“En marzo de 2000, Ken Sayre, desilusionado, dejó la India y dijo que no regresaría hasta que progresara más la siembra en camas”, recuerda Raj Gupta, facilitador regional del Consorcio de Arroz-Trigo. Luego alegremente señala que Sayre, jefe de manejo de los cultivos en el Programa de Trigo del CIMMYT e incansable promotor de la agricultura de conservación, regresó en julio de 2003 y ya no se sintió decepcionado. Los agricultores están ahora experimentando extensamente con la siembra en camas, principalmente para reducir los costos y diversificar la variedad de sus cultivos (véanse "Para los agricultores mas pobres, la conservación es una necesidad, no un lujo")
En el sistema de siembra en camas perfeccionado por Sayre, el trigo (u otro cultivo apropiado) se siembra en camas elevadas que normalmente tienen entre 65 y 90 centímetros de ancho, con 2 ó 3 hileras por cama. Después de la cosecha, la mayoría de los agricultores retira o incorpora los residuos de los cultivos, destruye las camas arando el suelo y luego vuelve a formarlas antes de sembrar el siguiente cultivo. Ahora, se han creado nuevos implementos y los agricultores que siembran en camas simplemente pueden restaurarlas antes del siguiente cultivo y retener todos los residuos o parte de ellos en la superficie. Esta práctica es llamada “siembra en camas permanentes”. La siembra en camas ofrece numerosos beneficios, entre los cuales se destacan una reducción de 30% de los costos de producción gracias a la siembra más oportuna, un ahorro de 20 a 40% de agua de riego (en comparación con el riego por anegamiento), menos pases con el tractor, una utilización más eficiente del fertilizante y menores densidades de siembra que producen rendimientos iguales o superiores a los obtenidos con los sistemas tradicionales de labranza. A largo plazo, la siembra en camas, en particular en camas permanentes, es favorable para el medio ambiente: mejora la fertilidad y la estructura del suelo, reduce los requerimientos de agua y la erosión y facilita la desyerba mecánica y manual, con lo cual disminuyen las aplicaciones de herbicidas. Los componentes del sistema no son nuevos. La siembra en camas del trigo ha sido practicada en diversos grados desde hace años en el Valle del Yaqui, México. Basándose en esta práctica, a comienzos de los años 90 científicos del CIMMYT trabajaron con agricultores del Valle para desarrollar el nuevo sistema de siembra en camas permanentes, que integró las camas elevadas con la retención de los residuos, redujo la labranza y el riego en los surcos entre las camas. Los agricultores del Valle adoptan la siembra en camas permanentes a medida que pueden conseguir en el mercado los implementos apropiados. Los tremendos beneficios de la siembra en camas, combinados con la rápida adopción por parte de los productores mexicanos de trigo, propiciaron que el CIMMYT promoviera su empleo en otras zonas.
Los agricultores de la India, Bangladesh y Pakistán aprecian la flexibilidad que ofrece la siembra en camas para la rotación de cultivos y los cultivos intercalados. Se benefician con utilidades más altas y una mejor nutrición al incorporar en su sistema cultivos de mayor valor, como los frijoles mungos, las papas, las leguminosas y el maíz. El desarrollo de variedades de arroz apropiadas para transplantarlas o sembrarlas directamente en las camas brindará a los agricultores aun más opciones y oportunidades. China también avanza con la tecnología. La escasez de agua de riego del Río Amarillo ha reducido considerablemente la superficie sembrada con arroz e incluso ha empujado a los agricultores a abandonar los campos. Dados los ahorros de 30 a 45% de agua, el interés de China por la siembra en camas no es sorprendente. Sayre ha estado trabajando con científicos chinos en cuatro localidades de la cuenca del Río Amarillo para ensayar y extender este sistema de siembra. En la provincia de Shandong, la siembra en camas ha aumentado de unas cuantas parcelas de prueba en 1998 a más de 26,000 hectáreas en la actualidad. Con dos proyectos del CIMMYT ejecutados mediante el Programa de Reto del CGIAR sobre Agua y Alimentos, hay motivos para creer que la siembra en camas llegará a otras partes de esta cuenca hidrológica tan importante. Los resultados que se han obtenido desde la cuenca del Río Amarillo hasta las llanuras Indogangéticas han permitido a Sayre comprobar que la siembra en camas en Asia está progresando. “Nuestros colegas asiáticos realmente han comenzado a hacer grandes cambios. Estoy ansioso de trabajar con ellos para perfeccionar los sistemas de siembra en camas, destinados especialmente a los pequeños agricultores, que fácilmente pueden quedarse atrás en la carrera para intensificar la producción. Sé que no será fácil, pero tampoco imposible”.
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