Gupta y el RWC promueven tecnologías que conservan los recursos (TCR) y la diversificación de los cultivos en las zonas de arroz-trigo de Bangladesh, India, Nepal y Pakistán. Las TCR, como indica su nombre, son paquetes de tecnologías (labranza, manejo de los cultivos y otras prácticas agronómicas) que conservan el suelo y el agua y reducen el consumo de combustible y la aplicación mano de obra (ver detalles en los dos últimos Informes Anuales del CIMMYT). “Hay un concepto erróneo de que las TCR, como la labranza cero y la siembra en camas, sólo benefician a los agricultores en gran escala en zonas de producción elevada como el Punjab”, dice Gupta. “Esto dista mucho de ser cierto. Si quieren ver los efectos en las vidas de las personas, vengan a Bihar, vengan al este de Uttar Pradesh”.
En una finca de cinco acres en la aldea de Pilkhi, Bihar, un hombre enjuto con un séquito de familiares, viejos y jóvenes, se acerca y se identifica como el señor Mehato. Gupta explica que esta pequeña finca ejemplifica las metas y los métodos generales de las TCR: proporcionar a los agricultores distintas opciones de manejo, adoptar un enfoque de participación de los agricultores en la investigación, diversificar el sistema de cultivo y reunir un equipo comprometido con el proyecto. Mehato y el agrónomo Mruthyunjaya Kumar, de la Universidad Agrícola de Rajendra, contemplan una parcela de maíz y arroz boro (de invierno) sembrados en camas. Mehato se sentía animado porque el arroz estaba comportándose bastante bien en el proyecto sugerido por Kumar y estaba más que contento porque el maíz, Shaktiman, un híbrido de maíz con calidad de proteína (QPM) derivado del CIMMYT, tuvo un buen comportamiento durante el invierno más frío en 50 años, cuando fracasó el maíz de sus vecinos. Después de los cultivos de invierno, se sembrará el arroz de los monzones, luego papas en camas y maíz en los surcos. Una vez que se cosechan las papas, se forman montículos en el suelo alrededor del maíz y se siembra nuevamente arroz boro. “Todavía se están analizando los resultados,” dice Gupta, “y ésta tal vez no sea la rotación más eficiente, pero estamos avanzando hacia la diversificación del sistema de cultivo y lo hacemos junto con los agricultores”.
Los campos de Mehato pueden parecer modestos para los visitantes, pero son enormes en comparación con el de Keshoram, que cultiva un solo acre (menos de la mitad de una hectárea), y el de los aparceros Rameshwar Singh y su esposa Parameshwari Devi, en el este de Uttar Pradesh. Keshoram cultivó arroz y trigo con labranza cero el año pasado. Tuvo que correr el riesgo de sembrar el arroz directamente en lugar de trasplantarlo. Sus vecinos se burlaban de él. Hasta el equipo del RWC se preocupaba por las desventajas de la sembradora para labranza cero y la superficie irregular del campo. En cuanto a la maleza —un gran problema de la labranza cero para los agricultores de escaso recursos, que casi no tienen dinero para herbicidas—, Keshoram resolvió el problema a la manera antigua: desyerbó su campo a mano. Al final, su perseverancia dio dividendos en forma de abundantes rendimientos de arroz y trigo. La labranza cero permite a los agricultores sembrar el trigo en fecha más temprana que la usual porque pueden evitar las múltiples etapas de preparación de la tierra de la labranza tradicional. Con el trigo, cada día de demora de la siembra después de la fecha óptima ocasiona una pérdida de 1-1.5% del rendimiento. “En el acre de Keshoram, eso significaría que se pierde una tonelada durante el ciclo,” dice Gupta, “dado que las demoras de 20 a 30 días en la siembra son comunes con la labranza tradicional”. El aparcero Rameshwar Singh y su esposa (que aparecen en la fotografía en la p. 17) adoptaron la labranza cero para obtener esa ventaja de la siembra temprana. Singh sostiene que cosechó por lo menos 800 kilogramos más de trigo en su único acre. Si bien Gupta observa que éste no es un resultado científico, agrega que Singh también ahorró costos porque hubo que hacer menos preparación de la tierra con mano de obra contratada: un solo pase con el tractor en la labranza cero, en contraste con 3-6 pases para el trigo y 3-8 pases para el arroz en la labranza tradicional. Cuando los agricultores cultivan superficies tan pequeñas, lo importante no es el tamaño de la finca sino la cantidad de agricultores que utilizan TCR. Los investigadores locales estiman que, en Bihar, alrededor de 1,700 agricultores utilizan ya la tecnología; en el este de Uttar Pradesh, son unos 2,800.
Algunos podrían pensar que aplicar menos pases con el tractor sería una tendencia nefasta para los operadores de equipo que hacen trabajos por encargo y los predispondrían a oponerse a la labranza cero y la siembra en camas. Tal vez suceda esto con algunos agricultores, pero evidentemente no todos piensan así. Manoj Kumar maneja el servicio agrícola por encargo que sembró el acre de Singh y fue el primero en la zona en comprar una sembradora mecánica para labranza cero después de experimentar con una que le prestó el RWC. Dice que es cierto que gana menos dinero por agricultor, pero proporciona servicios a muchos más agricultores y puede hacer el trabajo con más rapidez. Kumar también cultiva la tierra. El año pasado cultivó arroz en camas elevadas, lo cual redujo los costos de combustible y la utilización de agua. Cree que, a medida que los agricultores locales vean por sí mismos la tecnología de la siembra en camas, quizás eludan la labranza cero y pasen directamente a la siembra en camas. Esto no sorprendería a Gupta, quien evidentemente se complace en trabajar directamente con los agricultores cuando experimentan, a veces con éxito y otras veces con resultados menos ventajosos, con los diversos componentes de la labranza cero y la siembra en camas elevadas. Hay pocos lugares donde le gustaría más ver los beneficios económicos y ambientales de su labor que en esta tradicionalmente agobiada región de la India.
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