proyecto en américa latina

Buena Milpa

El proyecto Buena Milpa en Guatemala, implementado en colaboración con el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola (ICTA) de ese país, se enfoca en implementar una estrategia de intensificación sustentable para la agricultura, y reducir al mismo tiempo la pobreza, la desnutrición y los daños al medio ambiente.

El proyecto, coordinado en colaboración con el programa Feed The Future de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, se lleva a cabo en las tierras altas de Guatemala, región conocida por la diversidad de sus variedades de maíz, su flora y su fauna. Los agricultores siembran una gran diversidad de cultivos, incluyendo frijoles, leguminosas, calabazas, árboles frutales y plantas nativas.

Mediante Buena Milpa, la Estrategia de Intensificación Sustentable para América Latina del CIMMYT, enfocada en la conservación de la biodiversidad, el mejoramiento participativo, la conservación del suelo, la diversificación agrícola y del maíz, ayuda a conservar las razas criollas de maíz y otras importantes plantas en la región.

Guatemala, país donde el maíz es el alimento básico, es conocido por la gran biodiversidad de su maíz. Los campos de maíz de la mayoría de los agricultores del altiplano son parte de sistemas agrícolas que incluyen la cría de animales (pollos, ovejas o ganado). Estos complejos sistemas de agrícolas diversifican la dieta y las fuentes de ingreso familiares.

Los agricultores tienen varios métodos de conservación del suelo que los ayudan a preservar la biodiversidad. También utilizan diversas gramíneas, árboles y otras plantas para ayudar a conservar el suelo y los campos.

La mayoría del maíz en la región se siembra en laderas empinadas. Los agricultores poseen muy poca tierra y la aprovechan hasta donde es posible para la producción de cultivos. Con las prácticas de conservación del suelo y de agua se pretende reducir la propensión a los derrumbes, disminuir la erosión mediante el mantillo, minimizar los efectos de la erosión y ayudar a estabilizar los materiales y los suelos desplazados por la erosión.

El proyecto Buena Milpa mejora variedades criollas de maíz, aumenta la productividad, y mejora la arquitectura de la planta y la calidad del grano y la semilla, con lo cual se reducen las pérdidas ocasionadas por los efectos del cambio climático y la disminución de las reservas de maíz, sobre todo durante los periodos de hambre estacional.

Muchos de los agricultores que participan en el proyecto pertenecen al grupo étnico de los Mayas, que históricamente ha sido marginado y excluido de los procesos del desarrollo. La estrategia de inclusión social fomenta la participación de los indígenas –mujeres, niños, gente joven y gente mayor– con objeto de beneficiar a todos los involucrados en los sistemas de producción de maíz.

Los nexos con otros actores promueven actividades para generar información que crea conciencia de las formas en que las personas son socialmente excluidas, y para comunicar y sensibilizar a los actores locales sobre la dinámica social que limita la inclusión.

 

  • Selecting landraces
  • Mexican delegation visit Guatemala
  • Evaluating Guatemalan landraces
  • Farmers support Buena Milpa project
  • Discussing blue maize
  • Assessing maice crop in Guatemala

instituciones patrocinadoras

  • Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala

  • Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional

coordinador principal

Bram Govaerts

Objetivos

Preservar los recursos naturales.

Formular estrategias de conservación del suelo y el agua para reducir la erosión y mantener el agua del suelo.

Entender la diversidad del maíz en el altiplano de Guatemala.

Diversificar el sistema teniendo en cuenta los diferentes tipos de fincas en la región.

Diseñar una estrategia de inclusión social.

Establecer bancos de semilla comunitarios que sean la base de la conservación de la biodiversidad y las actividades de mejoramiento participativo.

Fomentar la innovación y reducir la inseguridad alimentaria y la desnutrición.

Aumentar la sustentabilidad de los sistemas de producción de maíz en el altiplano.

Habilitar a los agricultores y capacitar a actores estratégicos vinculando la investigación con las necesidades de los agricultores y facilitando el intercambio de información.