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¿Causarán las vacas el próximo auge en el desarrollo de los pequeños agricultores africanos?

September 7, 2016

HARARE, Zimbabwe- Los pequeños productores agropecuarios están empezando a poner de cabeza todas las ideas acerca de la industria nacional. Aunque el 80% del ganado en Zimbabwe pertenece a pequeños productores, éstos no suelen tener la capacidad, el conocimiento y el acceso a los mercados para poder comercializar los productos ganaderos y aumentar de manera significativa suscowstory ingresos.

La producción de lácteos y de carne tiene un importante papel económico y nutricional en la vida de numerosas familias campesinas de Zimbabwe. Sin embargo, tradicionalmente, la cría de ganado ha resultado costosa, porque el ganado ocupa mucho espacio y hay que invertir mucho dinero para alimentarlo y darle los cuidados que necesita; en consecuencia, los agricultores raramente obtienen ganancias significativas de lo que invierten en el ganado, y mucho menos pueden competir con los grandes ganaderos del país.

Los ganaderos de pequeña escala de Zimbabwe tienen que hacer frente a un gran número de problemas, pero el principal de ellos es la falta de alimentos suplementarios adecuados para su ganado, sobre todo durante los meses invernales cuando los pastizales están secos. En consecuencia, la productividad de los animales suele ser muy baja, y los ganaderos no tienen la posibilidad de aumentar sus ingresos con la producción de carne y lácteos.

Además, el crecimiento de la población humana asociada con la expansión en las tierras de cultivo continúa poniendo presión en los pastizales, cuya calidad y superficie continúan reduciéndose, lo cual significa que no son suficientes para alimentar el ganado a lo largo del año. Por esta razón, y por la pérdida de los recursos naturales, es cada vez más difícil que los sistemas agrícolas produzcan suficiente alimento y provean ingresos a los agricultores.

En la Provincia de Mashonaland Oriental, de clima subhúmedo, grupos de agricultores innovadores, agentes de extensión y expertos en integración agro-ganadera están logrando que la ganadería sea sostenible y lucrativa para más de 5,000 agricultores, cuyas ganancias ya están empezando a aumentar —a veces hasta en 70%— gracias a nuevas iniciativas coordinadas por el Instituto Internacional de Investigación Pecuaria (ILRI) en colaboración con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y otros colaboradores. El objetivo de esta iniciativa consiste en integrar tecnologías agrícolas y ganaderas con énfasis en la alimentación humana, la alimentación animal y el suelo.

 

Joyce Chigama, working in her mucuna field, feeds her six livestock on legume diets. Her animals gained an average of nearly one kilogram (kg) per day for 60 days, allowing her to later sell five of these livestock for USD 3,000. Photo: Johnson Siamachira/CIMMYT.

Joyce Chigama, aquí trabajando en su sembradío de mucuna, alimenta a sus seis animales con leguminosas. En promedio, sus animales engordaron casi un kilogramo por día durante 60 días, y esto le permitió vender cinco de esos animales en US $3,000. Foto: Johnson Siamachira/CIMMYT.

En conjunto, este consorcio está trabajando con los pequeños productores para introducir leguminosas forrajeras, como la mucuna y el frijol jacinto, utilizando las prácticas de intensificación sostenible de la agricultura de conservación.

Con este sistema, la productividad del maíz para la seguridad alimentaria mejora con la rotación de forrajes y leguminosas bajo agricultura de conservación, y el ganado se beneficia porque come una mayor cantidad de biomasa y alimentos suplementarios a base de leguminosas forrajeras que se pueden almacenar.

Mantener en existencia suficiente alimento para el ganado es fundamental para los pequeños productores de las zonas rurales de Zimbabwe. La mayoría de ellos no disponen de recursos para comprar alimentos suplementarios comerciales, sobre todo durante la larga y seca temporada de invierno cuando el ganado suele quedarse sin pastura. Antes tampoco sabían cómo preparar alimentos suplementarios de bajo costo a partir de sus propios cultivos. Ahora, gracias a este agronegocio, los agricultores han aprendido a producir forrajes en sus fincas.

La agricultura de conservación es un sistema de producción que se basa en los principios de labranza mínima, cobertura permanente del suelo y diversificación mediante el cultivo intercalado o la rotación de maíz con otros cultivos. Los beneficios inmediatos de la agricultura de conservación son ahorros en mano de obra y costos, mejoras en la estructura y la fertilidad del suelo, mayor filtración y retención de agua, y menos erosión y escurrimiento de agua, todo lo cual contribuye a la adaptación del sistema a los efectos negativos de la variabilidad y los cambios del clima. Gracias a las mejoras en el manejo y al uso de las prácticas de la agricultura de conservación, los rendimientos de maíz aumentaron del promedio local de 0.8 toneladas por hectárea a más de 2.5 toneladas por hectárea, dependiendo de la lluvia y del estado de la fertilidad del suelo al inicio del ciclo.

La mucuna (también conocida como frijol terciopelo) está bien adaptada a las condiciones climáticas de Zimbabwe y puede seguir creciendo durante cuatro a seis meses con una precipitación anual de 300 mm. La siembra de este cultivo de cobertura es una práctica agroecológica que ayuda a los agricultores a resolver muchos problemas, como el limitado acceso a insumos, la erosión del suelo y la vulnerabilidad ante el cambio climático.

