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MAÍZ y TRIGO: preparando motores para impulsar a la agricultura

January 31, 2012

El 16 de enero de 2012, 300 investigadores, formuladores de políticas, especialistas industriales y representantes de organismos no gubernamentales provenientes de 36 naciones se reunieron en la ciudad de México con el fin de participar en las reuniones de los proyectos MAÍZ y TRIGO del Programa de Investigación del CGIAR (CRP, siglas en inglés). Al iniciar el evento, el Dr. Pedro Brajcich Gallegos, en representación de INIFAP y SAGARPA, y del Gobierno de México, resaltó la importancia de estos dos proyectos, en vista del incremento en la frecuencia con que se presentan eventos climáticos extremos. México se encuentra entre los países más afectados por estos eventos y el Dr. Brajcich afirmó el apoyo del Gobierno a lograr las metas establecidas en estas dos iniciativas.

Se espera que el proyecto TRIGO, liderado por el CIMMYT y el ICARDA, produzca trigo suficiente para alimentar a 56 millones de consumidores más para el 2020, y a 397 millones más para el 2030. Por su parte, el proyecto MAÍZ, liderado por el CIMMYT y el IITA, tiene como meta producir suficiente maíz para alimentar a 135 millones de consumidores más para el 2020, y a 600 millones más para el 2030. Estas metas son particularmente relevantes dadas las recientes predicciones de un informe emitido por la ONU, que estima que la población mundial alcanzará 10 mil millones en el 2080.

El Director General del CIMMYT, Dr. Thomas Lumpkin, hizo una presentación conjunta con la señora Molly Jahn, profesora del Departamento de Agronomía y Genética del Centro de Sustentabilidad y el Medio Ambiente Mundial de la Universidad de Wisconsin en Madison. “Esta reunión es de importancia histórica, pues estos dos proyectos del CRP son un importante hito de la investigación agrícola y en todo el mundo hay gente que está pendiente de los resultados que logren”, dijo.

En representación de la Fundación Bill & Melinda Gates, el Dr. David Bergvinson, Director de Programas de Desarrollo Agrícola, ofreció una ponencia sobre la creciente necesidad de aplicar métodos holísticos basados en sistemas para abordar las demandas que planteará la seguridad alimentaria en el futuro. Según dijo, “nunca tantos han dependido de tan pocos para obtener sus alimentos” y enseguida señaló la necesidad de que los gobiernos y los organismos de asistencia inviertan más en esta labor. “Todos estamos aquí para sacar a los pequeños productores de la pobreza, y la agricultura es el motor que nos permitirá lograr este objetivo”.

La Dra. Marianne Bänziger, Subdirectora General del CIMMYT para la Investigación y la Colaboración, instó a los investigadores a que se centren en producir resultados para los agricultores más pobres del mundo. “La productividad no se basa solo en los rendimientos, sino también en lo que está sucediendo en los campos de los agricultores”, dijo. Asimismo, advirtió que los disturbios provocados por la falta de alimentos en 2008 y 2010 se repetirán y que la comunidad científica internacional y los formuladores de políticas son los responsables de controlar los incrementos de los precios de los alimentos y mejorar los medios de vida de los productores agrícolas.

En los cuatro días siguientes, los participantes en el evento asistieron a las presentaciones y formaron grupos de enfoque y discusión con el fin de identificar las prioridades de la investigación y coordinar los trabajos que harán en el futuro, entre ellos mismos y con los productores. Según lo expresó la productora de semilla, Sra. María E. Rivas Dávila, “siento que tengo un papel que jugar en estos proyectos porque en ellos estamos pensando todos, desde investigadores hasta productores, así que yo estoy en medio de esto”.

Dado que provenían de diversas instituciones, los participantes tenían muchas experiencias distintas que compartir. “Tengo la intención de aportar mi experiencia, pero también de reunir información, ya que aún no hemos llegado al final del camino”, dijo el agrónomo y productor argentino, señor Roberto Peiretti. “Siempre hay muchas oportunidades de aprender más y más, y yo sabía que esta reunión iba contar con una amplia participación mundial, así que me dio muchísimo gusto recibir la invitación”.

La sesión de clausura el viernes 20 de enero, fue presidida por el Dr. Salvador Fernández Rivera, Coordinador de Investigación, Innovación y Vinculación del Instituto Nacional de Investigación Forestal, Agrícola y Pecuaria (INIFAP). Durante la sesión, intercambiaron impresiones y sugerencias los representantes de entidades colaboradoras que son muy diversas, tanto geográfica como institucionalmente. El mejorador de maíz Sr. James Gethi, del Instituto de Investigación Agrícola de Kenia (KARI) comentó que el tipo de planeación que se hizo fue esencial para lograr un mejor impacto y mayor sinergia. “Todos venimos aquí para lograr un mejor impacto en el bienestar de los pequeños productores. Los brillantes cerebros reunidos en este lugar se centraron en cómo lograr este objetivo”. Asimismo, instó a las organizaciones nacionales, centros internacionales, empresas productoras de semilla y otros actores a compartir la información y los conocimientos.

La Sra. Marilia Nutti, coordinadora de biofortificación de la Empresa de Investigación Agrícola del Brasil (EMBRAPA) señaló que el único camino a seguir es el trabajo en equipo. “Tenemos que trabajar con el sector privado para acelerar los avances y con la comunidad internacional para crear tecnologías sustentables”.

El Sr. Kingstone Mashingaidze, especialista de maíz del Consejo de Investigación Agrícola de la República Sudafricana, advirtió que los colaboradores no deberían quedar excluidos de la tarea de dominar y utilizar las herramientas moleculares. “No creo que el CIMMYT pueda darse el lujo de aplicar, solo y por su cuenta, las tecnologías de la fitogenética molecular. Para los programas nacionales, el reto es que si queremos continuar siendo útiles, tenemos que cambiar nuestra forma de trabajar”.

Después de una semana agitada, pero interesante, de reuniones, los participantes estuvieron de acuerdo en que los proyectos MAÍZ y TRIGO representan una oportunidad para que todos dejen a un lado su usual manera de hacer las cosas y tomar acciones audaces e inteligentes orientadas a vigorizar la agricultura y enfrentar los desafíos planteados por la seguridad alimentaria mundial.

Deseamos expresar nuestro reconocimiento a Laura Ruiz y el equipo de logística por las largas horas y las noches que pasaron en vela con el fin de hacer de este evento todo un éxito.