Desde el colapso de la Unión Soviética en 1991, las antiguas repúblicas que la formaban han escogido distintas estrategias para satisfacer sus nuevos objetivos nacionales, incluyendo sus prioridades en la producción de trigo.
El CIMMYT, que trabaja con
todas las repúblicas de Asia Central, sabía que se requería
información detallada sobre la economía del trigo para trazar el
curso apropiado de la investigación colaborativa. A fines de 2001, la
economista del CIMMYT Erika Meng pasó dos meses en Kazajstán,
Tayikistán, Uzbekistán y Kirguistán, reuniendo información sobre
la productividad actual y futura del trigo, la competitividad del
cereal y los posibles vínculos regionales para la investigación. “En cada país, traté de obtener información sobre las prioridades de las políticas para así conocer mejor la función del trigo en el sector agrícola”, explica Meng. “Necesitábamos datos sobre las prioridades para la investigación de trigo, el grado de interacción entre científicos y agricultores y los insumos e información de que disponían los agricultores. Tampoco teníamos muchos datos estadísticos básicos. Además, traté de reunir información sobre la infraestructura de comercialización y transporte, el entorno institucional general y la infraestructura de riego”. Se sintetizan aquí algunos de los resultados obtenidos. KazajstánExiste relativamente poca participación y apoyo gubernamentales en el sector agrícola de Kazajstán, el más grande productor de trigo en Asia Central. La economía del país declinó bruscamente después de la independencia y sus dificultades económicas se agravaron después por la sequía y la recesión en Rusia, un importante mercado para la exportación. “El empleo de insumos agrícolas ha aumentado un poco en los últimos dos años, pero sigue siendo escaso en la producción de trigo. La infraestructura básica para la información técnica y los mercados está rezagada”, explica Meng. El alto nivel de endeudamiento y los cambios recientes en la tenencia de la tierra que limitan el tamaño de las propiedades y la duración de los contratos de derechos sobre la tierra también podrían influir en el comportamiento de los agricultores. “Otro hecho importante es la consolidación del poder de mercado por un grupo de grandes empresas cerealeras integradas en forma vertical”, dice Meng. TayikistánTayikistán aún se está recuperando de la guerra civil a mediados de los años 90. Sólo 6% de la tierra en este montañoso país es cultivable y se perciben de inmediato las restricciones de recursos. La agricultura es el sector económico más grande. La guerra civil tuvo consecuencias nefastas: sus efectos son evidentes en la economía y la infraestructura. “Si bien parece estar mejorando la estabilidad política, la reciente sequía en partes del país ha socavado la capacidad de recuperación de las personas”, dice Meng. El trigo, el cultivo alimentario más importante para las familias, se produce principalmente para autoconsumo. Dada la apremiante necesidad de variedades y semilla apropiadas, el principal objetivo de las instituciones nacionales de investigación, los organismos internacionales y las ONG ha sido identificar variedades y multiplicar y distribuir semilla. A pesar de la importancia otorgada a la producción de trigo en las prioridades nacionales, a nivel local el cereal a menudo pierde en la competencia por la tierra y otros recursos (en particular el agua) ante el algodón, el principal cultivo del país antes de la independencia y uno de sus pocos artículos de exportación. UzbekistánLa seguridad alimentaria, interpretada en gran medida como autosuficiencia alimentaria, es una de las políticas gubernamentales más importantes en Uzbekistán, donde las necesidades equivalen a aproximadamente 3 millones de toneladas para consumo humano y 1.5 millones de toneladas para alimentar a los animales. El gobierno de Uzbekistán interviene mucho en todos los aspectos de la producción de trigo, desde recomendar variedades a producir y garantizar la provisión de semilla y fertilizantes. “En Uzbekistán, antes de la independencia la tierra irrigada estaba dedicada principalmente al algodón y se cultivaba el trigo en forma casi exclusiva en las zonas de temporal”, comenta Meng. Dada la prioridad asignada a la seguridad alimentaria desde la independencia, se hizo un esfuerzo concertado por aumentar la superficie irrigada de trigo. La superficie del cereal está ahora irrigada en su mayor parte y se ha mantenido estable en aproximadamente 1.4 millones de hectáreas. Los rendimientos son de unas 2.6 toneladas por hectárea. Kirguistán En los últimos cinco años, la superficie de trigo en Kirguistán aumentó de un poco más de 193,000 hectáreas a 480,000 hectáreas, con rendimientos de alrededor de 2.4 toneladas por hectárea. Kirguistán difiere de Tayikistán y Uzbekistán por el hecho de que la investigación nacional de trigo estaba mejor establecida en el primero de esos países antes de la independencia. Kirguistán es también el único país de Asia Central que es miembro de la Organización Mundial de Comercio y la Unión Internacional para la Protección de Nuevas Variedades Vegetales. “Fue el único país que visité donde los derechos de los fitomejoradores, las patentes de las variedades de cultivo y las regalías ocuparon un lugar destacado en las conversaciones con los científicos”, dice Meng. “Hay un gran interés en el desarrollo y comercialización de una industria internacional de semilla, pero todavía queda mucho por hacer.” Evolución de las funciones
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Erika Meng (e.meng@cgiar.org)
August, 2004