aumentar√°n, con un impacto desastroso en la vida de los m√°s pobres.

Este artículo fue publicado originalmente por el Programa de Investigación de Trigo del CGIAR (WHEAT): Crossing boundaries: looking at wheat diseases in times of the COVID-19 crisis

Foto de portada: Hans Braun, Director del Programa Global de Trigo en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), inspecciona las plantas de trigo en los invernaderos. (Foto: Alfonso Cortés/CIMMYT)