Los agricultores ven resultados La precipitación variable y la sequía son problemas recurrentes en el sur de África. Por esa razón, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y la Fundación Rockefeller patrocinaron el Proyecto para Combatir la Sequía y la Escasa Fertilidad del Suelo en el Sur de África (SADLF), en que participan el CIMMYT y programas nacionales de investigación agrícola de la región de la Comunidad para el Desarrollo en el Sur de África (SADC). “El proyecto SADLF se inició en 1996 y ahora vemos los primeros resultados”, dice Masa Iwanaga, Director General del CIMMYT. Como resultado del proyecto, se han distribuido variedades de polinización libre, tolerantes a los factores desfavorables (ZM421, ZM521 y ZM621) en Malawi, Sudáfrica, Tanzania y Zimbabwe, las cuales también se siembran en Angola y Mozambique. En los ensayos realizados desde Etiopía hasta Sudáfrica en 1999, ZM521 produjo en promedio 34% más grano que otras variedades mejoradas que los agricultores cultivan actualmente. Desde 2000, el CIMMYT y sus colaboradores de los programas nacionales y ONG han canalizado más de 70 toneladas de semilla de estas variedades a la producción comunitaria de semilla en Angola, Malawi, Mozambique, Sudáfrica, Tanzania, Zambia y Zimbabwe; las variedades se están difundiendo a otros lugares también (véase “Los colaboradores de los proyectos confirman los impactos). Hasta el momento se han producido más de 500 toneladas de semilla comercial de dichas variedades, suficientes para sembrar de 25,000 a 30,000 hectáreas. El proyecto ensaya ahora una generación más reciente de variedades de polinización libre tolerantes a la sequía, cuya productividad supera en 15% la de ZM421, ZM521 y ZM621.
Híbridos que rinden más Cada año se siembran con maíz híbrido más de 2.5 millones de hectáreas en el este y el sur de África (excluyendo a Sudáfrica). La mayor parte de la semilla híbrida es producida por empresas privadas y cultivada por pequeños agricultores. El SADLF desarrolló varios híbridos cuya producción de grano es de mas de 50% en el nivel de rendimiento de una tonelada por hectárea — el rendimiento típico en muchos campos de los agricultores— y continúan superando a los mejores híbridos testigos provenientes de empresas privadas en un promedio de una tonelada por hectárea, hasta el nivel de 10 toneladas por hectárea (medidas en 35 ensayos realizados en el este y el sur de África en 2001). Mejores
opciones con la distribución de semilla La meta del proyecto SADLF —proporcionar a los pequeños agricultores variedades de maíz tolerantes a la sequía más apropiadas— depende de un sistema en el cual todo programa de mejoramiento en la región de la SADC (el CIMMYT, los programas nacionales, las empresas privadas) puede ensayar su maíz con el fin de seleccionar cualidades importantes para los agricultores de escasos recursos. Esas cualidades incluyen tolerancia a la sequía y a los suelos de escasa fertilidad (ácidos, con escasez de nitrógeno o de fósforo) y resistencia a las enfermedades y las plagas. El maíz se prueba en ensayos regionales manejados por investigadores y en ensayos en fincas con la participación de los agricultores (llamados ensayos de “madre-bebé”), que constituyen una actividad colaborativa entre los programas nacionales de investigación agrícola y de extensión, las ONG y los agricultores. Los ministerios de agricultura, las ONG y las empresas privadas productoras de semilla usan los resultados de los ensayos para ofrecer a los agricultores variedades mejores. A causa de la sequía, miles de toneladas de semilla de maíz son puestas a disposición de los agricultores por organismos como Visión Mundial, Servicios Católicos de Ayuda, Africare y CARE Internacional. Marianne Bänziger, la fisióloga de maíz residente en Zimbabwe que conduce las actividades del SADLF, señala que los resultados de los ensayos pueden facilitar a los organismos de ayuda la toma de mejores decisiones acerca de cuáles variedades se proporcionarán. “La elección correcta puede generar un aumento del rendimiento de entre 20 y 35% para los agricultores a quienes se entregan”, dice. “En la ayuda que se brinda
mediante la distribución de semillas en la provincia meridional de
Zambia, la GTZ apoyará la adquisición de sólo aquellas variedades que
hayan sido previamente ensayadas y seleccionadas por los agricultores”,
señala Ortwin Neuendorf, del Proyecto de Producción en Pequeña Escala
de Semillas de la GTZ, Zimbabwe. Efectos ambientales
El medio ambiente también puede beneficiarse indirectamente si los agricultores obtienen mejores cosechas. Si sienten menos temor a perder sus cultivos, los agricultores tal vez estén más dispuestos a invertir en sus cultivos de maíz y adquieran fertilizantes, o tomen otras medidas para mejorar la fertilidad del suelo y conservar el agua. A causa del alto riesgo de sequía, muchos agricultores siembran superficies de maíz más grandes para asegurarse de que sus familias no sufrirán hambre si escasea la lluvia. Las variedades de maíz tolerantes a la sequía garantizan una mayor seguridad alimentaria en una superficie más pequeña. Los agricultores pueden dedicar más tierras y mano de obra a las leguminosas y los cultivos comerciales, con lo cual se incrementan los ingresos y la calidad del suelo. Prevenir la hambrunaEl proyecto reúne a más de 30 participantes, 50 instituciones y 1,000 agricultores, en aproximadamente 100 comunidades agrícolas. En la actualidad los programas nacionales de mejoramiento de maíz de Angola, Botswana, Malawi, Mozambique, Sudáfrica, Tanzania, Zambia y Zimbabwe, y el programa del CIMMYT en Zimbabwe seleccionan anualmente miles de variedades de maíz para obtener tolerancia a la sequía. Mediante la colaboración regional, los otros países de la SADC tienen acceso a las mejores de esas variedades. Como se han difundido las noticias sobre el éxito de esta estrategia de mejoramiento, varias empresas privadas de semilla iniciaron recientemente actividades similares. “Nuestra tarea consiste en brindar a los agricultores una opción cuando la precipitación es variable y los factores socioeconómicos restringen el acceso a los fertilizantes”, dice Iwanaga. “Este proyecto no concluirá hasta que las familias de los agricultores tengan acceso a semilla de variedades que las hagan menos vulnerables en el futuro”.
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