CIMMYT E-Boletín, vol 4 no. 3, Marzo 2007

Los agricultores recuperan su rendimiento y mucho más
Resolver un problema importante de enfermedades en el trigo duro no era suficiente para los agricultores. Ellos necesitan también calidad, y lo lograrán.

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Karim Ammar, mejorador de trigo duro del CIMMYT, se siente orgulloso de sus nuevas líneas de trigo verdes y libres de enfermedades en el Valle del Yaqui, en el norte de México. Incluso con el eficiente sistema alternado de siembra entre el Valle del Yaqui y la estación experimental de Toluca, México, situada en tierras altas, que permite al os mejoradores sembrar y seleccionar trigo dos veces al año, tienen que transcurrir seis años para llegar a donde Karim está ahora.

“En el periodo que transcurrió desde que se hicieron los primeros ensayos de rendimiento hasta los ensayos de rendimiento elite, hemos obtenido cerca de 2,500 líneas, y todas resistentes a la roya de la hoja” –señala.

Estas son buenas noticias para los productores de trigo duro del mundo. Con el trigo duro se hace pasta, cuscús y sémola. Hoy día 85% del trigo duro de primavera que se siembra en los países en desarrollo tiene sus orígenes en el programa de trigo duro del CIMMYT en México. El Centro manda con regularidad muestras de semilla a los programas nacionales de mejoramiento del mundo en desarrollo, y los materiales que mejor se adaptan a cada región se utilizan para mejorar las variedades locales. Cuando las mutaciones del hongo de la roya de la hoja vencieron los mecanismos de resistencia en los trigos duros, el equipo de mejoramiento del CIMMYT se enfrentó con un grave problema.

Roya de la hoja que se recolectó en trigo susceptible en Obregón.

“Tuvimos que reconstruir el programa, porque no podíamos seguir usando algo que se vuelve susceptible a la enfermedad. Ya no es de utilidad ni para los programas nacionales ni para los agricultores en los países en desarrollo” –afirma Ammar, quien es originario de Túnez. Está completamente seguro de que el trabajo que está haciendo rendirá grandes beneficios en los países en desarrollo donde se produce trigo duro.

Pudo haberse pensado que esto era un problema sencillo y que, por ende, podía resolverse fácilmente, con solo generar plantas resistentes a enfermedades o que pudieran producir más grano. Sin embargo, el equipo comprendió que estaba ante un problema mucho más complicado. Si se trata de que los agricultores en el mundo en desarrollo mejoren sus condiciones de vida, necesitan algo más que grano. Necesitan que el grano sea de alta calidad y que haya un mercado para comercializarlo.

El mejoramiento es por sí mismo un proceso de combinación y luego de eliminación—se selecciona semilla con posibilidades de generar una buena progenie con caracteres genéticos valiosos, luego se hacen cruzamientos, y posteriormente, de las plantas que resultan de los cruzamientos se eliminan las que no sean útiles. El proceso se repite varios ciclos hasta que el mejorador queda satisfecho con todas las características que necesita y éstas son incorporadas en las nuevas plantas de trigo.

La roya de la hoja diezma los rendimientos de tal manera que las variedades se convierten en una opción no rentable para los agricultores. Es por eso que al diseñar la estrategia de mejoramiento el equipo de mejoramiento se basó en las necesidades de los agricultores.

“En virtud de que sus prioridades se convierten en las nuestras y una vez que se definen los objetivos, con nuestros clientes y sus respectivos mercados en mente, entonces comienzo a pensar en las plantas—¿cómo podría una planta o cierta cruza o combinación de genes lograr ese objetivo de la forma más eficaz y rápida posible?” –relata Ammar.

Los mejoradores sabían que la resistencia a las enfermedades era vital, y sabían también que lograr el grado de calidad que es aceptable para los agricultores y sus mercados era igualmente primordial. Al mismo tiempo pensaron que podrían mejorar el comportamiento del trigo en condiciones de sequía e incorporar resistencia a otras enfermedades. Al principio tuvieron que sacrificar rendimiento y otras características importantes para asegurarse de que la resistencia a la roya de la hoja estuviera presente, ya que éste era uno de los problemas más serios que enfrentaban los productores de trigo duro. Pero en cuanto lo lograron, el equipo se enfocó a mejorar los trigos en todo lo posible desde todas las demás perspectivas.

“Ahora nos encontramos de nuevo en el punto donde podemos trabajar en el rendimiento, la tolerancia a la sequía y la calidad de manera muy eficaz, porque sabemos que contamos con suficiente variabilidad de resistencia a la roya. Ha dejado de ser una característica genética crítica” –comenta Ammar.

La característica más crítica ahora podría muy bien ser el color o la calidad del gluten en el grano del trigo duro. El año pasado los agricultores en el Valle del Yaqui, en México, sembraron cerca de 150,000 hectáreas de una variedade de trigo duro que rindió bien y resistió la roya de la hoja. Lamentablemente, debido a que su grano no contenía suficiente pigmento amarillo, un requisito para que pueda ser exportado, no pudo comercializarse a gran escala, salvo como alimento porcino. La mayoría de las 2,500 líneas nuevas que Ammar está ensayando superaron el comportamiento de esa variedad en cuanto a rendimiento y en la mayoría de las características de calidad.

La mejor de las líneas en la estación de mejoramiento del CIMMYT se mandará a los programas nacionales para que sea ensayada. En Mexico ya comenzó a evaluarse simultáneamente para que esté disponible tan pronto como sea posible y puedan liberarse nuevas variedades basadas en las líneas del CIMMYT para los sistemas nacionales de producción.

Si desea más información, póngase en contacto con Karim Ammar, Fitomejorador de Trigo (k.ammar@cgiar.org)

 
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