La Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (SEFADER) y el CIMMYT trabajan desde 2023 en un proyecto que se ha convertido en pieza clave para impulsar una producción sostenible de maíz en Oaxaca, fortaleciendo la seguridad alimentaria del estado y contribuyendo a un abastecimiento sustentable de granos. Desde su implementación, esta iniciativa ha funcionado como un eje técnico que articula capacitación especializada, acompañamiento directo en campo y el desarrollo de una red de investigación aplicada orientada a resolver los desafíos reales que enfrentan las comunidades agrícolas.
Este modelo, que sostiene y amplifica los programas Autosuficiencia Alimentaria y Abasto Seguro de Maíz del gobierno estatal, permite que las innovaciones agronómicas validadas en territorio lleguen a las y los productores de manera práctica, pertinente y basada en evidencia científica. Con ello, SEFADER y CIMMYT consolidan su compromiso con una agricultura sustentable que fortalece la productividad y la rentabilidad sin comprometer los recursos naturales ni la capacidad de las futuras generaciones para alimentarse.

Un modelo basado en ciencia aplicada y transferencia de conocimiento
Las plataformas de investigación agronómica son un componente esencial del modelo de trabajo del CIMMYT. Son espacios establecidos directamente en campo donde se generan, evalúan y adaptan prácticas sustentables en interacción con las comunidades agrícolas, integrando las soluciones basadas en ciencia con el conocimiento local y los saberes tradicionales. Este enfoque forma parte del modelo de Hub desarrollado por el CIMMYT—que articula plataformas de investigación, módulos de innovación demostrativos, áreas de extensión y un acompañamiento técnico centrado en las personas agricultoras—y que permite llevar la ciencia al territorio. Con ello, las decisiones técnicas se construyen a partir de evidencia generada en condiciones reales de producción, asegurando su pertinencia, eficacia y adopción.
El Gobierno de Oaxaca adoptó este enfoque como base técnica de sus programas agrícolas y, a través de SEFADER, integra estas herramientas científicas para fortalecer resultados, ampliar impactos y acelerar la transición hacia sistemas agroalimentarios más resilientes al cambio climático. El equipo técnico de la Secretaría opera actualmente estas plataformas, impulsando actividades de validación y extensión que permiten que los aprendizajes se traduzcan en prácticas concretas para comunidades agrícolas del estado.
Con este propósito, el equipo del hub Pacífico Sur del CIMMYT, además de Rodolfo Vilchis, coordinador de investigación del Hub y Mariel Guera, coordinador nacional de Plataformas de Investigación del CIMMYT, realizaron un recorrido por las seis plataformas establecidas en Oaxaca, acompañados por el personal técnico de SEFADER, para revisar avances, fortalecer metodologías y afianzar procesos de trabajo con los responsables en territorio.

Seis territorios, un mismo objetivo: avanzar hacia sistemas regenerativos
El recorrido inició en Santo Domingo Tepuxtepec, en la sierra Mixe, donde se evalúan prácticas de manejo de rastrojo, incluyendo la comparación entre quemar o dejar el residuo, junto con arreglos topológicos y estrategias de fertilización orientadas a sistemas sustentables basados en Agricultura de Conservación. Más al sur, en Santa Lucía Miahuatlán, en la Sierra Sur los ensayos se enfocan en el sistema milpa, con manejo de residuos y fertilización integral diseñados para responder a problemáticas detectadas por diagnósticos comunitarios, como el uso extensivo de RTQ y el abandono cíclico de parcelas, factores que contribuyen a la degradación ambiental y a mayores costos de producción.
En la región del Istmo Seco, la plataforma de Ciudad Ixtepec trabaja en la evaluación de prácticas de labranza, manejo de rastrojo y asociaciones de cultivos orientadas a fortalecer la resiliencia productiva en un territorio altamente expuesto a eventos climáticos extremos. Hacia la costa, la plataforma de San Pedro Pochutla desarrolla ensayos de diversificación de cultivos, manejo de residuos y arreglos topológicos, claves para reducir la erosión, mejorar la estructura del suelo y disminuir los riesgos productivos en zonas afectadas por huracanes, sequías y lluvias irregulares.
Más al noroeste, en la Mixteca, la plataforma de Santiago Juxtlahuaca prueba diversas alternativas de secado en campo —manojo, zacateo, parado y dobla— para evaluar su efecto en la calidad del grano de maíces nativos blancos y azules, con el objetivo de mejorar los procesos poscosecha y fortalecer la conservación de variedades locales. Finalmente, en Villa de Zaachila, los ensayos incluyen prácticas de labranza convencional y cero labranza, rotación y diversificación de cultivos, orientadas a generar evidencia sobre los beneficios de los sistemas regenerativos en una región donde persisten percepciones de que “si no se mueve el suelo, no produce”.

La ciencia que impulsa la visión sostenible de la política pública
La colaboración entre CIMMYT y SEFADER demuestra cómo la política pública puede integrar y amplificar innovaciones científicas para mejorar la toma de decisiones en el sector agrícola. Las plataformas permiten generar evidencia local, validar prácticas adaptadas a cada región, fortalecer capacidades técnicas y comunitarias, y promover sistemas de producción con menor impacto ambiental. Con ello, el estado avanza hacia la construcción de sistemas agroalimentarios más robustos, alineados con principios de soberanía y seguridad alimentaria.
La participación del cuerpo técnico de SEFADER es fundamental para sostener esta dinámica: son ellos quienes mantienen el vínculo directo con productores, operan los ensayos y acompañan la adopción de prácticas, garantizando que el conocimiento científico no se quede en la demostración, sino que se traduzca en cambios concretos y sostenidos en campo.

Un modelo que acompaña la transformación sostenible del estado
El recorrido evidencia cómo la experiencia del CIMMYT en el desarrollo de redes de innovación que se traducen en espacios físicos como módulos, áreas de extensión y plataformas de investigación y su impacto en áreas de impacto —donde la ciencia se prueba, se adapta con y para los agricultores— influye directamente en la estructura y operación de programas estatales. Oaxaca se posiciona como un ejemplo de cómo la ciencia aplicada puede orientar políticas públicas agrícolas, fortalecer capacidades locales y enfrentar los desafíos del cambio climático.
Esta integración entre evidencia científica, política pública y colaboración comunitaria refleja el potencial de las soluciones agronómicas para transformar territorios, restaurar suelos, reducir vulnerabilidad climática y fortalecer la autosuficiencia alimentaria de las familias que sostienen la producción en México.
