Los resultados indirectos son beneficios o productos adicionales que se obtienen durante la consecución del objetivo principal. Un ejemplo conocido es el programa espacial estadounidense, que generó productos colaterales tan diversos como los detectores de humo, el código de barras y mejores alimentos para los bebés. Los proyectos del CIMMYT también tienen efectos secundarios útiles.
El proyecto de Maíz Resistente a los Insectos para África (IRMA), extendido en 2003 por su principal patrocinador la Fundación Syngenta para la Agricultura Sustentable, es un excelente ejemplo de proyecto que ha hecho contribuciones perdurables a áreas afines del conocimiento en el cumplimiento de su meta. El objetivo del proyecto IRMA es desarrollar variedades de maíz que resistan el daño provocado por los barrenadores del tallo, las principales plagas del maíz en el este de África. Los científicos a cargo del proyecto, del Instituto de Investigación Agrícola de Kenia (KARI) y del CIMMYT, lograrán esa meta en dos formas: mediante el mejoramiento tradicional para producir plantas más resistentes y con el maíz transgénico Bt, que produce su propio insecticida que ataca específicamente a diversas especies de barrenadores del tallo. Dos resultados indirectos de esta labor tienen gran valor: una colección de referencia de artrópodos de los sistemas de cultivo de maíz en Kenia (los artrópodos incluyen insectos, arañas y crustáceos) y la recolección sistemática de variedades locales de maíz de los agricultores (razas indígenas) y la información pertinente para el Banco Nacional de Genes de Kenia.
Antes de liberar el maíz Bt en los campos de los agricultores, es preciso investigar los posibles impactos ecológicos. “Con este propósito, el proyecto IRMA reúne datos base y realiza experimentos para determinar qué efectos puede tener la tecnología en artrópodos no perseguidos, es decir, todos los artrópodos salvo los barrenadores del tallo”, explica la entomóloga del KARI Josephine Songa. Durante los dos últimos años, los científicos del proyecto y personal de extensión recolectaron y caracterizaron más de 101,000 ejemplares de artrópodos en los campos de maíz de Kenia. Esta colección de referencia permite a los científicos identificar importantes artrópodos asociados con el maíz. También les ayuda a monitorear y estudiar los artrópodos no perseguidos, en especial los enemigos naturales de los barrenadores del tallo. De esta forma, se pueden detectar posibles problemas antes de liberar el maíz Bt y se puede llevar a cabo un monitoreo eficaz después del lanzamiento. La colección de referencia se presenta en dos formatos: ejemplares conservados de artrópodos y una base de datos digital. “Las clásicas colecciones de ejemplares húmedos y secos son una necesidad y constituyen un elemento del activo”, dice Songa, “pero la base de datos digital representa un gran avance para ampliar el acceso a la colección mediante CD-ROM y la Internet.” La colección de artrópodos atrajo el interés del Museo Nacional de Kenia (NMK) porque es la primera vez que se recolectaron sistemáticamente artrópodos en las regiones productoras de maíz. Para el NMK, esta información representa una instantánea de la diversidad de los artrópodos, que constituirá una referencia para las generaciones futuras. La colección también será usada por otros entomólogos del KARI y estudiantes universitarios como referencia técnica. Los posibles usos de la base digital de datos se extienden más allá de las fronteras de Kenia. Según el colaborador de Songa, el científico del CIMMYT David Bergvinson, “La base digital de datos permite a los entomólogos del este de África y otras regiones clasificar los ejemplares a nivel de familias, lo cual intensificará nuestra vigilancia de la diversidad y la abundancia de los insectos”. La base de datos es fácil de usar en Internet y enlaza información sobre el tipo de trampa usada para capturar el artrópodo, el sitio de la captura y la etapa de desarrollo del maíz en el momento de la recolección. “Esta información ayudará a muchos entomólogos en sus actividades de recolección y el sistema en