Ben Makono (left) has fed his cattle a legume-based diet and seen their selling price rise by an average of USD 200 per cow. Photo: Johnson Siamachira/CIMMYT.

Ben Makono (izquierda) alimenta a su ganado con leguminosas, con lo cual su precio ha aumentado en un promedio de US $200 por vaca. Foto: Johnson Siamachira/CIMMYT.

Además, la gran cantidad de biomasa de la mucuna también suprime las malezas y, por tanto, los agricultores no tienen que invertir tiempo en desyerbar. La mucuna también mejora el suelo porque fija hasta 170 kilogramos de nitrógeno por hectárea y con sus residuos se producen hasta 200 kilogramos de nitrógeno. Asimismo, la biomasa producida controla de manera eficaz la erosión eólica e hídrica.

Bajo los sistemas de agricultura de conservación que se emplean en Zimbabwe, los animales se utilizan para la labranza reducida, en la que un animal jala una sembradora directa o un arado en los sistemas de producción de cereales y leguminosas. El estiércol también se utiliza como fertilizante. A su vez, el ganado se beneficia del sistema y su peso aumenta porque consume alimentos suplementarios preparados con mucuna y se alimenta de los rastrojos.

Desde 2012, los pequeños productores han recibido capacitación y asistencia técnica para adoptar mejores prácticas agrícolas y ganaderas para la cría, la salud y la nutrición del ganado, la producción de forrajes y el manejo de hatos. Por ejemplo, los agricultores aprendieron a preparar raciones de alimentos nutritivos para su ganado utilizando recursos locales disponibles como la melaza y el rastrojo del maíz. Como resultado de estas aptitudes recién adquiridas, los agricultores han podido adaptarse mejor a la intensa sequía que actualmente afecta gran parte del sur de África.

Como parte del reforzamiento de la plataforma del proyecto formada por múltiples actores, recientemente se llevó a cabo un taller en la oficina regional del CIMMYT en el sur de África, en Harare, Zimbabwe. Asistieron al taller 40 participantes, incluyendo agricultores y personal de organizaciones no gubernamentales, del gobierno y del sector privado. El taller se realizó con el propósito de buscar la mejor forma de integrar la agricultura y la ganadería promoviendo acuerdos agrocomerciales entre el sector privado y los agricultores. Los agricultores cerraron un trato con Capstone Seed Company mediante el cual éstos le surtirán semilla de frijol jacinto. Esto significa que los agricultores tendrán un mercado seguro para su semilla de frijol jacinto.

Asimismo, la Makera Cattle Company ofreció a los agricultores la oportunidad de mejorar la raza de su ganado local cruzándolo con ejemplares de pedigrí. Aceptaron proporcionar toros de reproducción a los agricultores interesados bajo un esquema de préstamo.

Theresa Gandazha is a smallholder dairy farmer whose first cow produced about 12 liters of milk per dayThe high cost of feed resulted in her barely breaking even when she sold the milk she produced. However, after adopting a legume-based diet for her cow, she has witnessed a dramatic increase in her income due to significantly reduced feed costs. The cow’s milk has increased its yield to 16 liters per day, earning Gandazha nearly USD 130 per month. Photo: Lovemore Gwiriri/ILRI

Theresa Gandazha es una pequeña productora de lácteos cuya primera vaca producía cerca de 12 litros de leche diarios. Después de que empezó a alimentar a su vaca con leguminosas, observó un notable incremento en sus ingresos gracias a que los costos de alimentación se redujeron considerablemente. La producción lechera de su vaca ha aumentado a 16 litros diarios, con lo cual Gandazha gana cerca de US $130 al mes. Foto: Lovemore Gwiriri/ILRI

Gracias a la difusión de este proyecto agro-ganadero, los agricultores zimbabwenses ahora pueden aprovechar nuevas oportunidades de mercado y mejorar sus ingresos al aumentar la productividad agrícola y ganadera a una tasa sostenible y accesible.

Gracias a su enfoque comercial, el proyecto del CIMMYT asegura la sostenibilidad a largo plazo del impresionante aumento de ingresos y otros beneficios que los agricultores ya están obteniendo. Si bien ayudar a que los agricultores aumenten la productividad de sus parcelas y mejoren sus condiciones de vida es un importante primer paso, el proyecto tiene también que asegurarse de que sus beneficiarios tengan acceso a mercados confiables.

El proyecto del CIMMYT Integración de la Agricultura y la Ganadería para Mejorar la Seguridad Alimentaria en las Zonas Rurales de Zimbabwe (ZimCLIFs) está trabajando con más de 5,000 pequeños productores para introducir la producción de forrajes. ZimCLIFs es financiado por el Centro Australiano de Investigación Agrícola Internacional (ACIAR) e implementado por el Instituto Internacional de Investigación Pecuaria (ILRI) como institución líder, en colaboración con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), el Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para las Zonas Tropicales Semiáridas (ICRISAT), la Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Mancomunidad de Australia (CSIRO) Ecosystem Sciences, la Universidad de Queensland, la Organización de Desarrollo de Tecnologías Comunitarias (CTDO), Cluster Agricultural Development Services (CADS) y el gobierno de Zimbabwe. Su objetivo es fortalecer las sinergias que ofrecen los sistemas agro-ganaderos integrados.

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