CIMMYT E-Boletín, vol 4 no. 3, Marzo 2007

El agricultor Adrián Martínez Martínez y su esposa Josefa Monsalvo, de Villa Allende, San Felipe y Santiago, Estado de México, de pie junto a su depósito de maíz. La estructura de gruesas tiras de madera es típica de los agricultores de la región y deja el camino libre a las plagas.

Batalla en el patio

El CIMMYT encabeza la lucha contra las plagas postcosecha muy cerca de casa.

Altos funcionarios del Estado de México, donde el CIMMYT tiene su sede, han ensalzado un proyecto que el Centro dirige y cuyo propósito es ayudar a los productores de maíz de la entidad a proteger sus cosechas de grano de las voraces plagas de almacén.

“Este es el proyecto agrícola más importante en el estado –comenta Ramón Cruz Altamirano, Director del Departamento que apoya y promueve el desarrollo tecnológico en el Consejo de Ciencia y Tecnología Estatal (COMECYT-CONACYT). “Generaremos información sobre ciencia y tecnologías que pueda ser de utilidad a los agricultores mexiquenses. Reducir las pérdidas postcosecha es una manera de impulsar la rentabilidad y la productividad de los cultivos de los agricultores.”

Lanzado en 2005, el propósito de este proyecto multifacético es reducir los daños que causan al grano de maíz almacenado dos terribles plagas: el gorgojo del maíz y el barrenador grande del grano. “Las primeras actividades incluyen evaluaciones detalladas y mapeo de pérdidas" –dice Silverio García Lara, biólogo especialista en maíz que ha trabajado en el proyecto con su colega el entomólogo David Bergvinson, ambos del CIMMYT. “Los agricultores llegan a perder hasta 70% de su grano a causa de estas plagas, más de 10 meses de almacenamiento", explica García. “Además de reducir la seguridad alimentaria de las familias campesinas, las plagas ocasionan pérdidas en la calidad del grano, y es por eso que los agricultores no pueden guardar maíz para venderlo cuando los precios son buenos."

Vecinos de una gigantesca ciudad donde se consumen grandes cantidades de alimentos
El Estado de México rodea por el este, norte y oeste a la capital del país: la Ciudad de México. La Ciudad de México alberga a unos 18 millones de personas y un voraz mercado para casi todo tipo de artículos o productos. La subsistencia de la mayoría de los mexiquenses depende del empleo fuera del hogar, aunque muchos aún practican la agricultura, sea como actividad económica principal o meramente como actividad complementaria que les permita sembrar su maíz favorito para hacer tortillas (tortas de maíz de forma circular muy aplanadas típicas de México) o para conservar la tradición. “El cultivo de maíz constituye el 85% de la actividad agrícola estatal, pero menos de un tercio del valor total de la producción agrícola" –señala García.

Parte de esto es el uso generalizado de variedades tradicionales, cuyo grano es ideal para preparar sabrosas y nutritivas tortillas, pero que rinden considerablemente menos que las variedades o híbridos mejorados. Sumado a esto, en la entidad el cultivo de maíz es únicamente de temporal—las monstruosas demandas de agua de la Ciudad de México se anteponen al uso para riego en las regiones aledañas.

Pese a estas limitantes, García cree que los agricultores mexiquenses podrían acceder a varios mercados potenciales. “Por ejemplo, no hay muchos ganaderos en el Estado de México que produzcan carne para abastecer a la Ciudad de México” –dice. “Están buscando proveedores alternos de grano de alta calidad, ahora que tanto las importaciones de maíz de los Estados Unidos como el transporte del grano de los productores a gran escala en el norte de México resultan tan costosos. Aminorar los daños al maíz de los agricultores locales los ayudará a vincularse con el sector ganadero y otros mercados potenciales.”

Respecto al proyecto de plagas postcosecha, José Rubén Dávila Mendoza (de playera amarilla), Director de Agricultura de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación del Estado de México, opina: “Este proyecto es una parte fundamental de la investigación estratégica sobre maíz en el estado. La Dirección de Agricultura tiene gran interés en apoyar este tipo de proyectos, que generan beneficios para los
agricultores mexiquenses.”

El mejoramiento simple agrega genes útiles a las variedades que los agricultores prefieren

Los participantes en el proyecto postcosecha, todas las instituciones de investigación y extensión agrícola en el estado, ya han efectuado ensayos de rendimiento, resistencia a plagas y sobre las preferencias de los agricultores, haciendo la selección de 56 híbridos y variedades de polinización abierta derivados de materiales de instituciones de investigación sobre semilla, entre ellas, el CIMMYT. Con los resultados logrados, ahora comenzarán las actividades para generar semilla de las mejores variedades y ponerlas a disposición de los agricultores.

A medida que se hacían los ensayos, Bergvinson introdujo por primera vez un método único para mejorar la resistencia a las plagas y otros caracteres genéticos en las variedades tradicionales, pero conservando la calidad del grano y otras características que los agricultores aprecian. Viajó por todo el estado con objeto de recolectar muestras de las variedades de los agricultores de más o menos una docena de lugares. Luego sembró la semilla y cruzó las plantas con variedades experimentales que se sabía que contenían fuentes de resistencia a las plagas y otras características mejoradas –como por ejemplo, la capacidad de permanecer erguidas en presencia de fuertes vientos– que las variedades tradicionales no suelen tener. Se multiplicó la semilla de las mejores cruzas y se les devolvió a los agricultores participantes para que hicieran otra selección en sus terrenos; se les entregó también un manual que contiene técnicas simples de mejoramiento, para que los agricultores mismos pudieran seguir mejorando las variedades con caracteres genéticos específicos.

“Los resultados han sido alentadores” –afirma Bergvinson. “Los agricultores aprecian la oportunidad de aprender más acerca de todo lo que tiene que ver con la planta de maíz y su genética, pero conservando la diversidad en sus variedades locales, las cuales son importantes desde el punto de vista de la historia de las familias y una perspectiva cultural.” Los que participan en el proyecto llevarán este método de “introgresión de alelos” a todo el Estado de México, y trabajarán con grupos diversos de agricultores en la recolección y mejoramiento de las variedades locales seleccionadas.

Conocimientos y silos para eliminar las plagas
El proyecto ha generado también tres manuales para los agentes de extensión y los agricultores, que incluyen prácticas para el manejo de las plagas postcosecha, métodos sencillos de mejoramiento para resistencia a esas plagas en variedades de maíz mejoradas y variedades de los agricultores, y la construcción y utilización de silos metálicos para los agricultores a mediana y gran escala.

Los silos metálicos de bajo costo sellan herméticamente, bloquean la entrada a las plagas y asfixian aquellas que ya están en el grano, y han probado dar muy buenos resultados en Palmar Chico, un poblado donde ya los utilizan. “El poblado, que se haya en una zona relativamente pobre, recibió los beneficios de un programa estatal que otorga crédito para construir los silos” –informa García. “Ahora Palmar Chico es conocido como el lugar donde desde hace un año se consigue maíz de alta calidad, y sus habitantes se han beneficiado con esto.” En el proyecto se buscará extender el uso de silos, por medio de un programa de crédito revolvente similar.

Si desea más información, diríjase a Silverio García Lara, Biólogo Especialista en Maíz (s.garcia@cgiar.org)

Enlace a un artículo sobre el mismo tema: "Nueva vida para antiguas variedades".

 
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