El agricultor Adrián Martínez
Martínez y su esposa Josefa Monsalvo, de Villa Allende,
San Felipe y Santiago, Estado de México, de pie junto
a su depósito de maíz. La estructura de gruesas
tiras de madera es típica de los agricultores de la
región y deja el camino libre a las plagas. |
Batalla en el patio
El CIMMYT encabeza la lucha contra las plagas
postcosecha muy cerca de casa.
Altos funcionarios del Estado de México, donde
el CIMMYT tiene su sede, han ensalzado un proyecto que el Centro
dirige y cuyo propósito es ayudar a los productores de maíz
de la entidad a proteger sus cosechas de grano de las voraces plagas
de almacén.
“Este es el proyecto agrícola más
importante en el estado –comenta Ramón Cruz Altamirano,
Director del Departamento que apoya y promueve el desarrollo tecnológico
en el Consejo de Ciencia y Tecnología Estatal (COMECYT-CONACYT).
“Generaremos información sobre ciencia y tecnologías
que pueda ser de utilidad a los agricultores mexiquenses. Reducir
las pérdidas postcosecha es una manera de impulsar la rentabilidad
y la productividad de los cultivos de los agricultores.”
Lanzado en 2005, el propósito de este
proyecto multifacético es reducir los daños que causan
al grano de maíz almacenado dos terribles plagas: el gorgojo
del maíz y el barrenador grande del grano. “Las primeras
actividades incluyen evaluaciones detalladas y mapeo de pérdidas"
–dice Silverio García Lara, biólogo especialista
en maíz que ha trabajado en el proyecto con su colega el
entomólogo David Bergvinson, ambos del CIMMYT. “Los
agricultores llegan a perder hasta 70% de su grano a causa de estas
plagas, más de 10 meses de almacenamiento", explica
García. “Además de reducir la seguridad alimentaria
de las familias campesinas, las plagas ocasionan pérdidas
en la calidad del grano, y es por eso que los agricultores no pueden
guardar maíz para venderlo cuando los precios son buenos."
Vecinos de una gigantesca ciudad
donde se consumen grandes cantidades de alimentos
El Estado de México rodea por el este, norte y oeste a la
capital del país: la Ciudad de México. La Ciudad de
México alberga a unos 18 millones de personas y un voraz
mercado para casi todo tipo de artículos o productos. La
subsistencia de la mayoría de los mexiquenses depende del
empleo fuera del hogar, aunque muchos aún practican la agricultura,
sea como actividad económica principal o meramente como actividad
complementaria que les permita sembrar su maíz favorito para
hacer tortillas (tortas de maíz de forma circular muy aplanadas
típicas de México) o para conservar la tradición.
“El cultivo de maíz constituye el 85% de la actividad
agrícola estatal, pero menos de un tercio del valor total
de la producción agrícola" –señala
García.
Parte de esto es el uso generalizado de variedades
tradicionales, cuyo grano es ideal para preparar sabrosas y nutritivas
tortillas, pero que rinden considerablemente menos que las variedades
o híbridos mejorados. Sumado a esto, en la entidad el cultivo
de maíz es únicamente de temporal—las monstruosas
demandas de agua de la Ciudad de México se anteponen al uso
para riego en las regiones aledañas.
Pese a estas limitantes, García cree que los
agricultores mexiquenses podrían acceder a varios mercados
potenciales. “Por ejemplo, no hay muchos ganaderos en el Estado
de México que produzcan carne para abastecer a la Ciudad
de México” –dice. “Están buscando
proveedores alternos de grano de alta calidad, ahora que tanto las
importaciones de maíz de los Estados Unidos como el transporte
del grano de los productores a gran escala en el norte de México
resultan tan costosos. Aminorar los daños al maíz
de los agricultores locales los ayudará a vincularse con
el sector ganadero y otros mercados potenciales.”

Respecto al proyecto de plagas postcosecha,
José Rubén Dávila Mendoza (de playera
amarilla), Director de Agricultura de la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca
y Alimentación del Estado de México, opina:
“Este proyecto es una parte fundamental de la investigación
estratégica sobre maíz en el estado. La Dirección
de Agricultura tiene gran interés en apoyar este tipo
de proyectos, que generan beneficios para los
agricultores mexiquenses.” |
El mejoramiento simple agrega
genes útiles a las variedades que los agricultores prefieren
Los participantes en el proyecto postcosecha, todas
las instituciones de investigación y extensión agrícola
en el estado, ya han efectuado ensayos de rendimiento, resistencia
a plagas y sobre las preferencias de los agricultores, haciendo
la selección de 56 híbridos y variedades de polinización
abierta derivados de materiales de instituciones de investigación
sobre semilla, entre ellas, el CIMMYT. Con los resultados logrados,
ahora comenzarán las actividades para generar semilla de
las mejores variedades y ponerlas a disposición de los agricultores.
A medida que se hacían los ensayos, Bergvinson
introdujo por primera vez un método único para mejorar
la resistencia a las plagas y otros caracteres genéticos
en las variedades tradicionales, pero conservando la calidad del
grano y otras características que los agricultores aprecian.
Viajó por todo el estado con objeto de recolectar muestras
de las variedades de los agricultores de más o menos una
docena de lugares. Luego sembró la semilla y cruzó
las plantas con variedades experimentales que se sabía que
contenían fuentes de resistencia a las plagas y otras características
mejoradas –como por ejemplo, la capacidad de permanecer erguidas
en presencia de fuertes vientos– que las variedades tradicionales
no suelen tener. Se multiplicó la semilla de las mejores
cruzas y se les devolvió a los agricultores participantes
para que hicieran otra selección en sus terrenos; se les
entregó también un manual que contiene técnicas
simples de mejoramiento, para que los agricultores mismos pudieran
seguir mejorando las variedades con caracteres genéticos
específicos.
“Los resultados han sido alentadores”
–afirma Bergvinson. “Los agricultores aprecian la oportunidad
de aprender más acerca de todo lo que tiene que ver con la
planta de maíz y su genética, pero conservando la
diversidad en sus variedades locales, las cuales son importantes
desde el punto de vista de la historia de las familias y una perspectiva
cultural.” Los que participan en el proyecto llevarán
este método de “introgresión de alelos”
a todo el Estado de México, y trabajarán con grupos
diversos de agricultores en la recolección y mejoramiento
de las variedades locales seleccionadas.
Conocimientos y silos para
eliminar las plagas
El proyecto ha generado también tres manuales para los agentes
de extensión y los agricultores, que incluyen prácticas
para el manejo de las plagas postcosecha, métodos sencillos
de mejoramiento para resistencia a esas plagas en variedades de
maíz mejoradas y variedades de los agricultores, y la construcción
y utilización de silos metálicos para los agricultores
a mediana y gran escala.
Los silos metálicos de bajo costo sellan
herméticamente, bloquean la entrada a las plagas y asfixian
aquellas que ya están en el grano, y han probado dar muy
buenos resultados en Palmar Chico, un poblado donde ya los utilizan.
“El poblado, que se haya en una zona relativamente pobre,
recibió los beneficios de un programa estatal que otorga
crédito para construir los silos” –informa García.
“Ahora Palmar Chico es conocido como el lugar donde desde
hace un año se consigue maíz de alta calidad, y sus
habitantes se han beneficiado con esto.” En el proyecto se
buscará extender el uso de silos, por medio de un programa
de crédito revolvente similar.
Si desea más información, diríjase
a Silverio García Lara, Biólogo Especialista en Maíz
(s.garcia@cgiar.org)
Enlace a un artículo sobre el mismo
tema: "Nueva
vida para antiguas variedades".
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