Un nuevo rumbo para la investigación agrícola

November 4, 2015

CIMMYT contributions are present in more than 26% of all major wheat varieties in China after 2000, according to a 2014 study by Center for Chinese Agricultural Policy (CCAP) of the Chinese Academy of Science. Read more here in CIMMYT’s 2014 Annual Report. Photo: CIMMYT Archives.Desde que llegué al CIMMYT, en junio de este año, he tenido la oportunidad de apreciar de primera mano el impacto que tiene su trabajo en el mundo, y el aprecio de nuestro trabajo entre nuestros pares, colaboradores y amigos.

Por ejemplo, en China, tres décadas de colaboración con el CIMMYT han agregado 3.4 mil millones de dólares a la producción de trigo, y Australia, un país donador, ha obtenido beneficios que ascienden a 30 millones de dólares australianos anuales por la inversión de solo 1 millón de dólares australianos en el CIMMYT. Un estudio reciente revela que los aproximadamente 33 millones de dólares americanos invertidos en el mejoramiento de trigo que hace el CGIAR generan de 2 a 5 mil millones de dólares americanos a nivel mundial. Cuando en 2011 surgió la devastadora necrosis letal del maíz en África oriental, el CIMMYT lideró una rápida respuesta para llevar variedades resistentes a los campos de los agricultores en tan solo cuatro años.

Aunque estos son solo unos cuantos ejemplos, es claro que con la participación del CIMMYT en diversos ámbitos, la contribución que hacemos es única y valiosa.

Existen muchos problemas que resolver en el mundo, desde la inseguridad y el desplazamiento de la población hasta el cambio climático. El asunto fundamental para la mayoría es cómo practicar la agricultura para alimentar al mundo de manera sostenible, y el maíz y el trigo son dos de los cultivos más importantes para la seguridad alimentaria, ya que aportan el 25% de proteínas y calorías que consume la población mundial. Lo que necesitamos es una inversión mayor y continua en la investigación agrícola, y organizaciones como el CIMMYT y sus colaboradores para llevar a cabo la investigación.

Los objetivos de desarrollo sostenible que se adoptaron recientemente responden a esta necesidad. Entre ellos se encuentran los objetivos de erradicar la desnutrición para 2030, duplicando la productividad y los ingresos de los agricultores de pequeña escala, sobre todo de las mujeres, mediante la aplicación de prácticas agronómicas sostenibles y resilientes, y asegurando el acceso a la extensa diversidad genética que existe en el mundo.

Existe un consenso claro entre el trabajo del CIMMYT y las prioridades globales identificadas al más alto nivel; la pregunta es cómo podemos aprovechar nuestras alianzas para movilizar recursos de manera eficaz para lograr estos objetivos.

Los donadores tradicionales tienen razón al estar preocupados por la dependencia de ayuda y hacen un llamado a hacer un cambio de la ayuda al intercambio. En la práctica, esto significa que tenemos que trabajar más con el sector agroalimentario a fin de que los consumidores tengan en todo momento alimentos a precio accesibles, que son apropiados, seguros y nutritivos.

Otra respuesta es que muchos de los pobres ya no viven en países pobres. Las economías emergentes cobran cada vez mayor importancia en su propio desarrollo y en el desarrollo de otras naciones en circunstancias similares.

Por último, siempre hay valor en una mayor coordinación y colaboración con nuevos colaboradores. Muchos organismos no gubernamentales de desarrollo hacen un uso extensivo de la investigación agrícola, pero son muy pocos los que participan de lleno en ésta.

La investigación agrícola debe dar respuesta a las necesidades de la sociedad y son solo los gobiernos, el sector privado y los ONG los que podrán difundirla y mantenerla. No obstante, el financiamiento básico para la investigación agrícola es esencial para los impactos que genera. Las organizaciones patrocinadoras hacen posible la contratación de las mentes más brillantes y el desarrollo de capacidades institucionales de primera, y nos dan la flexibilidad de ocuparnos de prioridades de la investigación que no son atendidas pero que son importantes.

En 2016, el CIMMYT festejará su 50 aniversario. Cincuenta años de generar impactos en los campos de los agricultores de todo el mundo, de expandir continuamente nuestra cartera de proyectos de investigación y la colaboración con nuestros asociados de manera que, hoy en día, el CIMMYT está mejor preparado que nunca para responder a las necesidades globales. Pero esto no basta. Se necesitan nuevos modelos, estrategias y alianzas empresariales para que la investigación agrícola cumpla su propósito. La próxima estrategia del CIMMYT 2016-2030 establecerá el marco de nuestro futuro.