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Un método de múltiples facetas, la clave para combatir eficazmente el gusano cogollero en África

May 3, 2017

NAIROBI, Kenia (28 de abril de 2017) – Para combatir la amenaza de la tenaz plaga del gusano cogollero para evitar problemas económicos a los pequeños agricultores del continente africano se requieren acciones rápidas y coordinadas, una campaña masiva de concientización, innovación científica y colaboración multi-institucional, afirmaron los científicos que asistieron a la Junta de Consulta de Colaboradores sobre el Gusano Cogollero celebrada en Nairobi esta semana.

El gusano cogollero, un reciente intruso en África que es muy común en el continente americano, ataca a más de 80 especies vegetales, entre ellas el maíz, producto alimentario básico en África subsahariana del cual dependen más de 200 millones de personas.

“Debemos reconocer el verdadero y aterrador peligro que representa el gusano cogollero para la seguridad alimentaria en África y hacerle frente con un programa de manejo integrado de plagas”, dijo B.M. Prasanna, director del Programa Global de Maíz del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y del Programa MAÍZ del CGIAR. “No podemos erradicar la plaga de África – puesto que llegó para quedarse −, pero podemos apoyar a los agricultores dándoles opciones para que protejan sus cultivos del gusano cogollero”.

La polilla del gusano cogollero puede depositar hasta 1,000 huevecillos a la vez y producir múltiples generaciones muy rápidamente en los ambientes tropicales.

Un estimado conservador indica que las pérdidas de maíz causadas por el gusano cogollero en África podrían costar al continente unos US $3,000 millones el próximo año, según Roger Day, coordinador sanitario y fitosanitario del Centro Internacional de Agricultura y Biociencias (CABI).

Map designed by Gerardo Mejia/CIMMYT
El gusano cogollero ha sido detectado en todos los países del sur de África, excepto Lesotho y los estados insulares, y en la mayoría de los países del sur de África como Kenia, Tanzania, Uganda, Rwanda, Etiopía y Burundi. Se ha detectado también en varios países de África occidental y central como Nigeria, Ghana, Benín, Togo, República Democrática del Congo y la nación isleña de Santo Tomé y Príncipe.

“No sabemos realmente hasta dónde puede llegar”, señala Joe DeVries, vicepresidente del programa de desarrollo e innovación de la Alianza por una Revolución Verde en África (AGRA). “El gusano cogollero es una plaga de reciente introducción en África e incluso los expertos desconocen el impacto que tendrá a largo plazo. Estamos de acuerdo en que es urgente formar grupos de protección vegetal a nivel nacional para que trabajen con los agricultores para controlar el nivel de daño en sus fincas. Sin embargo, a largo plazo, solo una iniciativa de colaboración verdadera entre organismos internacionales y nacionales puede dar una solución”.

Manejo integrado
“El primer paso para formular una estrategia de manejo integrado de plagas es sondear y monitorear los movimientos de la plaga, evaluar las pérdidas de rendimiento y compilar datos utilizando equipo de teledetección y a nivel de campo”, anunció Gabriel Rugalema, representante en Kenia de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas. “Los datos que se obtengan ayudarán a establecer normas gubernamentales uniformes en todo el continente para identificar y combatir la plaga”.

“Tenemos que actuar rápido, no nos podemos dar el lujo de esperar”, enfatizó Rugalema, y agregó que es esencial contar con financiamiento adecuado y adoptar un sistema regional para controlar el gusano cogollero.

El reto a futuro
Los científicos creen que el gusano cogollero pudo haberse propagado y proliferado en el continente debido a las temperaturas cálidas registradas en los últimos años. Sospechan que las plagas pudieron haber viajado desde América llevadas por corrientes oceánicas cálidas o algún otro medio de transporte.

Los científicos temen que el gusano cogollero continúe multiplicándose y se vuelva endémico en el continente. El profesor Kenneth Wilson de la Universidad Lancaster de Gran Bretaña, quien tiene vasta experiencia con el gusano cogollero africano, pronostica que la plaga podría propagarse al Medio Oriente y finalmente a Europa.

Se ha observado que esta plaga puede recorrer distancias de hasta 1,600 kilómetros en 30 horas, indican los expertos.

Aprender del Brasil
Los científicos mencionaron que Brasil, país tropical que también ha combatido el gusano cogollero, podría ser un referente para saber cómo manejar la plaga en África, que no tiene temperaturas frías que son la medida de control natural.

“Necesitamos generar y utilizar en poco tiempo híbridos resistentes a enfermedades y tolerantes a sequía adaptados a los ambientes de África que también sean resistentes al gusano cogollero”, dijo Prasanna. “Esto se puede lograr en un mediano plazo de cinco a seis años; mientras tanto, hay que hacer llegar otras opciones de manejo integrado de plagas a las comunidades agrícolas”.

Generar resiliencia
Pese a estos problemas, seguiremos creando resiliencia, aumentando la productividad agrícola y promoviendo la coordinación regional en materia de agricultura”, recalcó Candace Buzzard, subdirectora de misión de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) en Kenia y África oriental.

“La resiliencia es la capacidad de las comunidades, los países y los sistemas de responder a las crisis”, aclaró. “Esperamos que al crear más resiliencia dentro de todos los sistemas, que incluye dar alertas tempranas a los agricultores, podamos reducir los efectos de estos embates y estar más preparados en el futuro”.

A continuación, damos algunas ideas para crear resiliencia y combatir el gusano cogollero:
• Combinar herramientas de control biológico y cultural con el uso de bioplaguicidas.
• Generar resistencia en la planta huésped (convencional y transgénica).
• Utilizar químicos de bajo costo, ropa protectora y equipo de aspersión.
• Sembrar híbridos tolerantes al calor y la sequía, y resistentes a las plagas.
• Sembrar cultivos genéticamente modificados tolerantes al calor y la sequía, y resistentes a las plagas.
• Identificar insectos depredadores del gusano.
• Utilizar trampas de feromonas para atraer a las polillas a un sitio determinado y destruir sus huevecillos y larvas.
• Utilizar bioplaguicidas para que las aves y otros animales los distribuyan de manera natural.
• Crear una herramienta que permita al agricultor sacar las larvas de las plantas.
• Crear una eficiente red de comunicación sobre la plaga.

Para obtener más información y concertar entrevistas, póngase en contacto con
CIMMYT:
Brenda Wawa b.wawa@cgiar.org o +254 721 614 771. Twitter @bwawa_b. Skype: brenda.wawa1
Julie Mollins j.mollins@cgiar.org Twitter: @jmollins, Skype: juliemollins

AGRA:
Waiganjo Njoroge wnjoroge@agra.org o +254 723 857 270.Twitter: @waijungle. Skype: waiganjo.njoroge

FAO:
Rachel Nandelenga Rachel.Nandelenga@fao.org o +27 730511812. Twitter: @RNandelenga. Skype: Rachel.Nandelenga


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