La certificación de semilla, esencial para producir semilla de calidad

June 26, 2017
A new variety in the market must have significant value to the farmer, such as higher tolerance to stresses, or added nutritional value. Photo: K. Kaimenyi/CIMMYT

Una variedad nueva en el mercado debe tener características de valor significativo para el agricultor, como mayor tolerancia a factores adversos o mayor valor nutricional Foto: K. Kaimenyi/CIMMYT

NAIROBI, Kenia (CIMMYT) – Por más de 50 años, el CIMMYT ha liderado la investigación y la generación de semilla mejorada de calidad que ayude a los agricultores a mitigar los efectos del cambio climático y que, al mismo tiempo, mejore sus medios de vida.

Cada variedad nueva que se libera está diseñada para satisfacer las necesidades y preferencias del agricultor, es decir, que tiene características útiles como resistencia a plagas y enfermedades, tolerancia a la sequía y al calor, y eficiencia en el uso del agua y los nutrientes. Con semilla de maíz mejorado, los agricultores no solo se benefician de su mayor tolerancia a factores adversos, sino que también obtienen mayores rendimientos, mayor valor nutricional y mejores ingresos por la venta de grano.

Para asegurar que se mantengan los estándares de calidad, el CIMMYT apoya a colaboradores como las instituciones nacionales de investigación agrícola y los productores de semilla, para que adquieran y produzcan semilla pura de generación temprana que es ensayada por las entidades nacionales de aseguramiento y certificación de calidad antes de ser certificada y liberada.

Proceso de certificación de semilla
La certificación de semilla es un proceso riguroso de ensayo de variedades nuevas de maíz antes de ponerlas a disposición de los agricultores. Este proceso suele ser largo y consiste en los tres pasos siguientes.

El primer paso —en el que se estudia el valor de su cultivo y uso, y en algunos países, como parte de ensayos nacionales de comportamiento— consiste en comparar las características de la variedad nueva con otras que ya están en el mercado, a fin de establecer su valor. Para que una variedad nueva ingrese en el mercado, debe tener valor significativo para el agricultor, como mayor tolerancia a factores adversos o valor nutricional agregado. La variedad es registrada al final del proceso de evaluación, que tarda de dos a tres años.

Luego se realiza una prueba de distinción, uniformidad y estabilidad (DUE) en una muestra semilla para asegurar que es única y uniforme y que no se deteriorará al paso del tiempo después de ser liberada. Esta prueba también ayuda a determinar si otra variedad idéntica ya está registrada, para evitar conflicto entre las compañías que son responsables de comercializar la variedad. Las características que se utilizan para comparar estos materiales son generadas por los mejoradores, y ayudan a distinguir las diferentes variedades. El tiempo que tarda la prueba DUE varía según el país, pero en promedio dura dos ciclos de cultivo como mínimo, es decir, cerca de dos años en la mayoría de los países, y un año en otros.

Por último, el gobierno da su aprobación para que la variedad sea liberada y comercializada. En algunos países, como Tanzania, hay una clasificación adicional para la semilla, conocida como semilla de calidad declarada, que es semilla certificada que ha pasado por menos pasos de certificación. Esta semilla es considerada de menor calidad que la semilla certificada normal y, por tanto, es más barata. La certificación de semilla protege a los agricultores de comerciantes sin escrúpulos que de otra manera les venderían semilla de baja calidad o grano empaquetado como semilla.

La certificación y comercialización de semilla puede tardar de 6 a 11 años, dependiendo de la eficiencia del sistema del país. Este proceso prolongado y costoso a veces crea rezagos y demora la liberación y comercialización de nuevas variedades. Por esta razón, algunas compañías semilleras prefieren no producir variedades nuevas, y optan por seguir produciendo variedades probadas y redituables, aunque sean viejas. Comercializar una nueva variedad implica hacer una enorme inversión en términos de costos, conocimientos, promoción y mano de obra; por esa razón, cuanto más prolongado es el proceso de certificación, mayores son los costos de la compañía. Los agricultores, por su parte, siguen comprando las variedades que siempre están disponibles y esto mantiene la demanda de las mismas.

Es poco probable que las compañías semilleras remplacen una variedad antigua por una mejorada, ya que se trata de tomar una decisión de negocios basada, en primer lugar, en las ganancias. En algunos casos, hacer a un lado una variedad popular para promover una nueva podría poner en riesgo las ventas y el reconocimiento de la marca de la compañía y llevarla a la quiebra. Esta es la razón por la que variedades antiguas como Matuba en Mozambique, SC513 en Zimbabwe y H614 D en Kenia siguen siendo populares, pese a que han estado en el mercado desde hace décadas.

El hecho de que semilla antigua es la que predomina en el mercado es la causa de que tanto los agricultores como las compañías semilleras no aprovechen los beneficios y las ganancias que podrían obtener con semilla nueva de mayor rendimiento. Es posible aplicar varias estrategias para retirar las variedades de maíz antiguas y crear demanda de las variedades mejoradas nuevas, incluyendo hacer demostraciones de variedades antiguas y nuevas unas junto a otras en zonas donde existen mercados de interés. De esta manera, los agricultores mismos son los que impulsan el proceso y comienzan a cambiar sus variedades por variedades nuevas.

Las empresas semilleras hacen énfasis en una característica específica de la variedad que beneficiará a los agricultores. Por ejemplo, es más probable que los agricultores de una zona propensa a la necrosis letal del maíz (MLN) adopten una variedad resistente a la misma y, al paso del tiempo, hagan un cambio permanente, una vez que comprueben que esa característica es real.

Las políticas gubernamentales también pueden fomentar que se retiren las variedades antiguas del mercado, por ejemplo mediante subsidios para producir semilla, con la condición de que solo se incluyan materiales nuevos. El CIMMYT, mediante sus diversos proyectos, proporciona subvenciones competitivas solo a compañías que producen semilla mejorada de maíz. Una opción extrema y probablemente perjudicial sería recortar el financiamiento y otros tipos de apoyo a las compañías semilleras que se rehúsen a retirar las variedades antiguas.

Acerca de DTMASS
El proyecto Distribución de Semilla de Maíz Tolerante a la Sequía (DTMASS) trabaja en seis países de África oriental y austral; su objetivo es producir y distribuir variedades de maíz de alto rendimiento, tolerante a la sequía y resiliente a otros factores adversos para los pequeños productores. DTMASS utiliza estrategias innovadoras y generadoras de impactos para promover el uso y adopción de estas variedades mejoradas, así como intercambiar información agronómica y de otro tipo directamente con los agricultores para mejorar las prácticas agronómicas.

Coordinado por el CIMMYT y financiado por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), DTMASS es implementado mediante alianzas estratégicas con los sistemas nacionales de investigación agrícola, y productores de semilla de los sectores público y privado.


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