| ¿Qué tiene que ver el
trigo en esto?

Jornalera sin tierra, Lal Muni Devi no es productora de trigo
ni de maíz, sino beneficiaria de una de las numerosas
iniciativas de diversificación del RWC, una asociación
colaborativa de los sistemas de investigación agrícola
de la India, Nepal y Pakistán, varios centros internacionales
del CGIAR (CIMMYT, IRRI, ICRISAT, CIP e IWMI) y varios institutos
internacionales de investigación avanzada. |
El RWC, coordinado por el CIMMYT, llega a la gente
más necesitada de la población rural en el estado
indio de Bihar.
Lal Muni Devi y su familia viven en una casa de una
sola pieza, sin ventanas y techo de paja, en la aldea de Azad Nagar,
a una media hora en transporte de la Ciudad de Patna, estado de
Bihar, en la sección pobre del este de las vastas planicies
indogangéticas. La mayoría de los agricultores aquí
son pequeños propietarios y casi todos siembran dos cultivos
al año: arroz durante la estación húmeda y
de monzones, y trigo en los mismos campos durante el seco invierno.
El Consorcio Arroz-Trigo para las Llanuras Indogangéticas
(RWC)
lleva a cabo ensayos, que manejan los agricultores, así como
demostraciones de prácticas que conservan la calidad del
suelo y el agua y disminuyen los costos de producción de
los agricultores. Los ensayos incluyen la siembra directa de trigo
y arroz, sin ninguna preparación del suelo, una práctica
que se conoce como cero labranza. En cuanto al arroz, esto incluye
la medida radical de sembrarlo en tierra firme; es decir, sin inundar
los terrenos ni enfangar el suelo.
Pero he aquí un problema: Devi no es agricultora.
Ella y su familia se encuentran entre la gente necesitada que no
posee tierra y que no se beneficia directamente de las nuevas prácticas
que conservan los recursos, las cuales están comenzando a
hacer una diferencia en la vida de los pequeños agricultores
en la comunidad a la que ella pertenece. De hecho, los pocos ingresos
que ella y su familia obtienen provienen de la venta de su mano
de obra a los agricultores. Por ejemplo, ellos preparan la tierra
para el arroz y trasplantan las plántulas de los viveros
en los arrozales. También desyerban los trigales y recogen
las cosechas, todo en forma manual.
Ofrecer oportunidades a personas como Devi es parte
del proyecto que el RWC está poniendo en marcha, en colaboración
con el Consejo para la Investigación Agrícola de la
India (Indian
Council for Agricultural Research (ICAR)con apoyo del Fondo
Internacional para el Desarrollo Agrícola (
International Fund for Agricultural Development (IFAD) en el
distrito. “Los que no tienen tierra son típicamente
el núcleo de los pobres en las zonas rurales", dice
Olaf Erenstein, socioeconomista del CIMMYT en el sur de Asia. “Pero
son relativamente invisibles; es difícil llegar a ellos y,
a menudo, son olvidados por los organismos dedicados a la investigación
y el desarrollo agrícolas. El desafío consiste en
ofrecerles opciones para generar ingresos aprovechando sus aptitudes
y los pocos recursos de que disponen".
La casa de Devi está iluminada solo por lamparitas
de keroseno. Dentro, uno puede ver esferas de paja de trigo atadas,
colgando del techo; sobre cada esfera hay racimos de setas, que
crecen bien en el relativamente oscuro y húmedo interior
de la vivienda. Hay un mercado para estos productos en la ciudad
cercana y la paja de trigo es abundante. Las esporas se pueden conseguir
fácilmente y –a 50 rupias la bolsa (el equivalente
a unos US$1.20)– no son costosas. Los ingresos son buenos
y las setas no necesitan mucha mano de obra.

Las setas crecen en la paja de trigo, en
una bolsa de plástico que cuelga dentro de la casa. |
“Acabo de vender mi primer kilo; me dieron 250
rupias”, sonríe, feliz ante la perspectiva de tener
dinero para atender las necesidades del hogar. En Azad Nagar, las
mujeres formaron un grupo de autoayuda y todas están cultivando
setas, una habilidad que adquirieron mediante el proyecto.
Ésta es la primera temporada y el grupo representa
un pequeño proyecto piloto, pero ya se están viendo
resultados concretos. “Ahora nosotras mismas probamos este
manjar –las setas– por primera vez", comenta Devi.
Las mujeres están encontrando nuevos vínculos entre
ellas mismas en su comunidad y administran el dinero que ganan.
“Necesito comprar ropa nueva para la familia", señala
Devi. “Y si queda algo, quiero comprarme algo de joyería”.
Si desea más información,
póngase en contacto con Olaf Erenstein (o.erenstein@cgiar.org)
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