Sistemas tradicionales de intercambio
de semilla en México

La agricultora Doña María se encamina a un futuro incierto en Oaxaca, México. ¿Qué sucederá si los cambios sociales rompen las redes de intercambio de semillas que sostienen la agricultura y la diversidad?

 

Doña María regresa a casa después de un día de trabajo en los campos de maíz, donde ha estado cortando acahual, una maleza que sirve como forraje para los animales, en la parcela de otro agricultor. La antropóloga del CIMMYT Lone Badstue y el agrónomo Alejandro Ramírez López la esperan en la puerta.

Cuando Doña María los ve, sonríe ampliamente y les hace señas con su machete para que entren en el pequeño recinto. Los dos investigadores la ayudan a descargar el acahual y Doña María los pone al tanto de lo acontecido en su vida desde que hablaron por última vez hace unos meses. Su salud no ha sido buena. No pudo arar el pequeño campo que por lo general cultiva como aparcera y la parcela de tierras comunales donde pudo plantar un poco de maíz fue devastada por las intensas lluvias.

A los casi 65 años de edad, Doña María vive sola. Su esposo murió hace varios años y le dejó muy poco dinero y nada de tierra. Todos sus hijos han emigrado. Ella trabaja como jornalera para otros agricultores y vende las tortillas que hace con maíz adquirido en la aldea. Hasta los animales que cría no son suyos. Si se desarrollan bien, tal vez finalmente pueda tener algunos de su propiedad.

Badstue señala unas plantas de maíz en el rincón del patio de Doña María y le pregunta si está ensayando un maíz diferente para sembrarlo el próximo año. “No, ése es el maíz que me dio mi amiga Josefina, que siembro para obtener elotes [mazorcas tiernas] “, dice Doña María. Luego saca unos granos de maíz del bolsillo de su mandil. “Estos los encontré cuando estaba recogiendo acahual y voy a sembrarlos también para tener elotes”. Hace rodar las semillas entre sus dedos como si fueran abalorios.

Esta historia ilustra dos de las innumerables formas en que la semilla de maíz viaja por esta comunidad. El intercambio de semillas es una importante razón para que la diversidad genética del maíz haya seguido siendo vigorosa en Oaxaca por miles de años. Esta diversidad asegura que todavía tenemos opciones para desarrollar variedades de maíz que soporten flagelos tales como la sequía, las enfermedades y las plagas.

¿La acción colectiva
regula el intercambio de semilla?

Badstue dirige el trabajo de campo de un proyecto que investiga métodos informales de intercambio de semilla. Patrocinado por la Iniciativa para la Acción Colectiva en Todo el Sistema y los Derechos de Propiedad (CGIAR), el proyecto examina la estructura y la función de las redes tradicionales de agricultores y el papel que desempeñan en la evolución y conservación de la diversidad genética del maíz. La investigación se efectúa en los valles centrales de Oaxaca, México, una zona de considerable diversidad del maíz.

Los investigadores formularon la hipótesis de que los agricultores tendrían fuertes incentivos para trabajar colectivamente con para seguir teniendo acceso a numerosas razas indígenas de maíz distintas, por ejemplo, formando bancos comunitarios de semilla. En principio, la acción colectiva permitiría a los agricultores establecer y salvaguardar una base de diversidad genética más amplia que la que podrían mantener en forma individual. Como la acción colectiva es común para otros propósitos en las culturas oaxaqueñas, parecía probable que pudiera cumplir una función en los sistemas de abastecimiento de semilla de los agricultores.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que el intercambio de semilla entre los agricultores era mucho más fluido y complejo y estaba más integrado en la estructura de estas comunidades de lo que habían supuesto. No encontraron indicios de acción colectiva para mantener el acceso a la semilla de diversas razas indígenas de maíz. Si el intercambio de semilla no seguía un patrón de acción colectiva, ¿cuál era el patrón que seguía? ¿Cómo evolucionó en forma diferente y por qué? Con el propósito de responder a estas preguntas y determinar las implicaciones para el mantenimiento de la diversidad del maíz, Badstue programó una nueva orientación para su investigación.

 

La importancia de
las relaciones y las redes sociales

“Para comprender cómo está organizado el intercambio de semilla, tenemos que conocer la función de la semilla en la comunidad y en la familia campesina”, dice Badstue. Ella y su equipo entrevistaron de manera informal a agricultores, formaron grupos de discusión y realizaron un estudio para rastrear las transacciones de semilla. En la actualidad realizan estudios etnográficos completos de 18 familias de dos aldeas, incluida la familia constituida únicamente por Doña María.

Los resultados de esta investigación indican que la costumbre de los agricultores de seleccionar y guardar semilla es fundamental para comprender por qué no se han formado redes especializadas o instituciones sociales que aseguren el acceso a la semilla. El hecho de guardar semilla está estrechamente relacionado con ser un buen agricultor y es una actividad que se realiza en forma individual, más que en un grupo social numeroso.

No obstante, sí hay intercambios de semillas. La mayoría de las transacciones son motivadas por el interés de los agricultores por experimentar con una variedad desconocida. Hay transacciones entre individuos y el receptor cuidadosamente sopesa las ventajas relativas de obtener semilla de una determinada persona en lugar de recurrir a otra. Lo más importante es obtener semilla de personas confiables que proporcionan información y semilla con las características deseadas.

En comparación con el método actual, flexible y específico, una institución permanente como un club o un banco comunitario de semilla sería relativamente costosa. Un banco comunitario de semilla también podría revelar el fracaso de alguien en guardar semilla.

“Cuanto más conozcamos las prácticas de intercambio y manejo de la semilla de maíz, mejor equipada estará la comunidad dedicada al desarrollo para apoyar la evolución y la conservación de este mecanismo importante de mantenimiento de la diversidad”, dice Badstue.

Si los cambios sociales reducen la eficacia de estas redes de intercambio de semilla, ¿qué podría sustituirlas? La respuesta quizás resida en el trabajo de Badstue. Tal vez se aprenda de Doña María, que está sola en una comunidad donde las redes de parentesco son redes de seguridad en los malos tiempos y constituyen siempre los puntos primarios sociales y económicos de distribución.

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Febrero, 2004