Producir la semilla del cambio en
Nepal: Una comunidad a la vez

¿Cómo puede un grupo reducido de personas esperar que mejoren sus perspectivas en los montes de Nepal, donde la insurrección armada acrecienta el sufrimiento impuesto por la pobreza, el hambre y el aislamiento?

 

En Balefi, una minúscula aldea junto a la carretera en el distrito de Sindhupalchok, Nepal, el Proyecto de Investigación de Maíz para Zonas Montañosas (HMRP), en colaboración con una asociación local de agricultores, ayuda a seis agricultores a producir semilla de maíz. Habrá buena cosecha.

“Estimo que producirán cuatro o cinco toneladas de semilla de maíz de calidad, especula Neeranjan Rajbhandari, científico adjunto del CIMMYT en el HMRP. “El rendimiento medio en esta zona es de alrededor de una tonelada por hectárea.”

El proyecto proporcionó a los agricultores la semilla original, además de la capacitación en técnicas de producción, almacenamiento y comercialización de la semilla. “Esperamos recibir entre 50% y 100% más dinero por nuestra semilla que el que ganamos con el grano de maíz”, comenta un productor. “Otros agricultores quieren comprar nuestra semilla porque producirá hasta tres veces más que las variedades que cultivan.”

Casi 80% del maíz del Nepal se produce en los montes (véase el mapa), donde más de 10 millones de personas dependen de este cultivo para obtener alimento, ingresos y forraje para sus animales. La escasez es crónica.

El HMRP asegura que existe suficiente semilla de variedades nuevas de maíz para que los agricultores reemplacen las variedades mejoradas o locales antiguas cuyo rendimiento es muy bajo. La producción comunitaria de semilla acelera la sustitución de la semilla, difunde nuevas tecnologías, mejora la seguridad alimentaria familiar y aumenta los ingresos.

Tuki alumbra el camino

A sólo unos cuantos kilómetros más adelante sobre la carretera, se encuentra uno de los numerosos grupos de agricultores llamados asociaciones Tuki (tuki significa “candil” o “líder” en Nepal). El propósito de estas asociaciones, establecidas con el patrocinio de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, es mejorar los rendimientos y el bienestar de los agricultores, una meta que coincide con la misión del CIMMYT.

Tuki cuenta con una red de agricultores que se encargan de producir semilla de maíz. (Donde no existen redes, el HMRP forma grupos de productores.) Con 10 años de antigüedad, esta particular asociación Tuki abarca unidades en 30 aldeas y cuenta con un líder en cada una. De los líderes, 35% son mujeres. Esta excelente red se extiende a zonas a las que sólo se puede llegar caminando.

Tuki no sólo proporciona semilla a los agricultores sino también les compra su producción, que por lo general es de 200 a 300% más que el rendimiento medio de maíz en la región. Paga un sobreprecio (el doble de lo que obtendrían normalmente los agricultores) por la excelente calidad. El hecho de que Tuki compre la semilla inmediatamente después de la cosecha es una gran ventaja: ingresa el dinero y los agricultores no tienen que buscar mercados o arriesgarse a almacenar la semilla y que la coman los insectos. Como la sostenibilidad de la producción de semilla depende de una buena comercialización, el HMRP cuida todos los detalles al coordinar la producción, para evitar que se produzca una saturación que afectaría el sobreprecio que se paga a los productores.

Los productores de semilla siembran tres variedades de maíz provenientes del CIMMYT: un compuesto Rampur, Arun 2 y Manakamana 1. Se han iniciado otras actividades para mejorar la producción de maíz, que incluyen el empleo de prácticas de conservación del suelo, en seis aldeas, con 84 agricultores. Tuki apoya a la comunidad en muchas otras formas, como enseñar a las mujeres a leer, escribir y llevar las cuentas e instruirla acerca de cuáles cultivos pueden sembrar fuera del ciclo normal para obtener mayores utilidades. Existe un programa educativo que asegura que todos los niños vayan a la escuela. Tuki también opera una asociación de ahorro y préstamo.

