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Factores ocultos que contribuyen a la inseguridad alimentaria de las familias encabezadas por una mujer

June 30, 2014

Florence Sipalla

Der-izq: Nick Austin, Melissa Wood y el alto comisionado de Australia, Paul Greener, escuchan al profesor John Mwangi (segundo a la derecha) durante una visita de cortesía a la universidad.  Foto: Florence Sipalla

Der-izq: Nick Austin, Melissa Wood y el alto comisionado de Australia, Paul Greener, escuchan al profesor John Mwangi (segundo a la derecha) durante una visita de
cortesía a la universidad.
Foto: Florence Sipalla

Resultados de una encuesta realizada como parte del proyecto Rutas de Adopción (AP, por sus siglas en inglés) indican que incluso cuando las familias, encabezadas ya sea por un hombre o una mujer, disponen de los mismos recursos, aquellas que son encabezadas por una mujer tienen menos posibilidades de alcanzar la seguridad alimentaria. Esta diferencia podría atribuirse a una exclusión social de la cual no se informa, discriminación y falta de acceso a créditos, factores que los investigadores del proyecto explorarán mediante discusiones de grupo y a partir de observación repetida (datos de panel) con los agricultores.

“Un acceso equitativo a insumos, capital humano, recursos y servicios institucionales quizá no salve la barrera del género con respecto a la seguridad alimentaria”, dice Menale Kassie, socioeconomista del CIMMYT y líder de AP. “La calidad de la información que los agentes de extensión ofrecen a las agricultores podría ser diferente.”

Kassie presentó los resultados de una encuesta en Etiopía, Kenia, Malawi, Mozambique y Tanzania a los representantes del donador del proyecto, el Centro Australiano de Investigación Agrícola (ACIAR), Nick Austin, presidente, y Mellissa Wood, directora del Centro Australiano de Seguridad Alimentaria Internacional (AIFSRC), en las instalaciones de la Universidad Egerton, en Njoro, Kenia. Los agricultores que adoptaron las técnicas de la agricultura de conservación (AC) obtuvieron mejores dividendos. “Si los agricultores combinan tecnologías, sus ingresos aumentarán”, afirma Kassie. “Aquellos que utilizaron una combinación de prácticas de intensificación sustentable (rotación y labranza mínima) y semilla de maíz mejorada obtuvieron las mayores ganancias.”

Rose Mwonya, vicerrectora de la Universidad Egerton, recibe material informativo del proyecto Rutas de Adopción de manos de Menale Kassie. Foto: Florence Sipalla

Rose Mwonya, vicerrectora de la Universidad Egerton, recibe material informativo del proyecto Rutas de Adopción de manos de Menale Kassie.
Foto: Florence Sipalla

Los resultados de la encuesta en Tanzania también indican que la adopción de variedades mejoradas aumenta la seguridad alimentaria de las familias campesinas de bajos recursos; muestran asimismo efectos secundarios de la adopción de las prácticas de intensificación sustentable, el riesgo de que se pierda la cosecha y el costo de reducir los riesgos. El proyecto Rutas de Adopción está compilando datos desglosados por género para estudiar las causas de la inseguridad alimentaria y las diferencias en cuanto a tecnología. “Esta serie de datos es transversal y será utilizado por otros grupos interesados además de los colaboradores del proyecto”, anuncia Kassie. “Estamos fomentando la participación de estudiantes para aumentar la productividad de la investigación.”

Wilcyster Nyateko, una estudiante de maestría de la Universidad Egerton que está utilizando datos del proyecto y que trabaja bajo la supervisión del profesor Gideon Obare, hizo una presentación de su propuesta de trabajo denominada Determinantes de la innovación agrícola entre los pequeños agricultores de Kenia oriental y Kenia occidental. “Los datos de AP me ayudaron a tener una perspectiva más amplia”, dijo Nyateko, quien incluirá en su estudio variables como las de las características del terreno, superficie dedicada a la agricultura y distancia que hay entre el terreno y el lugar donde viven las familias y los mercados, basándose en la retroalimentación que recibió.

Tendrán acceso a los datos de panel otros interesados, incluidos grupos de trabajo de la Universidad Egerton y el Instituto Tegemeo. “Esta es una serie fascinante de datos”, dijo Austin después de la presentación. El proyecto ha ayudado a la formación de capacidades de sus colaboradores, así como de jóvenes economistas que han participado en la recolección de datos. “El proyecto también ha creado fuentes de trabajo para las personas que hacen las encuestas”, destaca Kassie. Como parte de sus actividades, se han publicado 15 artículos, se formularon siete documentos de políticas y se han dado a conocer los resultados del proyecto en varios foros internacionales. “Algunos de los retos que encontramos incluyen problemas causados por la ausencia, por ejemplo, de cónyuges que trabajan en lugares lejanos y que, por tanto, no pueden participar en la encuesta, o de familias que fueron incluidas en la muestra original, pero que han emigrado a otros poblados.”

AP planea generar resultados más empíricos utilizando datos de panel, capacitando a sus colaboradores y compartiendo los resultados de su trabajo con importantes grupos interesados (p.ej. formuladores de políticas, asociados en el desarrollo, científicos y agricultores). “El principal reto es hacer llegar los productos de la investigación a estos grupos, porque para ello necesitamos más recursos y tiempo, que va más allá del periodo del proyecto”, dijo Kassie.

Representantes de ACIAr en la Universidad Egerton. Foto: Florence Sipalla

Representantes de ACIAr en la Universidad Egerton.
Foto: Florence Sipalla

Los donadores también hicieron una visita de cortesía a los directivos de la Universidad Egerton, donde fueron atendidos por la profesora Rose Mwonya, vicerrectora de Asuntos Académicos, y el profesor John Mwangi, quien hizo una presentación sobre las actividades de la universidad y su participación en el proyecto AP.