|
El genio individual es bueno, pero la colaboración organizada puede ser mejor. Miembros del equipo de AMBIONET en Malasia, en el laboratorio con Luz George, coordinadora del proyecto (fila de atrás, izquierda) y Tony Perez del Banco Asiático de Desarrollo. La primera diapositiva apareció en la
pantalla y B. M. Prasanna la leyó hasta la última oración. “’El propósito
de una organización es permitir que los hombres comunes’ –y por supuesto
incluimos a las mujeres– ‘hagan cosas poco comunes.’ Éstas son las
palabras de Peter Drucker, el pionero de la teoría de la gestión”, explicó
Prasanna, “y tiene que ver con el hecho de que estemos aquí hoy”. En esa ocasión, se inició la Fase II de un proyecto para crear la Red Asiática de Biotecnología de Maíz (AMBIONET). La reunión, celebrada en 2002 en Indonesia, incluyó a equipos de investigación de los países participantes –Indonesia, Tailandia, Filipinas, China (dos equipos), Vietnam e India– así como expertos de la sede del CIMMYT y Antonio "Tony" Perez representante del principal patrocinador financiero de AMBIONET; el Banco Asiático de Desarrollo (ADB). Otros donantes importantes incluyen al CIMMYT y los sistemas nacionales de investigación agrícola de los equipos de investigación.
Satisfacer las
necesidades nacionales mediante la biotecnología AMBIONET fue puesta en marcha en 1998. Perez y David Hoinsington, director del Centro de Biotecnología Aplicada del CIMMYT, contemplaron la creación de un foro de participación que empleara la biotecnología para catalizar el aumento de la productividad de maíz en los países en desarrollo de Asia. La colaboración y el intercambio de información promoverían los objetivos de todos los equipos. El CIMMYT proporcionaría asistencia, respaldo y orientación técnicos por conducto de la coordinadora del proyecto, María Luz George, que reside en Filipinas, y los científicos de la sede del CIMMYT.
Los equipos establecieron objetivos de investigación para satisfacer las necesidades nacionales y de la red. Uno de los objetivos, el trazado del perfil molecular del maíz, ya ha tenido impactos considerables en China, el segundo productor mundial de maíz, y en la India, un importante productor asiático. Shihuang Zhang, el coordinador de AMBIONET en China, reflexiona en que, cuando se inició la red, hubo un gran debate entre los mejoradores de maíz chinos acerca de las genealogías y los grupos heteróticos. “Los mejoradores experimentados argumentaban que necesitaríamos tal vez 12 ó 16 grupos o modelos, pero esto retrasaba el avance. Entonces comenzamos a trabajar con los marcadores moleculares y hoy tenemos más conocimientos acerca de nuestros materiales: nuestros mejoradores trabajan sobre la base de 3 grupos y 2 modelos y, lo que es más importante, han cambiado su método”. Prasanna cuenta algo similar. Los mejoradores de maíz de la India eran escépticos acerca de la genética molecular. Luego se promulgó la Ley de Protección de las Variedades Vegetales. Ahora, dice Prasanna, están interesados en efectuar el fingerprinting de sus líneas de maíz para establecer firmemente sus identidades: “Tengo más solicitudes de las que puede manejar mi laboratorio”. Al trabajar en otro objetivo de AMBIONET –el empleo de marcadores moleculares para acelerar el mejoramiento orientado a obtener características de interés– los equipos usaron los datos moleculares de una cruza, recopilados en un mapa elaborado por el CIMMYT, y los combinaron con datos fenotípicos obtenidos en cinco localidades de la India, Indonesia, Filipinas y Tailandia, para identificar genes de la resistencia al mildiú velloso. Se identificaron cinco loci de características cuantitativas (QTL) que influyen considerablemente en la resistencia al mildiú velloso; tres de ellos explican hasta el 50% de la varianza fenotípica de la reacción al mildiú velloso. Con mapas de ligamientos genéticos elaborados en el laboratorio de AMBIONET en China y datos fenotípicos provenientes de Beijing, los investigadores identificaron cinco QTL que conferían resistencia al virus del mosaico de la caña de azúcar, que explicaban hasta el 27% de la varianza fenotípica. Verificando la presencia de estos QTL en sus líneas y variedades, los mejoradores pueden estar seguros de que están desarrollando plantas que resisten esas enfermedades destructivas. Fue muy gratificante para George, la coordinadora de la red, establecer la red y que ésta funcionara bien. “Se concretó nuestra meta primaria, formar un entorno donde los científicos pudieran trabajar juntos para aplicar la nueva ciencia a la producción de maíz, pero se requirió cierto trabajo: unos 80 científicos fueron capacitados en cuatro talleres y se hicieron 12 visitas de intercambio y contribuciones a 12 titulaciones de posgrado. Con el apoyo del CIMMYT y los programas nacionales y el liderazgo de los científicos de la red, estamos avanzando”. Los líderes de los equipos discuten sus experiencias en "AMBIONET: Getting Students into the Lab" (véase la columna de la derecha) and "AMBIONET: Focus on Thailand". El financiamiento de una segunda fase representó un aval del método de AMBIONET. “Una meta para la fase dos”, dice George, “es hacer que los equipos nacionales y la red se sostengan por sí mismos”. Para lograr esta transición crítica, se ha otorgado mayor prioridad a la capacitación en relación con la solicitud de subsidios. En el aspecto científico, el fingerprinting genético y las actividades de mapeo en apoyo del mejoramiento están orientados al QPM, la tolerancia a la sequía, la diversidad genética y la resistencia a la mancha bandeada de la hoja y la vaina (una creciente amenaza en los sistemas de cultivo intensivo de maíz-arroz). Estos objetivos también serán apoyados con capacitación, al igual que la bioinformática.
|