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Se necesita una nueva generación de luchadores contra el hambre, dice Julie Borlaug en el 50 aniversario del CIMMYT

September 28, 2016

Julie Borlaug (derecha) con su mamá, Jeannie Laube Borlaug, a un costado de la estatua de Norman Borlaug, su abuelo, en la sede del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo en El Batán. CIMMYT/Marcelo Ortiz

EL BATÁN, México (CIMMYT)―Alentar a los jóvenes a que se conviertan en “luchadores del hambre” y combatan los problemas de la agricultura, pese al clima errático causado por el cambio climático, la sequía, la escasez de agua y suelos agotados, es la clave para lograr la seguridad alimentaria, dijo Julie Borlaug, directora adjunta de relaciones externas del Instituto Norman Borlaug de Agricultura Internacional de la Universidad Texas A&M.

Estos luchadores en contra del hambre tienen que utilizar las innovaciones tecnológicas, su creatividad y sus ideas, y colaborar con todas las disciplinas, al mismo tiempo que también tienen que involucrar, de manera eficaz, a los pequeños productores y a los sectores público y privado para encontrar soluciones sostenibles, dijo Borlaug, y agregó que la edad promedio de un agricultor en Estados Unidos y África es de más de 50 años.

Julie Borlaug, nieta del Dr. Norman Borlaug, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1970, exmejorador de trigo del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), conocido internacionalmente como el Padre de la Revolución Verde, dio un discurso titulado “El futuro del CIMMYT como legado de Borlaug” durante la Conferencia para celebrar el 50 aniversario del CIMMYT el 27 de septiembre de 2016.

Después de 50 años, el CIMMYT sigue siendo relevante en la lucha por lograr la seguridad alimentaria y una parte importante del legado Borlaug, dijo Julie Borlaug, y agregó que se necesita innovación tecnológica para impulsar la agricultura y resolver los problemas del cambio climático.

“Hace siete años que falleció, pero sé que mi abuelo estaría muy complacido con el equipo de líderes y todo el personal del CIMMYT. Como luchadores contra el hambre y la próxima generación, han hecho del CIMMYT su institución y siguen defendiendo con firmeza el avance de la ciencia y la tecnología para alimentar al mundo”, continuó.

Su abuelo, quien inició el trabajo de mejoramiento de trigo a mediados de la década de los cuarenta en México, encabezó actividades que hicieron posible generar variedades de trigo semienanas a mediados del siglo 20; éstas ayudaron a salvar más de 1000 millones de vidas en Pakistán, India y otras regiones del mundo en desarrollo. En su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, Norman Borlaug rindió tributo al ejército de “luchadores contra el hambre” con los que él había trabajado.

En la siguiente entrevista, Julie Borlaug nos da su opinión sobre el futuro de la agricultura.

¿Cuáles son los retos más grandes que el mundo tiene que afrontar?
En mi opinión, toda la comunidad agrícola tiene que enfocarse en solucionar tres grandes problemas: el primero es el cambio climático y los patrones climáticos erráticos. Las sequías y la reducción de recursos naturales como el agua y el suelo tienen grandes repercusiones en la productividad agrícola. El segundo problema es la resistencia de la sociedad a las nuevas tecnologías y la innovación. Y el tercer problema que estamos enfrentando es cómo lograr que la próxima generación trabaje en el sector agrícola.

Para atender el primer problema, debemos utilizar la biotecnología y la innovación tecnológica para resolver los problemas que surgirán a causa del cambio climático. Será necesario utilizar cultivos tolerantes a la sequía, al calor y la salinidad del suelo, la informática y otras innovaciones. La tecnología formará parte de una solución integral que resultará en mejores sistemas de producción, alimentos más nutritivos y atenderá todos los problemas relacionados con el cambio climático y la sustentabilidad.

Es importante entender la resistencia de la sociedad a las nuevas tecnologías y la innovación. Entiendo su escepticismo y confusión. Es importante señalar que al hablar con esos críticos, debemos tener en mente las campañas que han lanzado en contra de nuestra industria sembrando temor y difundiendo información incorrecta que el público ha aceptado como un hecho. En mi opinión, la industria agrícola tiene que explicar mejor al público por qué la agricultura moderna es tan importante para nuestro futuro y por qué no podemos permitir que la oposición prive a millones de personas de sus beneficios.

¿Cuál es la importancia del CIMMYT? ¿Qué papel ha tenido el CIMMYT en su área de trabajo?
El CIMMYT es importante para mí tanto en lo personal como en lo profesional. Yo me crié sabiendo lo involucrado y agradecido que mi abuelo se sentía por el papel que el CIMMYT había tenido en su carrera, en la Revolución Verde y como líder de la investigación internacional de maíz y de trigo. El CIMMYT no fue solo el lugar donde mi abuelo trabajaba, sino que era parte de su familia. Todos lo que conocieron, trabajaron con mi abuelo o tuvieron la oportunidad de desayunar muy temprano con él en el CIMMYT, recuerdan el profundo interés que mostraba por sus carreras y el trabajo de investigación, así como su sincera opinión del trabajo que se hacía en aquel momento y a futuro. Su pasión por el CIMMYT nunca se extinguió y, al final de su vida, su regreso a “casa”, a los trigales del Valle del Yaqui en Sonora, México, sembró en él nuevas esperanzas en el futuro del CIMMYT, todo el sistema del CGIAR y en la investigación y el desarrollo agrícola internacional.

En lo profesional, el CIMMYT me ha ayudado a saber más acerca de mi abuelo en el ámbito profesional, pero también ha ampliado mi percepción y mis conocimientos de la investigación de maíz y trigo, así como de su importancia para el sistema CG. En el Instituto Borlaug de la Universidad Texas A&M, trabajamos en el desarrollo de la agricultura internacional y hemos tenido la oportunidad de colaborar con el CIMMYT en muchas ocasiones. Le prometí a mi abuelo que ayudaría a reunir a todas las instituciones del legado Borlaug para que trabajen de manera colaborativa y no competitiva, como alguna vez lo hicieron. El CIMMYT fue la primera institución del legado Borlaug que se nos unió y trabajó de forma colectiva para acabar con el hambre y la pobreza.