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Tipos de suelo en el Valle del Yaqui, México: Es menos probable que los agricultores que se han preocupado por el suelo resulten perjudicados por los cambios climáticos. ¿Cómo afectarán los
cambios climáticos a la agricultura intensiva? Los científicos del CIMMYT, con
investigadores del Departamento de Ciencias Geológicas y Estudios Ambientales
de la Universidad de Stanford, concluyen que los agricultores no están
totalmente a merced de los cambios climáticos. Llegaron a esta conclusión
mediante las observaciones desde satélites del Valle del Yaqui en México.
Realizadas en tres años sucesivos, las observaciones confirmaron que los
agricultores podrían reducir el impacto negativo del clima en sus cultivos
usando prácticas agrícolas apropiadas. El Valle del Yaqui es ideal para estudiar los efectos a largo plazo de un sistema agrícola intensivo en los ambientes vecinos y las implicaciones para el calentamiento mundial.* Como las condiciones agrícolas en el Valle son representativas de los ambientes irrigados que producen 40% del trigo del mundo en desarrollo, los resultados del estudio serán aplicables en esos ambientes. Esto es extremadamente útil ya que en esos ambientes se producirá 90% o más del grano necesario para alimentar a una población que se prevé que aumentará a un ritmo constante en los próximos 25 años. A medida que se intensifica la producción de cultivos, será necesario controlar los daños ecológicos y la emisión de gases de invernadero. Los resultados que se presentan aquí (que ciertas práctica agrícolas no sólo son más benignas para la ecología sino que también ayudan a sostener la producción agrícola ante los cambios climáticos) motivarán a los agricultores a adoptar esas prácticas. Proteger el medio ambiente protegiendo la agriculturaLos
investigadores que realizaron este estudio escogieron cuatro tipos
principales de suelo en el Valle del Yaqui y, en cada año, examinaron
los rendimientos medios de trigo en esos suelos. Los tres años de
observaciones satelitales revelaron grandes contrastes. El primero fue
uno de los años más cálidos registrados, el último uno de los años
más fríos y el otro tuvo temperaturas intermedias. En un lapso
relativamente breve, los agricultores entendieron cómo eran afectados
los rendimientos de trigo por distintas condiciones climáticas en los
cuatro tipos de suelos, algo que en otras circunstancias hubiera
tomado muchos años. Basándose en esos resultados, el equipo de investigación llegó a la conclusión de que los agricultores con suelos buenos son poco afectados hasta por cambios climáticos marcados, mientras que los agricultores con suelos de baja calidad o degradados resultan más afectados. Es entonces fundamental desarrollar prácticas de cultivo que mejoren la calidad del suelo, no sólo para aumentar los rendimientos sino también para reducir la vulnerabilidad a los cambios climáticos y evitar la erosión del suelo.
* Ver Nature 418:812-814.
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