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Australia financia proyecto internacional para contener la propagación del brusone o quemado del trigo

July 12, 2017

The grain in this blast-blighted wheat head has been turned to chaff (Photo: CKnight/ DGGW/ Cornell University)

El grano de esta espiga de trigo infectada con brusone se convirtió en paja. Foto: CKnight/ DGGW/Universidad de Cornell

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EL BATÁN, México (CIMMYT) — La urgente respuesta internacional al brusone del trigo, enfermedad fúngica poco conocida que apareció repentinamente en 2016 y arruinó los cultivos de trigo, recibe un gran impulso por parte del Centro Australiano de Investigación Agrícola Internacional (ACIAR) que financió el primer proyecto de investigación de cuatro años para mejorar variedades de trigo con resistencia al brusone.

Es probable que dentro de poco el patógeno causante del brusone ―que puede ser transportado por corrientes de aire o grano infectado― se propague al sur de Asia, región donde se siembra arroz-trigo en rotación en 13 millones de hectáreas y donde cerca de 1,000 millones de habitantes consumen trigo.

Como parte de la iniciativa coordinada por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo(CIMMYT) cuya sede se encuentra en México, investigadores de varias instituciones internacionales unirán esfuerzos para generar variedades de trigo de alto rendimiento con resistencia al brusone y así reducir el riesgo de sufrir pérdidas catastróficas.

“El objetivo de este proyecto de investigación consiste en identificar fuentes de resistencia, caracterizar genes de resistencia y crear marcadores de ADN para generar variedades resistentes con adaptación local y ponerlas al alcance de los productores”, señala Pawan Singh, jefe de patología de trigo del CIMMYT, organización cuyas líneas de mejoramiento son utilizadas por programas de investigación del sector público y compañías semilleras en más de 100 países. “Este trabajo es sumamente importante dada la probabilidad de que el brusone se propague y el hecho de que su virulencia es letal para las variedades de trigo en todo el mundo”.

Causado por Magnaporthe oryzae patotipo Triticum (MoT) y detectado por primera vez en Brasil en 1985, el brusone ha puesto en riesgo y dificultado la producción de trigo en el sur de Asia por décadas.

Los fungicidas ofrecen sólo control parcial, según N.C.D. Barma, director del Centro de Investigación de Trigo de Bangladesh (WRC). “En las condiciones correctas, el hongo se desarrolla a una velocidad impresionante, decolora, deforma y arruga el grano”, dijo Barma. “En aquel tiempo, los agricultores perdieron casi toda su cosecha”.

Expertos en trigo y funcionarios gubernamentales de Bangladesh, en colaboración con CIMMYT, hicieron sonar la alarma el año pasado cuando un sorpresivo brote de brusone infectó 15,000 hectáreas de trigo cerca de la frontera de ese país con la India.

Un conflicto evolutivo: La lucha de las plagas y los patógenos contra la humanidad por el control de los campos
“Con las altas temperaturas, los cultivos intensivos y el intercambio y comercialización de grano a nivel mundial, los productores de todo el mundo están padeciendo el surgimiento y propagación de cepas nuevas o modificadas de enfermedades letales para las plantas”, explica Singh, quien coordinará el nuevo proyecto.

“Los controles químicos son costosos y potencialmente dañinos para la salud humana y el medio ambiente y, por esa razón, fortificar cultivos como el trigo con resistencia propia es la mejor alternativa; sin embargo, la resistencia debe ser genéticamente compleja, es decir, debe combinar varios genes a fin de que resista nuevas mutaciones del patógeno al paso del tiempo”.

Como fuente de esos genes, los científicos utilizarán los “trigos sintéticos” generados mediante la cruza de líneas de trigo duro con pastos resistentes que formaron parte de la genealogía del cultivo hace unos 10,000 años.

Para poder utilizar los genes en líneas de trigo elite será necesario realizar estudios para entender las bases genéticas de la resistencia al brusone del trigo y descubrir los marcadores del ADN relacionados con la resistencia.

“La cepa del brusone en Bangladesh es mucho más agresiva que las cepas recolectadas los primeros días en que la enfermedad fue detectada en América del Sur, cuando se creía que se trataba de una rareza incapaz de causar grandes epifitias”, comenta Hans-Joachim Braun, director del Programa Global de Trigo del CIMMYT.

El proyecto beneficiará también a los mejoradores y productores de trigo al identificar genes nuevos de resistencia al brusone y generar información sobre las interacción del hospedero y el patógeno. Todas las líneas de trigo resistentes y los datos que se generen se pondrán a disposición de los programas fitotécnicos, los productores de semilla, los agricultores del sur de Asia y los países productores de trigo de todo el mundo, sin costo.

Entre los colaboradores clave del nuevo proyecto se encuentran organizaciones agrícolas de Bangladesh, como el Instituto de Investigación Agrícola de Bangladesh (BARI) por conducto de su WRC, y el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) de Bolivia que ayudarán con los experimentos en campo a gran escala para seleccionar líneas infectadas con brusone del trigo de manera artificial y natural. Otros colaboradores son organizaciones nacionales y provinciales de la India, Nepal y Pakistán, así como la Universidad Estatal de Kansas-Manhattan y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-ARS, Fort Detrick).

“Dada la evidente inestabilidad de los mercados mundiales de alimentos y el constante aumento de los riesgos que el brusone y el cambio climático representan para la productividad agrícola en el sur de Asia, tiene mucho sentido ayudar a los países a proteger su capacidad de satisfacer gran parte de su propia demanda nacional de este importante grano alimentario”, señala Eric Huttner, director del programa de investigación de ACIAR.

Con más de 160 millones de habitantes, Bangladesh es uno de los países más densamente poblados del mundo. El trigo es el segundo cultivo alimentario más importante de Bangladesh, después del arroz. Con una producción anual de alrededor de 1.35 millones de toneladas y consumo de 4.5 millones de toneladas, actualmente el país importa más de dos tercios de grano de trigo a un costo adicional de $0.7 billones de dólares.

El trabajo financiado por ACIAR es parte de una iniciativa internacional a gran escala que incluye la vigilancia y el diagnóstico del brusone, estudios de la genética y biología del patógeno, manejo integrado y sistemas de semilla, difusión de información sobre la enfermedad y capacitación para investigadores, extensionistas y agricultores.

“La magnitud del problema requiere más alianzas del tipo que CIMMYT mantiene y ACIAR patrocina. Las alianzas facilitan el intercambio de conocimientos y concentran los resultados de organizaciones diversas y complementarias de todas las regiones”, agrega Huttner.

Si necesita más información o quiere hacer una entrevista, diríjase a
Mike Listman
Oficial de Comunicaciones
Programa TRIGO del CGIAR
Correo electrónico: m.listman@cgiar.org
Tel (oficina): +52 (55) 5804 7537
Celular: +52 (1595) 114 9743


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