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Integración de los asuntos de género en los CRP TRIGO y MAÍZ: un gran avance

January 21, 2013

Atender el asunto de la disparidad de género entre agricultores y agricultoras en el mundo en desarrollo representa un potencial de desarrollo en sí mismo. En el informe El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2011 de la FAO se estima que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos de producción que tienen los hombres, éstas lograrían aumentar el rendimiento de sus cultivos en 20-30%. Según cifras de la FAO, con solo esto, la producción agrícola total en los países en desarrollo aumentaría entre 2.5-4 %, lo cual, a la vez, ayudaría a disminuir el número de personas que padecen hambre en el mundo entre 12-17% o 100-150 millones.

Los 16 programas de investigación del CGIAR (CRP) están elaborando estrategias para integrar los asuntos de género en sus agendas de trabajo. TRIGO y MAÍZ son de los primeros CRP que hacen una revisión de estos asuntos dentro de sus actividades, y para definir cómo implementar auditorías de género realizaron un taller trabajo el 10 y 11 de diciembre de 2012. El evento fue facilitado por los especialistas en género Chris Hunter y Katrine Danielsen, ambos del Instituto Tropical Royal (KIT), un colaborador de MAÍZ y TRIGO con sede en Ámsterdam, Países Bajos.

“Una auditoría de género es una evaluación que hace una organización para identificar cómo están abordando los asuntos de género en sus programas y en su organización. Esto significa que hacen sus evaluaciones tomando como base algunos estándares”, explica Chris Hunter, Asesor Sénior de Desarrollo Social e Igualdad de Género. “A la fecha, muchas organizaciones, como el CIMMYT, no tienen políticas de género y en las auditorías de desempeño las evaluaciones se hacen utilizando algún ejemplo modelo, lo que significa que lo que estamos haciendo debe ser positivo, para los hombres y para las mujeres.”

La primera vez que se propuso la integración de los asuntos de género en las agendas de trabajo fue durante la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Beijing en 1995. En dicho evento se reconoció que agregar unas cuantas minucias que ayudaran a la mujer no estaba funcionando. “En la siguiente conferencia (Beijing +5), fue evidente que las cosas no habían cambiado mucho, por lo que las auditorías de género eran, en parte, una respuesta a esta situación; tiene que ver con lo hemos estado haciendo y con identificar dónde nos estamos atorando”, explica Hunter.

Cómo se hace una auditoría de género

Normalmente incluye encuestas y discusiones de grupos en las que participan organizaciones y colaboradores, y aquellos que están “observando lo que la organización hace”. En el caso de MAÍZ Y TRIGO, esto les dará una base para evaluar sus progresos en la integración del género en sus actividades y les ayudará a sentar prioridades. “Realmente queremos trabajar en estrecha colaboración con CIMMYT, ICARDA e IITA para institucionalizar la conciencia sobre los asuntos de género dentro de los CRP y coadyuvar así al empoderamiento de las mujeres, tanto de las agricultoras como de aquellas que trabajan en las cadenas de valor de maíz y de trigo”, enfatiza Dave Watson, gerente del CRP MAÍZ. “La participación de todos es valiosa para reforzar o hacer cambios en las relaciones de género. Por ahora, si no tomamos en cuenta las realidades del género, podríamos causar daños y nuestros resultados no serían buenos”, añade. “La meta final es lograr que nuestros programas de investigación pongan más atención en lograr un cambio y atiendan las causas y las consecuencias de la desigualdad de género, con base en los resultados del trabajo del Instituto Tropical Royal.”

Atender los asuntos de desigualdad de género es una tarea ardua y se necesitan muchísimos recursos. “Una de las áreas que Chris y Katrine enfatizaron en nuestra reunión inicial sobre la auditoría de género, es que para lograr la equidad de géneros en el desarrollo, en nuestro trabajo tenemos que considerar temas como la toma de decisiones participativa y la transparencia en el diseño de proyectos, además de lo que se requiera para lograr que los productos de nuestra investigación sean adoptados de manera equitativa en cuanto al género”, dice Jenny Nelson, participante en el taller y gerente de programa del Programa Global de Trigo. “Este es un cambio importante, quizá hasta revolucionario, en la forma en que ha funcionado la agricultura para el desarrollo.”

Ahora Hunter y Danielsen evaluarán la forma en que se abordan los asuntos de género en todos los componentes de los CRP y de qué manera puede reforzarse esta tarea. La auditoría de género se llevará a cabo entre enero y mayo de 2013 e incluirá una evaluación de los conocimientos sobre el tema, actitudes y percepción de los empleados y los supervisores de investigación de los principales centros y colaboradores clave. Los resultados de las evaluaciones se traducirán en un plan de acción.