Afrontar la insurgencia

En la aldea de Kabre, en el distrito de Dolkha, está situada la Estación Experimental de Kabre, que fue destruida hace poco tiempo por los insurgentes. “Tenemos nuevamente algunos ensayos allí”, comenta Salendra Thapa, asistente técnico asignado a Kabre, “pero dedico la mayor parte de mi tiempo a interactuar directamente con los agricultores en los sitios fuera de la estación, capacitándolos en diversas actividades, entre ellas la producción de semilla de maíz.” El HMRP ha apoyado todas las actividades relacionadas con el maíz durante cuatro años en la zona.

Las propiedades de los agricultores son pequeñas: 72% tienen menos de una hectárea. Las mujeres realizan la mayor parte de la labranza, pues quedan pocos hombres en estas comunidades. En la aldea de Kiratichap, 10 mujeres producen semilla de maíz en 1.4 hectáreas. La calidad de la semilla es tan buena que los agentes de extensión usan ese campo como parcela de demostración y compran la semilla para distribuirla a otros productores.

“Nunca teníamos lo suficiente para comer hasta que comenzamos a producir semilla”, dice Debaki Karki, lideresa del grupo de mujeres. “Cosechábamos tan poco maíz que el grano nos duraba apenas tres o cuatro meses. Luego vino el señor Thapa y nos enseñó a producir semilla. Empezamos a cosechar tres toneladas de semilla por hectárea y la diferencia fue como entre la noche y el día”. Pronto les fue tan bien a las mujeres que organizaron un servicio de ahorro y préstamo para su grupo.

El número de personas involucradas en la producción de semilla aumenta continuamente. “Cuando otros agricultores ven a los productores de semilla incrementar sus rendimientos y ganar mucho dinero, muestran interés por unirse a ellos”, dice B. N. Adhikari, funcionario técnico en Kabre. Con el apoyo del HMRP, él y Thapa forman constantemente grupos nuevos en la extensa área que cubren. No han dejado que los desaliente la destrucción de su estación base ni permiten que el temor a los insurgentes les impida llegar a los agricultores.


El Proyecto de Investigación
de Maíz para Zonas Montañosas
Dos terceras partes del maíz que se cultiva en los
montes de Nepal son consumidas directamente por los agricultores, quienes, aun así, sufren escasez de alimentos. Es indispensable aumentar la producción sin causar daños al medio ambiente. El Proyecto de Investigación de Maíz para Zonas Montañosas (HMRP), una actividad conjunta del CIMMYT y el Consejo de Investigación Agrícola de Nepal (NARC), es patrocinado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación. El HMRP, que está ahora en su segunda etapa quinquenal, apoya todas las actividades relacionadas con el maíz en los montes de Nepal por conducto de las estaciones de investigación agrícola del NARC. Proporciona prácticas que conservan los recursos y variedades más productivas de maíz, adecuadas para las condiciones de los agricultores en estos vulnerables ambientes montañosos. El proyecto también organiza e imparte capacitación a investigadores locales.

“El señor Thapa es como alguien de nuestra familia”, señala Durga Devi Karki, una mujer jefe de familia, integrante del grupo. “No nos abandonó cuando las cosas se pusieron difíciles.”

Los ingresos de las ventas de semilla han ayudado a mejorar la vida de las mujeres y sus familias. Todo sobrante de grano (sólo se usa el mejor como semilla) se destina a la familia, y la caña y las hojas del maíz sirven para alimentar el ganado. Los animales mejor alimentados producen más leche y las mujeres venden el excedente en el mercado local. El ingreso adicional se gasta en la escuela de los niños, ropas y calzado, así como en alimentos y otros gastos familiares.

“Sólo tres de las mujeres de nuestro grupo saben leer y escribir. Las demás apenas podemos firmar con nuestros nombres, pero mandamos a nuestros hijos —niñas y varones— a la escuela. ¡Hasta están aprendiendo inglés!”, dice Durga Devi. Palabras sencillas que dicen mucho acerca del éxito del HMRP y sus colaboradores.

 

Para más información: 

 

 

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Febrero, 2004