general podría servir de modelo para actividades en otras ecologías y países”, dice Bergvinson. Cuando se enlaza la base de datos con una plataforma de sistemas de información geográfica (GIS), los científicos pueden elaborar mapas y rastrear la distribución y abundancia de diferentes familias de artrópodos y establecer referencias cruzadas entre esa información y el cúmulo de datos sobre el medio ambiente y sobre los cultivos contenidos en las bases de datos de los GIS. La diversidad del maíz no se limita al centro de origen y domesticación del cereal en Mesoamérica. Una canasta de maíz del litoral de Kenia se parece sorprendentemente a su contraparte del lejano México: una colorida exhibición de mazorcas negras, púrpuras, rojas, amarillas, blancas y variegadas, de diversas longitudes y circunferencias. También en su germoplasma el maíz de Kenia lleva características que los mejoradores y las generaciones futuras tal vez encontrarán muy útiles. En un proyecto modesto, el CIMMYT, el Instituto Internacional de Recursos Fitogenéticos (IPGRI), el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y el Banco Nacional de Genes de Kenia unieron fuerzas para captar y caracterizar esa diversidad para los investigadores actuales y futuros. El socioeconomista del CIMMYT Hugo de Groote y George Owuor, de la Universidad de Egerton, realizaron extensas encuestas entre los agricultores como parte del proyecto IRMA. Su principal interés era documentar las variedades que los agricultores ya tenían en sus campos, antes del lanzamiento de las variedades de maíz resistentes a los insectos, y saber cómo los agricultores seleccionaban las variedades y la semilla para sembrarlas en el siguiente ciclo. A De Groote y Dan Kiambi, del IPGRI, se les ocurrió recolectar físicamente muestras de variedades locales de los agricultores durante las encuestas. Obtuvieron una pequeña subvención para la recolección y la promesa del otorgamiento de otros fondos para la caracterización morfológica y genética por científicos del IPGRI y el KARI. El IPGRI proporcionó orientación acerca de las metodologías de recolección y Melinda Smale, del IFPRI, contribuyó con métodos para el análisis de la biodiversidad en el maíz. “Ésta es la primera vez que el IPGRI realiza en África este tipo de trabajo sobre el maíz”, dice Jaime Estrella, sucesor de Kiambi en el proyecto, “y, si bien es poco, lo consideramos importante”. Quedó sorprendido por la diversidad encontrada. Owuor y De Groote dan una explicación clave: el manejo del riesgo por parte de los agricultores. En la costa, los agricultores suelen cultivar cinco o seis variedades. Se cultiva Kanjerenjere, una raza indígena de maíz amarillo, porque “hasta cuando las lluvias son variables, se cosecha algo”, pero su rendimiento es bajo y es sensible a las plagas del almacenamiento. La variedad púrpura oscuro Mdzihana tiene buen rendimiento y es resistente a las plagas que atacan el maíz almacenado y en el campo, pero es vulnerable a las condiciones variables de lluvia. El agricultor siembra ambas razas indígenas junto con otras cuatro o cinco que tienen diferentes características agronómicas y de consumo. La información sobre estas características excepcionales y adaptaciones es lo que espera captar Zachary Muthamia, funcionario a cargo del Banco Nacional de Genes de Kenia. Muthamia, un mejorador que recibió un curso de capacitación de dos años en genética molecular aplicada en el CIMMYT, está revitalizando una colección que se había deteriorado. “Este proyecto representa una renovación importante de nuestros materiales de maíz y nos permite hacer una recolección deliberada y sistemática, así como una caracterización de estos recursos. Es una importante contribución para el futuro”, dice. La observación de Muthamia se aplica a una serie de resultados indirectos del IRMA y otros proyectos del CIMMYT. La contribución no tiene ser un objetivo formal del proyecto o una empresa grande para ser trascendente. Basta con preguntarles a las personas cuyas vidas han sido salvadas por los detectores de humo.
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