Nuevas
opciones para los productores etíopes de maíz
Los productores de maíz etíopes
tienen ahora un motivo para sonreír; más bien, dos
motivos. Argene y Hora, variedades de maíz para tierras altas
recientemente liberadas ofrecen nuevas opciones para la productividad
agrícola del país.
En el discurso que pronunció el Asesor Económico
del Primer Ministro, Neway Gebre-Ab, durante un día de campo
en Bu’i, Oromiya, dedicado a mostrar el comportamiento de
las nuevas variedades, se refirió a éstas como “un
gran acontecimiento en la investigación”; dijo además
que se vislumbra un futuro brillante para los agricultores de tierras
altas. “Existe un gran entusiasmo; los agricultores nos dijeron
que esperan una cosecha abundante de entre siete y ocho toneladas
por hectárea esta temporada", dijo el mejorador de maíz
del CIMMYT y coordinador del proyecto Maíz para Tierras Altas,
Twumasi Afriyie.
Durante varias décadas los pequeños
agricultores de esa región etíope habían pedido
variedades nuevas, que rindieran más. El clima frío
y húmedo es ideal para su cultivo, aunque aquellas que se
liberaron en las décadas de 1970 y 1980 no aprovecharon plenamente
todas las bondades del clima; de hecho, los rendimientos han ido
decreciendo en cada ciclo de cultivo. Las antiguas variedades también
han tardado más en madurar. Hoy día muchos agricultores
en la región consumen el total de su cultivo cuando éste
aún está verde, dejan los campos vacíos y ponen
en riesgo su seguridad alimentaria a largo plazo. Al prolongarse
el periodo de maduración, los agricultores sólo pueden
producir una cosecha por año.
Desde 1998 el CIMMYT y sus colaboradores han trabajado
para generar variedades de maíz nuevas y de mayor rendimiento
para regiones como ésta, de tierras altas. Se han ensayado
y mejorado miles de líneas progenitoras en colaboración
sistemática con investigadores de África Oriental
y África Central; la labor en Etiopía se ha efectuado
en colaboración con científicos del Centro Nacional
Ambo de Investigación sobre Protección Vegetal del
Instituto de Investigación Agrícola Etíope
(EIAR).
Argene y Hora han sido también mejoradas para
que resistan las plagas y enfermedades que existen en la región.
Las nuevas variedades maduran en menos días y son más
robustas que las tradicionales, las cuales caen con facilidad (acame)
durante las tormentas y cuando hay fuertes vientos.
Afriyie
dice que Oromiya era el lugar indicado para este maíz mejorado,
ya que el estado abarca zonas del occidente, centro y sur de Etiopía
y alberga una población de 26 millones de personas. Cerca
del 90% habitan las zonas rurales y dependen de la agricultura.
Un aumento en la producción de maíz
puede hacer una verdadera diferencia en la vida de los agricultores
de la región: el versátil producto puede consumirse
fresco, como elote (mazorca de maíz tierno), o secarse y
molerse para obtener harina con la cual preparar distintos platillos.
Las familias más pobres han aumentado el uso de harina de
maíz en la preparación de la pasta de injera –un
pan esponjoso, fermentado, hecho con harina de tef y un producto
básico muy apreciado en Etiopía. Esto obedece a que
el precio del tef es más elevado. En cambio, los excedentes
de maíz pueden secarse, almacenarse, para consumo posterior,
o venderse.
Los agricultores que ya cultivan las nuevas variedades
piensan aprovechar las ventajas de que el maíz madure antes.
“Podemos practicar el cultivo por relevos y tener dos cosechas
en un ciclo", dijo una agricultora, un doble beneficio del
nuevo maíz.
Si desea más información,
póngase en contacto con Twumasi Afriyie (t.afriyie@cgiar.org)
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