Los países de América Central y el Caribe han explotado las ventajas de la especialización y las economías de escala para otorgar grandes beneficios a los agricultores.  Han logrado esto participando en redes de investigación, que ahora están en peligro de desaparecer.

El Programa Regional de Maíz apoya a los agricultores de América Central

A fines de los años 70, el CIMMYT y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (SDC) unieron fuerzas para promover el cultivo del maíz con bases científicas en América Central y el Caribe. Entre otras cosas, el apoyo de la SDC creó una base estable para la investigación colaborativa con el CIMMYT y sus predecesores en la región, que se remontan a los años 50. A partir de esto surgió y se consolidó una red regional: el Programa Regional de Maíz, PRM.

El PRM ayudó a los especialistas de distintos países a compartir información y experiencias en forma eficaz. Se establecieron objetivos y se vigiló el progreso en toda la región. Cada programa de investigación realizó tareas específicas de acuerdo con sus intereses y su ventaja comparativa, evitando así la duplicación de esfuerzos. El otorgamiento de fondos se hizo en forma oportuna, directa y basada en el progreso hacia objetivos fácilmente verificables.

La red ha generado variedades mejoradas de cultivo y prácticas agrícolas. Asimismo, la red hizo más rentable la agricultura, contribuyó a conservar los recursos naturales y, gracias a las cosechas más abundantes, redujo el costo de los alimentos para los pobres, beneficiando así a los agricultores y los consumidores.

¿Ganan o pierden los países mediante la colaboración?

En un estudio reciente* para medir la eficiencia de la cooperación entre los países en desarrollo en una región, el Programa de Economía del CIMMYT examinó el caso del PRM en América Central y el Caribe. El estudio abordó dos interrogantes. Primero, ¿hay incentivos para que los gobiernos cooperen en la investigación agrícola? Segundo, ¿cuáles son las fuentes y las dimensiones de los efectos indirectos de la tecnología de germoplasma de maíz en la región? En términos muy sencillos, se produce un "efecto tecnológico indirecto" cuando una tecnología -como una variedad nueva de maíz- desarrollada en un lugar (por ejemplo, un determinado país) resulta útil en otro lugar (por ejemplo, un país vecino).

En síntesis, los resultados demuestran fehacientemente que el PRM es el principal contribuyente de efectos secundarios entre todas las instituciones públicas o privadas que desarrollan variedades de maíz para la región (véase figura en "El Programa Regional de Maíz apoya a los agricultores de América Central") y que los proyectos de la red han vuelto mucho más eficiente la investigación. Por ejemplo, los análisis de costos y beneficios efectuados en el estudio muestran que el PRM invierte sólo seis centavos por cada dólar de beneficios que logra.

Las variedades mejoradas compensan la inversión

Los rendimientos más altos y la tolerancia a condiciones ambientales adversas-la sequía, los agentes patógenos, las plagas y los suelos pobres- son el sello de las variedades mejoradas lanzadas en América Central y el Caribe mediante las actividades del CIMMYT, el PRM y los programas nacionales. Las variedades compensan la inversión. En 1996, el grano adicional producido por las variedades mejoradas que se desarrollaron mediante la cooperación regional (y basadas en semilla del CIMMYT) proporcionó beneficios anuales de US$ 70 millones. Se han lanzado en la región casi 150 variedades de ese tipo. "Una ventaja particular de estas variedades es su resistencia a las enfermedades, ya que contribuye a asegurar rendimientos estables a las familias de agricultores de autoconsumo", dice Jorge Bolaños, agrónomo de maíz del CIMMYT y asesor técnico del PRM. "Estas familias tienen muy pocos ingresos o ninguno, y si les falla un solo cultivo padecen hambre. La protección de sus cosechas contra las enfermedades, aun con niveles bajos de rendimiento, suele contribuir a aumentar los ingresos y garantizar la seguridad alimentaria de la familia que la obtención de rendimientos más altos en los años en que no hay enfermedades".

