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La carrera para lograr alimentar el mundo para 2050: implicaciones para la investigación agrícola internacional

June 29, 2015

 

Phil Pardey habla de las tendencias mundiales de la seguridad alimentaria, la pobreza, el cambio climático y la escasez de recursos. Foto: CIMMYT

Phil Pardey habla de las tendencias mundiales de la seguridad alimentaria, la pobreza, el cambio climático y la escasez de recursos.
Foto: CIMMYT

La buena noticia es que, para 2050, el crecimiento de la población mundial se reducirá a la mitad, o menos, del 1.7% anual registrado en la última mitad del siglo 20, lo cual nos da una pequeña esperanza de que la humanidad llegará a alimentarse de forma sustentable. Más preocupante es que, en muchas partes del mundo, el crecimiento de la productividad agrícola está disminuyendo, a menudo debido a que se está invirtiendo menos en la investigación orientada a incrementar la productividad agrícola y también a causa de la indiferencia política. ¿Cuál de estas dos tendencias predominará finalmente?

En un intento por responder a esta pregunta crucial y dilucidar sus causas, Philip G. Pardey, profesor de políticas de ciencia y tecnología en la Universidad de Minnesota, se dirigió a una reunión de científicos del CIMMYT celebrada en México el 15 de junio pasado. En su presentación dio algunas evidencias y conclusiones que aparecieron en dos publicaciones científicas recientes sobre el desarrollo y la aplicación de un nuevo modelo denominado “Perspectivas de la agricultura internacional” que presenta proyecciones del consumo y la producción agrícolas a nivel mundial hasta 2050.

Hablando de las tendencias en Estados Unidos a lo largo del siglo 20, Pardey dijo que la productividad agrícola de ese país creció rápidamente hasta 1990, pero que después la tasa de crecimiento se redujo a menos de la mitad. “Los datos desde 1910 muestran una tendencia curvilínea que incluye un gran incremento de la productividad en las décadas de 1950 a 1970,” explicó. “Este incremento en Estados Unidos ilustra un fenómeno más general que ha sucedido una sola vez en muchas economías agrícolas del mundo, es decir, la adopción generalizada de productos agroquímicos, semillas mejoradas, fertilizantes y otros insumos modernos, así como la migración masiva de la mano de obra fuera del sector”. Según dijo, esto implica que es necesario enfatizar el crecimiento sustentable de la productividad agrícola y dar mayor atención a la investigación orientada a mantener los incrementos de la productividad logrados en el pasado.

Participantes de la Semana de la Ciencia escuchan la presentación sobre las perspectivas de la agricultura internacional. A la izquierda, tuits en vivo del Dr. Martin Kropff. Foto: CIMMYT

Participantes de la Semana de la Ciencia escuchan la presentación sobre las perspectivas de la agricultura internacional. A la izquierda, tuits en vivo del Dr. Martin Kropff. Foto: CIMMYT

Pardey llegó también a otras conclusiones, como son:

  • Pensar a largo plazo, porque son necesarias décadas para pasar de una idea a una tecnología agrícola comercializada.
  • La economía política básica está dirigiendo las inversiones hacia otras áreas y no hacia la productividad agrícola.
  • La población y la demografía son los principales determinantes del consumo de productos agrícolas.
  • Es posible que una mayor demanda de biocombustibles no tenga un efecto tan drástico en los futuros relacionados con los alimentos como algunos piensan.
  • La extensión de tierras cultivables parece ser más que suficiente para sostener el crecimiento proyectado de la producción de alimentos.

En cuanto al consumo, el modelo incluyó el consumo de biocombustibles y de alimentos humano y animal, al considerar los cambios en el crecimiento poblacional, los ingresos per cápita y la demografía —sobre todo el envejecimiento de la población de nuestro planeta. “Pensamos que los ingresos medios per cápita a nivel mundial en 2050 estarán al nivel de los países más prósperos en 2000, pero que estarán ampliamente distribuidos en todas las regiones del mundo”, dijo Pardey.

“La cantidad de gente que vive en la pobreza se reducirá, pero subsistirán grandes poblaciones de pobres en el Sur de Asia y en África subsahariana”. Asimismo, observó que la mayor expectativa de vida y el mayor número de ancianos en países como China reducirán la demanda de calorías y cambiarán la estructura de las dietas.

Entre los principales factores que se utilizaron para proyectar la producción, se incluyen la tasa de crecimiento de los rendimientos en distintas regiones del mundo, la localización y disponibilidad de tierras cultivables y su idoneidad agro-ecológica para la siembra de cultivos específicos. “En Estados Unidos, el cultivo de maíz ‘promedio’ se ha desplazado 279 km hacia el norte y 342 km hacia el oeste desde 1910”, comentó Pardey. “Entre 16 y 21% del crecimiento de la producción de maíz estadounidense se puede atribuir a este desplazamiento”.

 


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