Los pequeños agricultores se benefician con un
lucrativo cultivo nuevo en Bangladesh

El maíz, un cultivo comercial nuevo que se está expandiendo en Bangladesh, ofrece a los pequeños agricultores opciones para mejorar sus ingresos y la seguridad alimentaria. No obstante, primero tienen que aprender a cultivarlo. Nur-E-Elahi está feliz de ayudar.

La producción de maíz casi se ha triplicado en Bangladesh desde 2000. Los crecientes ingresos han aumentado el consumo local de huevos y carne, en particular aves de corral, y el maíz es el ingrediente básico en el alimento para las gallinas. Como este cereal es un cultivo relativamente nuevo en Bangladesh, la capacitación desempeña una función esencial para habilitar a los pequeños agricultores con el fin de que obtengan utilidades de este nuevo cultivo.

Sin embargo, los beneficios del cultivo del maíz no se limitan a un aumento de los ingresos. El CIMMYT, como parte de su proyecto de Capacitación de Toda la Familia en relación con el Maíz, también tiene como propósito mejorar la salud y la nutrición de las familias rurales pobres. El proyecto explora oportunidades para que las familias consuman y encuentren otros usos para el maíz que cultivan, capacitar a las mujeres en la producción del cultivo y contribuir al desarrollo de la comunidad.

El científico afiliado del CIMMYT Nur-E-Elahi es optimista acerca de estos formidables objetivos teniendo en cuenta la expansión geométrica de la capacitación, la participación de las mujeres en la producción de maíz y el notable ejemplo de desarrollo de la comunidad en una región pobre del país, donde el proyecto de capacitación ha desempeñado una función destacada.

Difundir las noticias
y las utilidades

La Capacitación de Toda la Familia en relación con el Maíz se basa en el adiestramiento de instructores, aldeanos que trabajan en los servicios de extensión ya sea del gobierno o de alguna ONG. Estas personas realizan pequeños talleres (aproximadamente ocho familias por taller, incluidos el esposo, la esposa y dos hijos mayores o ya adultos) en determinadas comunidades. Desde comienzos de 2002 se ha capacitado a 228 instructores, que han efectuado talleres con 7,284 individuos en los nueve distritos inicialmente incluidos en el proyecto.

Un elemento clave de la Capacitación de Toda la Familia es el reconocimiento de que las mujeres, aun en las zonas más conservadoras de Bangladesh, aportan mano de obra y contribuyen a las decisiones relacionadas con la producción, la comercialización y la utilización de los cultivos.

“La Capacitación sobre el cultivo de maíz para toda la familia tiene en cuenta esto”, dice el agrónomo del CIMMYT Craig Meisner. “Reconoce que cada familia determina los papeles que desempeñan sus integrantes. La capacitación es incluyente y ofrece conocimientos y tecnologías para todos, independientemente del sexo, la edad o cualquier otra diferencia entre los integrantes de la familia”

El éxito de la capacitación ha sido bien documentado en el caso del trigo (otro cultivo relativamente nuevo en Bangladesh), pero, ¿dará resultados en el caso del maíz? Nur es alentado por lo que ha visto, incluido un indicador muy visible: los productores de maíz con pocos recursos, incluso los aparceros, ahora ganan suficiente dinero para cubrir las colegiaturas de sus hijos y poner techos de hojalata en sus casas (una marcada mejora en la calidad de la vida en un territorio donde la precipitación anual media es de casi dos metros).

Los vínculos entre las fincas y la industria
aumentan la prosperidad local

Nur también ha visto el potencial de un impacto más amplio a nivel comunitario en Patgram, una zona por mucho tiempo considerada aislada y pobre. En Patgram, el empresario local Mizanul Hoque, el líder comunitario Earshed Hossain, una OSC grande (el Comité para el Progreso Rural en Bangladesh, BRAC) y el CIMMYT formaron un equipo cuyo objeto es ofrecer a los agricultores opciones que los ayuden a generar mejores ingresos.

Mediante un acuerdo comercial llamado Doyel Agro Idustrial Complex Limited (DAICOL) 2002, Hoque y Hossain esperaban realizar un proyecto de la finca a la industria. Gracias al acelerado crecimiento de la demanda de alimento para las aves de corral, establecieron sólidos compromisos dentro del país y en el sudeste de Asia para adquirir maíz de alta calidad. DAICOL 2002 planeaba vender semilla proporcionada por BRAC (Pacific 11, que contiene germoplasma del CIMMYT) a los agricultores de Patgram, prestarles respaldo técnico y garantizarles un precio atractivo en la cosecha.


El CIMMYT era la mejor fuente de apoyo técnico para capacitar a las familias con el propósito de que se beneficiaran con la producción de maíz.

Hoque dice que, cuando DAICOL 2002 buscaba “la mejor fuente disponible de apoyo técnico”, sistemáticamente eran remitidos al CIMMYT. En 2002, mediante el Programa de Capacitación de Toda la Familia en relación con el Maíz patrocinado por la USAID, Nur y sus equipos de instructores aparecieron en escena. Además de capacitar a las familias campesinas, Nur facilitó el apoyo crítico de bancos locales para la iniciativa DAICOL. “Como a los agricultores se les aseguró un precio fijo y mercado”, dice Nur, “los bancos locales no dudaban en otorgar préstamos a los agricultores para semilla e insumos ya que sabían que les devolverían su dinero”

Hace cinco años, en los subdistritos de Patgram y Hatibanda, sólo había unas 121 hectáreas sembradas con maíz. A comienzos de 2003, había 1,821 hectáreas de maíz y se esperaban 2,023 hectáreas para 2004, ya que los agricultores están entusiasmados por unirse al proyecto.

“Teniendo en cuenta estos logros”, continúa Nur, “existe un gran interés del gobierno y los bancos privados por apoyar a los agricultores y construir una gran instalación de secado y almacenamiento. La USAID ha prometido apoyo técnico para capacitar a las personas que trabajen en el silo. Así que podremos ver el crecimiento económico de la zona”

Además de las ganancias directas para los agricultores, se necesitará a 20 trabajadores calificados y 40 no calificados para el trabajo en el silo. Otros obtendrán ingresos transportando maíz al silo y proporcionando insumos y servicios a los agricultores. Todo esto genera resultados económicos adicionales que son muy bien recibidos aquí y alimentan el optimismo respecto a que los agricultores se beneficiarán con la revolución de maíz en Asia.

 

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Febrero, 2004