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Llenar los estómagos vacíos, la prioridad cuando las personas padecen hambre, no es suficiente a largo plazo: las personas necesitan alimentos con los nutrimentos requeridos para llevar vidas sanas y productivas. Se estima que hay 3 mil millones de personas en el mundo que no padecen hambre pero sí los efectos debilitantes de regímenes alimentarios deficientes. Las personas cuya alimentación se basa principalmente en cereales pueden carecer de nutrimentos esenciales como el hierro, el zinc y la vitamina A. Algunos países en desarrollo compensan esta carencia distribuyendo suplementos a la población y/o enriqueciendo los alimentos con nutrimentos. Algunos de estos programas han tenido éxito, pero son costosos. Cultivos bioenriquecidos Un medio excelente de complementar estos programas sería generar variedades de cultivos con mayores concentraciones de minerales y vitaminas. Los cultivos bioenriquecidos beneficiarían a las poblaciones malnutridas en forma económica y sustentable. Crear versiones enriquecidas de los principales cultivos alimentarios es la idea que sustenta el Proyecto de Bioenriquecimiento del CGIAR* patrocinado por la Agencia Danesa para el Desarrollo Internacional (Danida) y coordinada por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), que también trabaja para aumentar el contenido de micronutrimentos en el frijol y la yuca. El CIMMYT investiga la generación de maíz y trigo enriquecidos con nutrimentos. Otros centros del CGIAR, como el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI) y el Centro Internacional de la Papa (CIP), trabajan en sus respectivos cultivos. El proyecto se basa en la colaboración de la Universidad de Adelaida en Australia y la Universidad de Cornell en EUA, cuyos laboratorios hacen pruebas para determinar el contenido de micronutrimentos y vitamina A y la biodisponibilidad de los micronutrimentos (es decir, si los nutrimentos pueden ser asimilados por el hombre y los animales). Genes que determinan un alto contenido de nutrimentosComo la mayoría de las variedades mejoradas de trigo harinero y duro no tienen concentraciones altas de hierro y zinc en el grano, se realizan investigaciones para encontrar fuentes adecuadas de genes que controlan esas características. Desde hace cinco años, científicos del CIMMYT encabezados por Iván Ortiz-Monasterio han examinado materiales almacenados en el banco de germoplasma del CIMMYT. Han encontrado que parientes silvestres del trigo tienen las concentraciones más altas de hierro y zinc en el grano. Si bien las concentraciones de nutrimentos en el grano varían según el lugar donde se cultiven las plantas, los ensayos en el noroeste de México revelaron que, en comparación con un trigo normal, algunos de los mejores parientes silvestres tenían 1.8 veces más zinc y 1.5 veces más hierro en el grano. ¿Cómo aprovechar los genes contenidos en estas especies silvestres? La Unidad de Cruzas Amplias de Trigo ya ha proporcionado los medios: los trigos “puente”, que actúan como un medio para transferir genes favorables desde las especies silvestres al trigo harinero mejorado. En este caso, son generados mediante el cruzamiento de un trigo duro con una silvestre afín al trigo. Ésta es una reproducción de la cruza aleatoria que se produjo en la naturaleza entre esas dos especies y dio origen al trigo harinero hace unos 8,000 años. Los trigos puente (también llamados trigos sintéticos) son auténticos trigos harineros y pueden ser cruzados fácilmente con variedades de alto rendimiento. El cruzamiento de los trigos puente con trigo mejorado es importante porque ayuda a eliminar características negativas. Los trigos resultantes serán como sus parientes mejorados, excepto por la característica deseada proveniente del pariente silvestre (en este caso, un contenido elevado de hierro o zinc en el grano). Los mejoradores de trigo harinero Maarten van Ginkel y Richard Trethowan utilizan trigos puente como una fuente de las características de elevados contenidos de hierro y zinc en sus cruzas con líneas de alto rendimiento. Como la herencia de las concentraciones elevadas de los dos micronutrimentos parece estar vinculada, los mejoradores pueden usar los mismos trigos puente para ambas características. Los investigadores han avanzado a la tercera y cuarta generaciones, lo que significa que están logrando buenos resultados. El trabajo para aumentar el contenido de vitamina A en el trigo apenas comienza. Actualmente se están clasificando los materiales del banco de germoplasma de trigo del CIMMYT según la pigmentación anaranjada, que puede indicar altos contenidos de betacaroteno, el precursor de la vitamina A.
* Initially reported as the CGIAR Micronutrients Project in our Annual Report, CIMMYT in 1999-2000.
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