Los agricultores
recuperan su rendimiento y mucho más
Resolver un problema importante de enfermedades en el trigo
duro no era suficiente para los agricultores. Ellos necesitan también
calidad, y lo lograrán.
Karim Ammar, mejorador de trigo duro del CIMMYT, se
siente orgulloso de sus nuevas líneas de trigo verdes y libres
de enfermedades en el Valle del Yaqui, en el norte de México.
Incluso con el eficiente sistema alternado de siembra entre el Valle
del Yaqui y la estación experimental de Toluca, México,
situada en tierras altas, que permite al os mejoradores sembrar
y seleccionar trigo dos veces al año, tienen que transcurrir
seis años para llegar a donde Karim está ahora.
“En el periodo que transcurrió desde
que se hicieron los primeros ensayos de rendimiento hasta los ensayos
de rendimiento elite, hemos obtenido cerca de 2,500 líneas,
y todas resistentes a la roya de la hoja” –señala.
Estas son buenas noticias para los productores de
trigo duro del mundo. Con el trigo duro se hace pasta, cuscús
y sémola. Hoy día 85% del trigo duro de primavera
que se siembra en los países en desarrollo tiene sus orígenes
en el programa de trigo duro del CIMMYT en México. El Centro
manda con regularidad muestras de semilla a los programas nacionales
de mejoramiento del mundo en desarrollo, y los materiales que mejor
se adaptan a cada región se utilizan para mejorar las variedades
locales. Cuando las mutaciones del hongo de la roya de la hoja vencieron
los mecanismos de resistencia en los trigos duros, el equipo de
mejoramiento del CIMMYT se enfrentó con un grave problema.

Roya de la hoja que se recolectó
en trigo susceptible en Obregón. |
“Tuvimos que reconstruir el programa, porque
no podíamos seguir usando algo que se vuelve susceptible
a la enfermedad. Ya no es de utilidad ni para los programas nacionales
ni para los agricultores en los países en desarrollo”
–afirma Ammar, quien es originario de Túnez. Está
completamente seguro de que el trabajo que está haciendo
rendirá grandes beneficios en los países en desarrollo
donde se produce trigo duro.
Pudo haberse pensado que esto era un problema sencillo
y que, por ende, podía resolverse fácilmente, con
solo generar plantas resistentes a enfermedades o que pudieran producir
más grano. Sin embargo, el equipo comprendió que estaba
ante un problema mucho más complicado. Si se trata de que
los agricultores en el mundo en desarrollo mejoren sus condiciones
de vida, necesitan algo más que grano. Necesitan que el grano
sea de alta calidad y que haya un mercado para comercializarlo.
El mejoramiento es por sí mismo un proceso
de combinación y luego de eliminación—se selecciona
semilla con posibilidades de generar una buena progenie con caracteres
genéticos valiosos, luego se hacen cruzamientos, y posteriormente,
de las plantas que resultan de los cruzamientos se eliminan las
que no sean útiles. El proceso se repite varios ciclos hasta
que el mejorador queda satisfecho con todas las características
que necesita y éstas son incorporadas en las nuevas plantas
de trigo.
La roya de la hoja diezma los rendimientos de tal
manera que las variedades se convierten en una opción no
rentable para los agricultores. Es por eso que al diseñar
la estrategia de mejoramiento el equipo de mejoramiento se basó
en las necesidades de los agricultores.
“En virtud de que sus prioridades se convierten
en las nuestras y una vez que se definen los objetivos, con nuestros
clientes y sus respectivos mercados en mente, entonces comienzo
a pensar en las plantas—¿cómo podría
una planta o cierta cruza o combinación de genes lograr ese
objetivo de la forma más eficaz y rápida posible?”
–relata Ammar.
Los
mejoradores sabían que la resistencia a las enfermedades
era vital, y sabían también que lograr el grado de
calidad que es aceptable para los agricultores y sus mercados era
igualmente primordial. Al mismo tiempo pensaron que podrían
mejorar el comportamiento del trigo en condiciones de sequía
e incorporar resistencia a otras enfermedades. Al principio tuvieron
que sacrificar rendimiento y otras características importantes
para asegurarse de que la resistencia a la roya de la hoja estuviera
presente, ya que éste era uno de los problemas más
serios que enfrentaban los productores de trigo duro. Pero en cuanto
lo lograron, el equipo se enfocó a mejorar los trigos en
todo lo posible desde todas las demás perspectivas.
“Ahora nos encontramos de nuevo en el punto
donde podemos trabajar en el rendimiento, la tolerancia a la sequía
y la calidad de manera muy eficaz, porque sabemos que contamos con
suficiente variabilidad de resistencia a la roya. Ha dejado de ser
una característica genética crítica”
–comenta Ammar.
La característica más crítica
ahora podría muy bien ser el color o la calidad del gluten
en el grano del trigo duro. El año pasado los agricultores
en el Valle del Yaqui, en México, sembraron cerca de 150,000
hectáreas de una variedade de trigo duro que rindió
bien y resistió la roya de la hoja. Lamentablemente, debido
a que su grano no contenía suficiente pigmento amarillo,
un requisito para que pueda ser exportado, no pudo comercializarse
a gran escala, salvo como alimento porcino. La mayoría de
las 2,500 líneas nuevas que Ammar está ensayando superaron
el comportamiento de esa variedad en cuanto a rendimiento y en la
mayoría de las características de calidad.
La mejor de las líneas en la estación
de mejoramiento del CIMMYT se mandará a los programas nacionales
para que sea ensayada. En Mexico ya comenzó a evaluarse simultáneamente
para que esté disponible tan pronto como sea posible y puedan
liberarse nuevas variedades basadas en las líneas del CIMMYT
para los sistemas nacionales de producción.
Si desea más información,
póngase en contacto con Karim Ammar, Fitomejorador de Trigo
(k.ammar@cgiar.org)
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