Impulso a la producción de maíz en el Estado de México
El Estado de México colinda con la Ciudad de México, la capital del país, un mercado potencial de casi 20 millones de habitante; sin embargo, los agricultores han luchado por lograr que su cultivo de maíz sea rentable. El CIMMYT está trabajando para ayudarlos, como parte de una nueva asociación colaborativa con el Departamento Estadounidense de Agricultura (USDA) y la Secretaría de Agricultura de México (SAGARPA).
Una región montañosa en el centro geográfico y cultural de México, el Estado de México ocupa lo que a muchos parecería una posición envidiable: circunda la populosa y vibrante Ciudad de México, la capital, cuyos 18 millones de habitantes representan un atractivo mercado de bienes y servicios. Las industrias dominan la economía del estado, aunque muchos habitantes fuera de las zonas urbanas practican la agricultura, ya sea para complementar sus ingresos o, en algunos casos, como actividad primaria. La gran mayoría de los agricultores mexiquenses han cultivado maíz en algún momento, pero muy pocos han obtenido ganancias con esta actividad, pese a su proximidad con la megalópolis.
Los años de precios bajos, hasta hace muy poco, para el grano de maíz desalentaron la inversión por parte de los agricultores en prácticas modernas o nuevas variedades. "En el Estado de México se genera el 10% de la producción nacional, pero las variedades mejoradas ocupan un poco menos de una décima parte de la superficie dedicada al maíz", según Silverio García, investigador del CIMMYT especialista en maíz. "Casi todo el maíz que se produce es de grano blanco, ideal para elaborar platillos de la región, pero no alcanza los estándares del mercado a gran escala, la producción comercial de tortillas u otros usos en la alimentación de animales o la industria."
La situación del maíz
Como parte de un proyecto lanzado en 2007 entre el Departamento Estadounidense de Agricultura y la SAGARPA, el CIMMYT trabaja con sus colegas en el Estado de México en el aumento de la productividad y la rentabilidad del cultivo de maíz. Entre los objetivos de esta labor se pueden mencionar la caracterización amplia de variedades de maíz, locales y mejoradas, para identificar caracteres de valor comercial; mejoramiento para cumplir los requisitos que exige el mercado; mejoramiento y ensayo de variedades con la participación de los agricultores; y tecnología alimentaria y estudios sobre nutrición que encaucen el proyecto y muestren los impactos potenciales.
"Se pone mayor énfasis en el maíz con valor agregado de colores azul, blanco y púrpura para la producción de alimentos", asegura Gary Atlin, mejorador del CIMMYT y líder del proyecto. "Sin embargo, en parte como respuesta al decreciente abasto y al alza de los precios mundiales del maíz -derivados al menos parcialmente por el bum de los biocombustibles en los Estados Unidos de Norteamérica-, los agricultores muestran cada vez más su preferencia por el maíz amarillo, y los participantes están generando y ensayando maíz de este tipo, adecuado para alimento animal y mercados industriales."
Recientemente, Atlin y García efectuaron un taller sobre maíz al que asistieron 11 investigadores de maíz del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (INIFAP), Instituto de Investigación y Capacitación Agropecuaria, Acuícola y Forestal del Estado de México (ICAMEX), el Colegio de Postgraduados (una institución líder de estudios avanzados en investigación agrícola) y el CIMMYT, con el propósito de definir las actividades del proyecto. Los participantes aportaron información pormenorizada de las variedades que se cultivan en el estado, acordaron utilizar un solo paquete informático para el manejo y análisis de datos de los ensayos y trataron el asunto de promover la participación de los agricultores. 
Estas actividades se realizan sobre los fundamentos de la labor que previamente realizó el CIMMYT en México destinada a promover la adopción de variedades mejoradas en las regiones más pobres, haciendo cruzamientos de variedades locales con poblaciones mejoradas, a fin de mejorar los caracteres que, de acuerdo con datos aportados por los agricultores, sus variedades no tenían. El CIMMYT ha trabajado asimismo con mejoradores mexicanos en la creación de variedades de grano amarillo mejoradas para varios ambientes, entre ellos, el del altiplano mexicano.
"Estamos muy entusiasmados con este proyecto", afirma García. "Los ensayos en 2008 incluyen variedades experimentales que provienen de cruzas entre materiales mejorados y materiales locales, variedades precomerciales en 20 o más ambientes en el estado, y 40 demostraciones en finca de híbridos en el mercado de grano blanco y amarillo cuyo propósito es dar retroalimentación a los agricultores."
Para más informes: Silverio García Lara, mejorador de maíz (s.garcia@cgiar.org)
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