Las variedades resistentes también permiten a los agricultores reducir o eliminar las aplicaciones de fungicidas. Esto ahorra anualmente millones de dólares en toda la región, mejora la salud de los agricultores y ayuda a proteger el medio ambiente. En las regiones del Pacífico donde el enanismo del maíz antes diezmaba los cultivos de maíz, ahora hasta el 70% de los agricultores cultivan variedades resistentes del PRM.

Semilla para recuperarse de los desastres

¿A quién se recurre cuando hay un desastre? Para los programas nacionales de investigación de maíz, la respuesta es clara: al PRM. En 1989, por ejemplo, el PRM sustituyó por completo las reservas estratégicas de semilla de maíz perdidas en Panamá durante la invasión estadounidense, lo cual permitió al programa nacional de maíz satisfacer los requerimientos de semilla de los agricultores en sólo cuatro meses. Después del huracán Mitch en 1998, el PRM prontamente ayudó a reemplazar las existencias nacionales de maíz arrastradas por las inundaciones.

"La red puede hacer esto porque sus miembros saben cuáles variedades son apropiadas para la región, porque tienen acceso a la semilla adecuada y pueden producir con rapidez las cantidades necesarias y porque gozan de una reconocida presencia técnica y local en la región", declara Bolaños.

Sistemas para lograr mayores rendimientos y ahorrar recursos

La ciencia puede ayudar a los agricultores a establecer sistemas complejos de cultivo que aumenten la producción y reduzcan los riesgos. Los participantes en el PRM han evaluado, adaptado y difundido técnicas agronómicas mejoradas y rentables para los agricultores.

Un ejemplo es la adopción de la labranza de conservación. La práctica ha permitido a los agricultores elevar los rendimientos de maíz de 1.5 a 4.0 toneladas por hectárea y detener la erosión, en una rotación intensiva de maíz y sorgo en las laderas de El Salvador. Los investigadores de la red han perfeccionado la práctica y la han difundido a otras partes de la región. En Azuero, Panamá, por ejemplo, por lo menos seis de cada diez agricultores utilizan ahora la labranza reducida para ahorrar dinero, disminuir la maleza y la aplicación de herbicidas y conservar el suelo.

El cultivo intercalado con diversas leguminosas ("abonos verdes") también ha sido perfeccionado, ensayado y difundido por conducto del PRM. Los agricultores de muchas zonas usan sistemas de maíz-leguminosas para mejorar la fertilidad del suelo y evitar la erosión. Por último, los científicos del PRM han ayudado a los agricultores a emplear con más eficiencia los costosos fertilizantes químicos.

Los beneficios de conocer las perspectivas de los agricultores

El PRM ha acrecentado la presencia de los economistas agrícolas y los sociólogos rurales en la región. Los socioeconomistas ayudaron a los mejoradores y agrónomos a comprender las necesidades de los agricultores y entender por qué eran adoptadas o ignoradas ciertas variedades o prácticas. A través de las redes, los socioeconomistas han ensayado, perfeccionado y promovido principios y métodos útiles, entre ellos:

  • Ver a las familias y las actividades agrícolas como un "sistema".
  • Evaluar las variedades y prácticas en las condiciones reales de los agricultores, más bien que en las estaciones experimentales.
  • Usar análisis económicos para estimar los probables beneficios de las variedades o las prácticas.

"Los mejoradores y los agrónomos emplean ahora estos instrumentos de manera regular y les ayudan a explicar la pertinencia y el impacto de su labor", comenta Gustavo Sain, economista del CIMMYT que trabaja en el PRM.

