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El Programa de Maíz y el maíz transgénico

Prosigue la controversia con respecto al maíz transgénico (u organismos genéticamente modificados). Por ser México el centro de origen del maíz, las autoridades no permiten el cultivo de maíz transgénico, dados los posibles efectos en la biodiversidad de este cereal. La respuesta del CIMMYT a este asunto debe ser muy cuidadosa y sustentada en resultados científicos, ya que algunas de las preguntas relativas al maíz transgénico no tienen aún respuestas satisfactorias. En ese sentido:

1. Reconocemos el valor y los beneficios potenciales del maíz genéticamente modificado para la gente y el ambiente. Sin embargo, creemos que cualesquiera decisiones acerca del maíz transgénico en un país corresponden únicamente a dicho país. El CIMMYT puede trabajar con países que opten por utilizar la tecnología, proporcionándoles capacitación e información científica e información acerca de políticas y procedimientos sobre la propiedad intelectual y la bioseguridad.

2. Se requiere más investigación sobre las consecuencias genéticas de los transgenes en la diversidad del maíz, especialmente en temas relativos a la expresión, adaptación y presión de selección.

3. Para asegurar que el público confíe en los estudios sobre bioseguridad y diversidad y que los acepte, respecto al maíz genéticamente modificado, recomendamos que tales estudios sean efectuados por o en colaboración con acreditadas instituciones públicas.

4. Dado que México es el centro de origen del maíz y que la semilla procedente de empresas privadas podría contener transgenes, el CIMMYT no sembrará materiales de estas empresas en sus estaciones experimentales en México ni distribuirá semilla en nuestros ensayos para que se utilice como testigo.

5. Se puede utilizar germoplasma procedente del sector privado en localidades ubicadas en las regiones de trabajo del CIMMYT, si se hace cuidadosamente y sólo en caso necesario. En los ensayos del CIMMYT distribuidos en África, América del Sur y Asia, que no se siembren en México, se pueden incluir híbridos del sector privado como testigos, siempre y cuando la empresa emita una declaración por escrito en la que conste que los híbridos no contienen transgenes, hasta les sea posible saberlo. Si la empresa no puede proporcionar dicha declaración y los científicos del CIMMYT tienen que utilizar un híbrido del sector privado, deberán antes justificar ante el Director del Programa de Maíz la necesidad de utilizarlo y solicitar que un servicio independiente recomendado por el Centro de Biotecnología Aplicada de la institución lo analice y certifique que el germoplasma no contiene transgenes.

6. Respecto al germoplasma que se mantiene en custodia o que se planea incorporar a las colecciones del banco de germoplasma de maíz del CIMMYT, se deberán tomar las siguientes medidas:

  • Antes de introducir semilla nueva en el banco de genes en calidad de materiales designados, se deberán realizar pruebas para detectar la presencia de transgenes utilizando el equipo y las herramientas existentes.

  • Se sembrará una parcela de cinco metros de ancho de maíz no modificado genéticamente en torno a los bloques de regeneración de germoplasma, a fin de atrapar el polen de materiales que no procedan del banco de germoplasma.

  • Todas las regeneraciones serán efectuadas mediante estricta polinización manual.

7. El CIMMYT continuará poniendo especial atención en la recolección, regeneración y preservación de las razas criollas de maíz y contribuyendo a que los agricultores continúen sembrándolas, como mecanismo básico para conservar y mejorar la diversidad.

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August, 2004