Un
lugar llamado Njoro
En una estación de experimentación
agrícola en Kenia, el ingenio, los instrumentos improvisados
y un pequeño grupo de investigadores y técnicos talentosos
y consagrados a su tarea que aplican buena ciencia, se han apostado
en el frente de batalla para evitar un potencial desastre que costaría
miles de millones de dólares al mundo.
El rostro de Peter Njau refleja cierta preocupación
y hay un dejo de urgencia en su voz. “Sean muy cuidadosos"
–pide. “No tienen que separar cada semilla de las demás.”
Njau, mejorador de trigo del KARI en Njoro, enseña a los
técnicos en el Centro de Investigación Agrícola
de Njoro del Instituto Keniano de Investigación Agrícola
(Kenya
Agricultural Research Institute, KARI) a trasplantar miles de
plántulas de trigo de invierno extremadamente delicadas.
Han mantenido las plántulas en un ambiente frío, que
simula un invierno moderado, y ahora están listas para lo
que ellas interpretan como primavera.
Los
técnicos están aplicando un nuevo método de
trasplante por primera vez. Tendría que ser más eficiente,
pero el equipo solo tiene una oportunidad para comprobarlo. Se pasaron
todo el día preparando la parcela, humedeciéndola
y enfriando el suelo con un nuevo sistema de riego por aspersión;
formaron surcos pequeños en el suelo húmedo y aplicaron
gotas de fertilizante; con mucho cuidado marcaron y etiquetaron
la ubicación de cada planta. El trasplante se hizo poco antes
de la puesta de sol para que tanto el suelo como la noche para las
plántulas fueran fríos y pudieran comenzar a establecerse
sus jóvenes sistemas radiculares. Si llegara a cometerse
algún error, las plántulas morirían, se perdería
la oportunidad de probar su resistencia a la nueva roya y habría
que esperar hasta el siguiente ciclo.
Velocidad y precisión son factores vitales
debido a que el hongo que es transportado por el aire, descubierto
en Uganda en 1999, se ha dispersado más allá del continente
africano. Sigue una ruta que lo llevará a las grandes zonas
productoras en el sur de Asia, donde los agricultores cultivan el
trigo que consumen mil millones de personas. En el último
gran brote en Norteamérica en 1954, el hongo destruyó
el 40% de la cosecha de trigo de primavera.
La estación Njoro se encuentra en el Valle
del Gran Rift, en Kenia, no lejos de la ciudad de Nakuru, y muy
cerca del Ecuador. Las esporas de la nueva roya han permanecido
en el aire en la estación por lo menos tres años,
convirtiéndola en el lugar perfecto para ensayar trigo y
ver si puede resistir el hongo. Llamada Ug99, la nueva roya es una
enorme amenaza para el trigo en todo el mundo, tanto que los científicos
no se atreven ellos mismos a transportar las esporas a otras localidades.
En vez de eso, como parte de la Iniciativa Mundial CIMMYT-ICARDA
para Combatir la Roya (Global
Rust Initiative), en la que participan también colaboradores
nacionales, como el KARI y el Instituto Etíope de Investigación
Agrícola (Ethiopian
Institute of Agriculture Research, EIAR), se lleva trigo a África
Oriental. El EIR hace trabajo similar en varias localidades etíopes.
“Tenemos el compromiso de trabajar con colegas y colaboradores
internacionales para combatir la amenaza de la roya" ?declara
el Dr. Bedada Girma, líder del Grupo de Trabajo de la Roya
del EIAR.
Njau trabaja en el KARI, y está a cargo tanto
de su investigación en el KARI como de los ensayos de trigo
de la GRI (parcelas de diferentes plantas de trigo) en la estación.
En una parte del terreno el equipo siembra las diferentes clases
de trigo que se sabe que se infectan fácilmente con Ug99.
Los tres trigos maduran a diferentes tiempos, así que hay
siempre una fuente de infección para el material que se está
ensayando. En un campo contiguo hay más de 3,000 muestras
de trigo de primavera, en viveros que se sembraron para confirmar
que lo que se encontró en ciclos anteriores es resistencia.
Aquellos viveros incluyen también poblaciones mejoradas del
CIMMYT y el KARI, de las cuales los mejoradores esperan obtener
variedades de alto rendimiento, resistentes a Ug99 para Kenia y
otros lugares en el mundo.
En Njoro se proporciona sombra provisional
a las delicadas plántulas colocando viejas
lonas, cordeles y ramas. |
No lejos de las parcelas, en el interior de un pequeño
edificio, hay una cámara de inóculos cubierta con
hojas de polietileno. Las bolsas de plástico para basura
forman una cortina que no permite el paso de la luz al interior
de la cámara. En el piso hay dos viejos rociadores de plástico,
con los cuales se aplica agua para que las hojas de la planta huésped
de trigo conserven la humedad. “Improvisamos mucho aquí”
?dice Miriam Kinyua, la directora de la estación y coordinadora
general de la investigación de trigo en Kenia, que abarca
actividades de la GRI. “El mundo necesita que se haga este
trabajo.” Ella expresa su gratitud también a la Agencia
Internacional para el Desarrollo, de Canadá (CIDA), por aportar
los fondos con que la estación pudo poner en funcionamiento
un buen sistema de riego. “Ahora podemos sembrar trigo fuera
de temporada, con la certeza de que si las lluvias fallan, nuestras
pruebas no lo harán" ?comenta. Algo más que la
pone feliz es que la estación está ahora en contacto
con el resto del mundo por medio de una antena parabólica
y la Internet, otro fruto de la contribución de CIDA.
Ya se están sumando nuevas aportaciones de USAID
para el trabajo que realiza la GRI en Kenia y Etiopía.
Cuando
se devuelven a la parcela de trasplante, se aplica riego manual
a cada uno de los grupos de plántulas. A la mañana
siguiente, muy temprano, el equipo coloca ramas pequeñas
en el suelo, alrededor de la parcela, que servirán como sostén
para algunas de las piezas de lona. La lona protegerá a las
frágiles plántulas del sol ecuatorial durante otros
tres días. Tal vez bajo la ondeante lona haya una plántula
que contenga la clave de la resistencia durable al hongo causante
de Ug99.
Si desea más información,
póngase en contacto con Rick Ward, Coordinador, Iniciativa
Mundial de la Roya (r.w.ward@cgiar.org)
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