Las pudriciones de la raíz y los nematodos (insectos diminutos que succionan la savia de las raíces) atacan a los cereales bajo tierra; no son visibles y los síntomas que causan son difíciles de identificar. Los agricultores e, incluso, la mayoría de los fitopatólogos no detectan estos agentes patógenos y, por lo tanto, “ojos que no ven, corazón que no siente”. Ayudar a los agricultores de escasos recursos a evitar pérdidas del rendimiento de 20% es una buena razón para cavar en el suelo y buscar los agentes patógenos que atacan las raíces. Hasta el momento, pocas investigaciones se han concentrado en estos problemas, en comparación con los estudios de enfermedades y plagas sobre la superficie. Un motivo importante es que la investigación sobre agentes patógenos del suelo implica un trabajo enorme, tedioso y agotador, como desenterrar las raíces (grandes cantidades de ellas) y lavarlas para quitar la tierra. No obstante, cuando los investigadores en las zonas afectadas se dan cuenta del grado en que los agentes patógenos del suelo menguan los rendimientos, inmediatamente se interesan por ellos. Los países del centro y el oeste de Asia y el norte de África (CWANA), junto con China y la India, periódicamente sufren pérdidas considerables de rendimiento provocadas por organismos patógenos transmitidos por el suelo. “Durante mucho tiempo hemos sabido de estos problemas y de la necesidad de adiestrar a los científicos de los programas nacionales en este campo”, dice Hans-Joachim Braun, jefe de la oficina del CIMMYT para los CWANA, situada en Turquía. “La mejor forma de controlar los agentes patógenos transmitidos por el suelo es establecer redes de investigación para transferir los conocimientos e intercambiar materiales de mejoramiento entre los países afectados de la región”. El primer paso hacia esa meta se dio cuando el CIMMYT asignó a Julie Nicol, una experta en agentes patógenos del suelo, a los CWANA. Desde que llegó a los CWANA, Nicol comenzó ha explorar las posibilidades de ofrecer un curso sobre organismos patógenos transmitidos por el suelo para los investigadores de la región. “Soy australiana y, naturalmente, pensé primero en Australia para que colaborara en el patrocinio, la organización y la impartición del curso”, dice Nicol. “Me motivó su interés en organizar un curso de ese tipo y su disposición a patrocinarlo”. Especialmente menciona la orientación y el apoyo brindados por Bruce Holloway, director del Programa de Cursos Especializados de la Fundación Crawford, y Albert Rovira, coordinador de la Fundación en Australia Meridional. Australia, donde se cultiva trigo en los ambientes de secano preferidos por estas plagas, es uno de un pequeño número de países donde se han realizado sistemáticamente investigaciones de ese tipo. Como consecuencia, el país tiene una cantidad de expertos en este campo superior a la habitual.
Con la inapreciable ayuda del personal local del CIMMYT, Nicol organizó un “curso especializado” de dos semanas y un manual de capacitación. El curso se celebró en junio de 2003, principalmente en la Estación Experimental de ANADOLU en Eskisehir, Turquía, que tiene excelentes laboratorios, aulas e instalaciones. El grupo también viajó a sitios clave dentro de Turquía, como Konya y Cumra. Asistieron al curso 23 investigadores de Afganistán, Australia, India, Irán, Kazajstán, Marruecos, Siria, Túnez, Turquía y Uzbequistán. Las conferencias en el aula se combinaron con visitas a los campos de los agricultores y las estaciones experimentales para observar el daño causado por pudriciones de la raíz y nematodos en un cultivo de trigo. Se usaron las plantas reunidas en esos campos para extraer hongos del suelo y nematodos en el laboratorio. Los instructores también enseñaron cómo hacer cultivos de agentes patógenos del suelo y usar marcadores moleculares para identificar la resistencia en la planta huésped. Todas las sesiones de laboratorio fueron prácticas e interactivas para que los participantes pudieran ensayar las metodologías por sí mismos. Casi todas las noches hubo una sesión durante la cual los participantes hicieron presentaciones sobre los problemas y condiciones agrícolas en sus países, así de lo que se planea hacer para resolverlos. Zafer Uckun y Zafer Mert, de Turquía, comentaron: “Durante el curso, nos dimos cuenta de que las enfermedades transmitidas por el suelo son uno de los factores más importantes que limitan nuestros rendimientos”. Otro participante, de Irán, señaló que, cuando regresaran a sus países, “tendrían que convencer a los mejoradores de la importancia de estos problemas y colaborar con ellos”.
El personal docente estaba integrado por científicos de Turquía, Australia y Francia, procedentes de diversas universidades, instituciones de investigación avanzada, programas nacionales de investigación, el CIMMYT y el ICARDA. Amor Yahyaoui (del ICARDA) y los científicos turcos Mikail Caliskan, Ahmet Bagci e Illker Kepenekci ayudaron a Nicol y Braun a preparar y presentar componentes específicos del curso. Los instructores incluyeron a Roger Rivoal, un destacado nematólogo del INRA/Francia; Lester Burgess, de la Universidad de Sydney; Hugh Wallwork, un patólogo del Instituto de Desarrollo de la Investigación de Australia Meridional; Ian Riley, un nematólogo de la Universidad de Adelaida; y varios investigadores turcos (Halil Elekcioglu, Berna Tunali, Mucella Tekeoglu y Necmettin Bolat). Los participantes en el curso agradecieron la oportunidad de interactuar con estos expertos conocidos a nivel internacional. Hussam Abidou, estudiante de doctorado de Siria, señaló: “Si bien todas las conferencias ofrecían información nueva, una de las mejores ventajas del curso fueron las provechosas conversaciones que tuvimos con los científicos”. Cuando concluyó el curso, los participantes estaban decididos a formar una sólida red regional. La red mejorará el control de los agentes patógenos transmitidos por el suelo mediante el intercambio de información y el desarrollo de variedades resistentes que beneficien a los agricultores que dependen del trigo para su supervivencia. El curso fue patrocinado por la División para Australia Meridional de la Academia Australiana de Ciencias y Tecnología y el Fondo para Cursos Especializados de Ingeniería, la Dirección General de Investigación Agrícola de Turquía, la Corporación para el Desarrollo de la Investigación sobre los Cereales de Australia y el Fideicomiso Kirkhouse del Reino Unido, además del CIMMYT y el ICARDA.
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