Habilitar a los agricultores para salvar la semilla y la diversidad

Cuando el esposo de Ricarda Meza Reyes quedó incapacitado, la pareja supo que no podrían cultivar su finca por un largo tiempo. ¿Duraría su cosecha de maíz? ¿Habría suficiente para comer y vender? Como Ricarda había aprendido a proteger su maíz de los insectos y las enfermedades, la pareja pudo arreglárselas durante los dos años que transcurrieron antes de que se recuperara su esposo. Un beneficio menos visible de ese conocimiento es que ella conservó importantes variedades criollas de maíz para sembrarlas nuevamente en sus campos.

 


La pérdida de semilla fue un problema en los valles centrales de Oaxaca, especialmente en el caso de los tipos raros de maíz.

Desde 1997, los investigadores del CIMMYT y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (INIFAP) de México han trabajado con los agricultores de los Valles Centrales de Oaxaca, México, para conservar las diversas variedades criollas de maíz de la zona. Sus actividades son patrocinadas por el Centro de Investigación para el Desarrollo Internacional (IDRC) de Canadá.

“El reto era tomar lo que averiguamos en la etapa de diagnóstico de nuestra investigación –cuáles características del maíz valoraban los agricultores, la gama de variedades que querían y las características específicas que eran importantes para ellos– y avanzar a la etapa de intervención”, dice Mauricio Bellon, ecologista del CIMMYT y jefe del Proyecto Oaxaca.

 Los investigadores consideraron cuidadosamente las mejores formas de conjuntar los conceptos científicos de la conservación de recursos genéticos con las prácticas que podían modificar la vida de los agricultores. Bellon continúa: “Concluimos que la capacitación en el almacenamiento del maíz y la selección de la semilla podría ser importante para conservar la diversidad genética en estas comunidades y preparamos un programa de capacitación basada en los conocimientos de los agricultores de estas prácticas”.

Bellon explica que las mejores prácticas de almacenamiento, por ejemplo, mantienen la semilla en mejores condiciones y ésta es menos vulnerable a las pérdidas. “La pérdida de semilla era un problema en las comunidades donde trabajamos, especialmente en el caso de los tipos raros de maíz, como las variedades criollas de grano negro y rojo.” Agrega que las prácticas mejoradas de almacenamiento también hacen más segura la provisión de grano de la familia y sus ingresos.

 

Salvar la semilla y el grano

La capacitación en almacenamiento consistió en consejos sencillos y útiles, desde la limpieza del área de almacenamiento al empleo apropiado de plaguicidas y un silo. “Tratamos de averiguar cómo afrontaban los agricultores el problema del almacenamiento y nos enteramos de que en Amatengo, otra zona de México, usaban silos”, dice Irma Rosas, asistente de investigación. “El silo es una buena forma de almacenar el grano y la semilla. Durante la capacitación explicamos sus ventajas. También nos enteramos de que muchos agricultores usaban fostoxina, un plaguicida para el almacenamiento, pero no lo utilizaban adecuadamente. Aplicaban una cantidad excesiva o almacenaban el grano en contenedores mal cerrados.”

Manuel Martínez García, de San Lorenzo Albarradas, Oaxaca, fue uno de los primeros agricultores que se benefició con la capacitación. Muestra con orgullo el área limpia y fresca de su finca donde guarda la semilla de maíz. “Ahora mantengo la semilla en buenas condiciones por mucho tiempo”, dice. “Antes, perdíamos mucha en cada cosecha a causa de los roedores, los hongos y las enfermedades.” Martínez almacena su grano de maíz en un silo y trata la semilla con fostoxina, aplicando lo que aprendió en la capacitación. Sembrará la semilla el próximo año.

La capacitación también dio a los agricultores como Ricarda Meza mayor flexibilidad para guardar semilla por varios ciclos. Después de que un accidente incapacitó al esposo de Ricarda, la pareja no pudo trabajar la finca. Gracias a la información que obtuvo en el curso de capacitación, Meza pudo sostenerse a sí misma y a su esposo con el maíz que conservó almacenado durante dos años. “Hace dos años tuve una buena cosecha y eso es lo que comemos ahora. Antes, había mucha infestación y era muy rápida. Acostumbraba guardar el maíz en bolsas y no usaba nada [para protegerlo]. Entonces fui a la capacitación. Cuando volví a casa le conté a mi esposo y comenzamos a aplicar el tratamiento a nuestro maíz.” Meza agrega que anteriormente a menudo tenían que vender el maíz antes de que se infestara, a un precio bajo. “Ahora puedo guardar el maíz y no tengo que venderlo rápidamente. Cuando necesito dinero, llevo el maíz a la ciudad. Tan pronto como los comerciantes ven qué bonito es mi maíz, todos quieren comprarlo.” Ahora que su esposo está bien, Ricarda dice que sembrarán la semilla que han guardado por dos ciclos.

Seleccionar semilla para conservar la diversidad

También se proporcionó capacitación sobre la selección de semilla en la casa y en el campo. Los agricultores aprendieron cuáles características hay que buscar en las plantas en el campo y comprendieron la necesidad de una base más amplia para seleccionar las semillas en la casa. “Los agricultores seleccionaban semillas de una cantidad muy pequeña de mazorcas y esto puede llevar a una acumulación de mutaciones que debilitan la planta”, explica Bellon. “Al enseñar a los agricultores a contar con una base más amplia para la selección de las semillas, les ayudamos a mantener la diversidad, reducir el problema de las mutaciones y, tal vez, mejorar la estabilidad del rendimiento.”

Pedro López Imazio, de Santa Ana Zegache, asistió a la capacitación sobre la selección de semillas en la casa y en el campo. En las variedades que cultiva, López quería uniformidad en el tamaño del grano de maíz y que los tallos fueran del mismo color. En su casa, seleccionaba cuidadosamente los granos con las características que valoraba y en el campo pintaba con aerosol las espatas de las plantas que quería. “Ahora casi no tengo plantas con tallos de color”, comenta. Alentado por su éxito con los tallos de maíz, López experimenta ahora con su variedad de maíz pinto (de varios colores).


Ricarda Meza saved her seed.

La capacitación es útil para los agricultores y para la posteridad

Un total de 742 agricultores de la zona de Oaxaca (504 hombres y 238 mujeres) se han beneficiado con la capacitación desde que ésta se inició en 1999. La capacitación, señala Bellon, fue resultado de un largo proceso que reunió a agricultores, genetistas, mejoradores y especialistas en ciencias sociales. Bellon explica: “El proyecto tiene un enfoque interdisciplinario. Usamos lo que averiguamos acerca del sistema y lo adaptamos a la intervención. Nos concentramos no sólo en el equipo –es decir, los instrumentos usados por los agricultores– sino también en los programas, los conocimientos de los agricultores. Básicamente, identificamos lo que había, por qué no funcionaba, y luego proporcionamos formas de hacer que funcione.”

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Para mayor información:
Mauricio Bellon (m.bellon@cgiar.org)

Publicado en Octubre 2001.

August, 2004

Annual Report 00-2001 |  Maize Diversity in Oaxaca, Mexico: Simple Questions but No Easy Answers