CIMMYT E-Boletín, vol 4 no. 3, Marzo 2007

Ver la semilla: los puntos de vista de los agricultores
Hay confianza mutua entre los agricultores cuando guardan y comercializan semilla tradicional en los Valles Centrales de Oaxaca, México. Ganarse su confianza ayudaría al CIMMYT y sus colaboradores en México a mejorar la vida de los agricultores mexicanos.


“Si no hay maíz, ¡¿qué vamos a comer?! Es como si no hubiera agua, porque sin agua, ¿qué bebemos? –pregunta doña María, de Santa Ana Zegache, en los Valles Centrales de Oaxaca, en el sureste mexicano.

Para los agricultores como María, el maíz es un producto de primera necesidad y el más fundamental en la alimentación, y mucha gente considera su maíz como el medio que le ha proporcionado sustento durante años. Guardar semilla y proteger su maíz es parte de lo que significa ser un buen agricultor y permanecer en la estima de la comunidad, y lo que mantiene los vínculos con las generaciones precedentes.

Los sistemas de semilla informales que aseguran la disponibilidad de semilla son vitales para la economía y la seguridad alimentaria de quienes practican la agricultura a pequeña escala. La región es también un centro de la diversidad genética del maíz, y las prácticas de intercambio de semilla desempeñan una función importante en la formación y conservación de esta diversidad, que a la vez afecta el suministro de germoplasma para el fitomejoramiento en el futuro.

“Si queremos fortalecer el suministro de semilla para los pequeños agricultores o la conservación de la fitodiversidad genética en el ámbito local, tenemos que entender cómo funcionan los sistemas de semilla de los agricultores” –opina Lone Badstue, socióloga especialista en desarrollo rural que recientemente concluyó su trabajo de tesis de doctorado en el CIMMYT.1 “Para que la investigación y las intervenciones en la agricultura tengan sentido y sean útiles y accesibles a las familias campesinas que practican la agricultura a pequeña escala, deben sustentarse en el conocimiento de las condiciones de vida reales en el ámbito local y en los métodos que la gente utiliza para resolver sus problemas.”

Se han hecho pocos estudios extensos de cómo funcionan los sistemas de semilla a este nivel. Sin embargo, Badstue logró obtener grandes conocimientos al trabajar con productores de maíz tradicionales en los Valles Centrales de Oaxaca. Existen unos cuantos proveedores de semilla en la región, y casi todos los agricultores siembran razas criollas de maíz. Además de ahorrar semilla año tras año, los agricultores suelen adquirir en forma periódica nueva semilla para incrementar el surtido de variedades que ya cultivan. Suelen también mezclar la semilla nueva con la que ellos han guardado para dar a su maíz las características deseadas, que contiene la variedad nueva. Finalmente, ellos obtienen semilla nueva para compensar sus pérdidas parciales o totales. Muchos de los agricultores experimentan con frecuencia probando variedades nuevas en pequeñas parcelas. De esta forma ellos reducen los riesgos de adoptar una variedad nueva.

Los descubrimientos del estudio de Badstue ponen de relieve la necesidad de entender las perspectivas y los métodos que utilizan los agricultores, y de que ellos conozcan los modelos y las percepciones de los científicos respecto a los sistemas de semilla. Ella analiza también la organización social del suministro de semilla, poniendo énfasis en la función y el modo en que se dan las relaciones sociales y de confianza. Los agricultores dependen de la información que el proveedor les da acerca de la calidad y la idoneidad de la semilla; por encima de todo, ellos prefieren obtenerla de personas a las que conocen y en quienes confían. Estas transacciones ocurren dentro de un amplio marco de relaciones sociales y de una cultura de ayuda mutua.

En las condiciones actuales, parece ser que estas prácticas locales de semilla de maíz producen los resultados deseados. Ofrecen a los agricultores un suministro de semilla relativamente seguro y económico, así como una serie de variedades que los agricultores valoran y que alcanzan los objetivos de producción y consumo locales, además de estar adaptadas a las condiciones agroecológicas de la región. Las prácticas de semilla locales albergan y conservan la diversidad genética del maíz.

Sin embargo, los rendimientos de maíz en esta región son bajos, además de las pérdidas de los agricultores ocasionadas por la sequía y las plagas de almacén. Existe, por tanto, potencial para mejorar semilla o poner en práctica otra serie de acciones que ayuden a los agricultores a mejorar su forma de vida. Dado que la confianza es un asunto de gran trascendencia, tendrán que identificarse métodos eficaces y confiables de compartir información y tecnología con los agricultores; por ejemplo, por conducto de colaboradores en el mismo campo de acción (organismos no gubernamentales y organizaciones comunitarias) o trabajando con respetados agricultores como comerciantes de semilla. Al mismo tiempo, la conclusión de Badstue es que tal vez en el sea necesario dar apoyo activo a los sistemas de distribución de semilla entre los agricultores para fortalecer la conservación de la diversidad genética del maíz en los campos y garantizar el acceso de los agricultores a una serie de variedades, por ejemplo, organizando ferias de la semilla.

“Estudios como este muestran la importancia de conocer las motivaciones de los agricultores y el contexto en que ellos trabajan—en términos socioeconómicos y del medio ambiente en torno a la agricultura” –dice Jonathan Hellin, especialista en pobreza del CIMMYT. “En el pasado, no era frecuente que los agricultores a pequeña escala hicieran uso del germoplasma mejorado, pero el hecho de conocer bien las prácticas que se aplican en la región permite al CIMMYT y otros organismos que participan en el desarrollo agrícola, evaluar probables vías de impacto de las nuevas tecnologías y otras intervenciones, y así distribuirlas de manera más eficiente conforme a las necesidades de los agricultores.”

Este trabajo es parte de un programa más extenso para entender la diversidad genética del maíz y las prácticas de los agricultores en los Valles Centrales y en otras regiones del sur de México. Gracias a este trabajo en México y en todo el mundo en desarrollo, el CIMMYT con
tinúa recopilando una gran cantidad de información en diversos sistemas agrícolas y entendiendo la necesidad de participar en la identificación de lugares específicos a nivel local con sus colegas de esos lugares
.

Si desea más información, póngase en contacto con: Jonathan Hellin, Especialista en Pobreza (j.hellin@cgiar.org)

1 Badstue, L.B. 2006. Smallholder seed practices: Maize seed management in the Central Valleys of Oaxaca, Mexico. Tesis de doctorado, Universidad de Wageningen, Países Bajos. Libro recientemente publicado

 
Marzo
Batalla en el patio

Los agricultores
recuperan su rendimiento y mucho más

Arriba

March, 2007