En Bangladesh, el Proyecto sobre Raquitismo y Sistema Alimentario de Chakaria tiene como propósito solucionar un enorme y lamentable problema: prevenir y tratar el raquitismo relacionado con la dieta. Los niños son sumamente vulnerables a esta enfermedad. Sus huesos se ablandan y se producen malformaciones. “No lo llamaríamos un proyecto de maíz o un proyecto de trigo”, dice el agrónomo del CIMMYT Craig Meisner, “ya que aborda el raquitismo desde la perspectiva del ‘sistema alimentario’ o de ‘suministro de nutrimentos’. En otras palabras, ¿qué sucede en el sistema alimentario y de nutrición de Chakaria que provoca esta enfermedad?” Shahidul Haque, de la OSC Asistencia Social y Rehabilitación de los Físicamente Vulnerables (SARPV), dice que el CIMMYT ha ayudado a reunir los conocimientos y experiencia de numerosos organismos con el fin de determinar el vínculo entre el sistema alimentario y la nutrición en relación con el raquitismo. Entre los organismos se cuentan OSC tales como el Comité para el Progreso Rural de Bangladesh (BRAC), organismos nacionales como el BARI y el BRRI e instituciones como la Universidad de Cornell. Antes de conocer a Meisner, Haque se empeñaba en combatir el raquitismo mediante una escuela que estableció, donde los niños reciben tratamiento y educación y aprenden acerca de regímenes alimentarios para prevenir el raquitismo (véase la foto en la página siguiente). La organización también cabildea con funcionarios gubernamentales y tiene modestas actividades para concientizar al público. No obstante, fue gracias a Meisner que Haque vio la conexión entre la agricultura y la prevención del raquitismo, y también se incorporó al Proyecto de Sistemas Alimentarios de Chakaria patrocinado por la USAID, que luego amplió sus redes y actividades de extensión.
“He trabajado con OSC que abordan enfermedades y carencias relacionadas con la nutrición”, dice Haque, “pero nunca se ocuparon de todo el sistema de producción de alimentos a nivel de la familia. El Dr. Meisner y el Dr. Razzaque del CIMMYT y sus colegas de Cornell hablan acerca de la nutrición de la familia y la producción de alimentos en la familia y también vinculan el problema con la generación de ingresos y la seguridad alimentaria. Ahora pienso que, en lugar de volver a aplicar sólo tratamientos, debemos examinar la producción de alimentos, los sistemas de cultivo y la disponibilidad de nutrimentos si queremos combatir el flagelo del raquitismo.”
Chakaria, que está situada en el sudeste de Bangladesh, tiene una incidencia de raquitismo anormalmente elevada. En comparación con muchas otras poblaciones del sur de Asia, los habitantes de Chakaria están relativamente bien en cuanto al acceso a los alimentos, pero, en los últimos 20 años, la incidencia del raquitismo ha pasado de muy baja a alta. Alrededor de 50,000 niños presentan alguna forma de la enfermedad. “Por lo general el raquitismo se asocia con una carencia de vitamina D”, explica Meisner. “El organismo produce vitamina D en presencia de la luz solar, pero no hay escasez de luz solar aquí. Sobre la base de los resultados de un ensayo clínico auspiciado por la USAID, suponemos que la carencia de calcio es una causa básica de la enfermedad, pero subsisten interrogantes. La prevalencia del raquitismo no es tan alta en las zonas pobres de Bangladesh, donde se consume más arroz y la dieta es menos variada. Entonces, ¿por qué aquí, por qué ahora y qué podemos hacer?” Aun cuando se encuentra calcio en la dieta, no se conoce bien su biodisponibilidad, cómo la presencia o ausencia de otros micronutrimentos afectan su absorción y los factores agronómicos que influyen en las concentraciones de calcio en los cultivos mismos. Tal vez el mayor reto es producir más hortalizas y otros cultivos ricos en calcio en un sistema agrícola donde predomina el arroz, y luego hacer que las personas los consuman.
Además de actuar como un catalizador en el proyecto, el CIMMYT investiga el componente de la ecuación de la enfermedad constituido por los sistemas alimentarios y los cultivos y promueve la difusión de información sobre la enfermedad entre el público en general. “Aprovechamos los conocimientos del CIMMYT en la investigación de sistemas de cultivos junto con los conocimientos de las instituciones de Bangladesh”, dice Meisner. “Algunas verduras, legumbres y el maíz tienen un alto contenido de calcio, pero no todos están adaptados a los suelos ácidos de Chakaria y muchas enfermedades y plagas ponen en riesgo su cultivo”. El CIMMYT ha traído variedades mejoradas de maíz a Chakaria, donde el maíz en sí es un cultivo relativamente nuevo. El CIMMYT también aporta conocimientos para producir semilla de una ocra resistente a los virus desarrollada por el BARI, para que más agricultores puedan cultivarla. Aparte de sus beneficios para la salud —la ocra es rica en calcio— alcanza un precio elevado y, por lo tanto, es apreciada por los productores. Se dispone de variedades mejoradas de caupí gracias al ICRISAT y los colaboradores del proyecto facilitan su adopción junto con la del frijol mungo mejorado. Ambos cultivos son ricos en calcio. Meisner y Razzaque están entusiasmados con la perspectiva de aumentar la producción de alimentos ricos en calcio en los sistemas agrícolas locales mediante otras tecnologías con las que trabaja el CIMMYT, como la labranza cero y la siembra en camas. La labranza cero permitiría a los agricultores sembrar frijol mungo y otras leguminosas poco después del arroz, lo que implica rendimientos más altos y un riesgo menor de pérdida de los cultivos. La siembra en camas funciona bien con la ocra y podría estimular más la producción de lentejas. El CIMMYT proporciona respaldo técnico en una finca para demostraciones del SARPV, donde se ofrecen demostraciones de las técnicas para producir hortalizas ricas en calcio a los residentes del lugar.
“La participación en redes de este tipo extiende los resultados de la agricultura en muchas formas”, dice Meisner. Para el investigador, esos beneficios son importantes, pero no son su prioridad inmediata. “Cuando me encuentro con unos padres y su hijo raquítico patizambo, que me miran a los ojos pensando que soy el ‘doctor’ Meisner que va a ayudarlos, me siento verdaderamente conmovido. No puedo hacer nada como médico —mi doctorado es en agricultura— pero podemos hacer algo en relación con la nutrición y los alimentos”.
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