Los conocimientos: El impacto del capital "invisible"

A pesar de sus diferencias, los impactos mencionados en este documento tienen un elemento importante en común: fueron logrados por investigadores de instituciones públicas y privadas de países centroamericanos y del Caribe. Trabajando solos o en colaboración, estos profesionales pasaron largas horas lejos de sus familias recibiendo poca paga y en condiciones a menudo difíciles, que han incluido crisis naturales y civiles. Año tras año, el PRM les brindó oportunidades para desarrollar habilidades y carreras y se convirtió en un vínculo axial entre esos profesionales. Un grupo de expertos que evaluó el PRM señaló: "... El efecto general se refleja en el profesionalismo de la mayoría de los investigadores nacionales, así como en la calidad técnica de las actividades que benefician a los pequeños agricultores de la región".

Un paradigma para la participación: ¿Quiere unirse a nosotros?

Hay mucho que hacer: sólo el 25% de los agricultores de la región compran con regularidad semilla nueva de maíz mejorado, principalmente de híbridos. La semilla restante proviene de una cosecha anterior, ya sea semilla de variedades locales no mejoradas o semilla de maíz mejorado cuyas cualidades se han ido perdiendo a través del tiempo. ¿Qué impide la adquisición de semilla mejorada? Los factores clave son, según Bolaños, la crónica carencia de recursos de los agricultores y su renuencia a arriesgar los pocos que tienen.

"La mayoría de los agricultores no se arriesgan a perder el poco dinero que tienen en un insumo como la semilla mejorada, cuando gran parte de su cultivo se puede perder a causa de la sequía, enfermedades, plagas u otros factores desfavorables", apunta. Todo esto contribuye a que sea un mercado poco atractivo para los distribuidores de semilla comercial. "Se trata de simple economía. Se pueden ver camiones que llevan refrescos a tiendas de aldeas remotas, pero ninguno transporta semilla de maíz mejorado", subraya Bolaños.

Aunque los investigadores de la región están preparados para aprovechar sus logros mediante una mayor colaboración, se ha reducido el apoyo público a la investigación. El resultado son los recortes radicales de personal y la falta de fondos operativos. "Si continúa la tendencia, podemos imaginar un escenario diez años más adelante donde América Central y el Caribe se verán forzados a importar alimentos", dice Bolaños. "Hoy importamos casi el 40% del maíz que se consume y el porcentaje continúa creciendo. A medida que declina la productividad rural, la emigración masiva de los agricultores desempleados aumentará los focos de pobreza que ya existen en las ciudades. Es difícil imaginar que esto conviene a los gobiernos de la región".

Cuando se le preguntó qué dirección debe seguir el PRM en el futuro, de acuerdo con el estudio económico del cual es coautor, el ex investigador asociado del CIMMYT Miguel Ignacio Gómez mencionó una obra reciente de Derek Byerlee, economista del Banco Mundial. "Hace poco se publicó un trabajo en el que se sugiere un nuevo paradigma para los programas nacionales y menciona cuatro áreas fundamentales", comenta Gómez. "En primer término, una estructura más pluralista, con la participación de muchas instituciones. En segundo lugar, adoptar formas más eficaces de recaudar fondos para la investigación. Luego, más participación del sector privado y, por último, vínculos más sólidos con los sistemas internacionales de investigación. Como resultado de sus vínculos con el CIMMYT, el PRM ya ha resuelto varios de esos problemas."

Con la ayuda de la SDC, el PRM y otras dos redes de la región buscan formas de continuar su labor y la de sus colaboradores. Dados los resultados del estudio económico del CIMMYT y otras pruebas de los impactos, pueden presentar un argumento convincente en favor de la investigación agrícola internacional.


* M.I. Gómez y P. L. Pingali, International Research Networks in Agriculture: Their Implications for Research Efficiency and for the Flow of Spillovers in Developing Countries (CIMMYT, 2000).

 

Para más información:

Gustavo Sain (gsain@iica.ac.cr)
Jorge Bolaños (j.bolanos@cgiar.org)

© CIMMYT Agosto 2001

Informe Anual 99-2000 | What is CIMMYT | Maize in the Developing World | Economics - Developing World
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